Por Juan Bautista Paiva

El 16 de enero, la empresa Torneos y competencias (TyC) anunció el cierre de El Gráfico, una de las revistas deportivas con mayor historia de Latinoamérica. Con esta decisión, dejaron en la calle a veinte trabajadores, entre periodistas, diseñadores y administrativos. Los despidos en distintos medios de comunicación se vuelven un episodio cotidiano en tiempos donde el derecho a la comunicación y la información se encuentra reducido a los intereses y voluntades de los empresarios.

El Gráfico fue fundada el 30 de mayo de 1919. El año próximo cumpliría los cien años en formato papel. En sus inicios, se irguió como un matutino de interés general, pero con el paso del tiempo se dedicó a los deportes, destacándose por el diseño de sus portadas. Por su redacción pasaron periodistas como José María Muñoz y Víctor Hugo Morales. Desde sus páginas se escribieron noticias e historias para distintas generaciones de lectores, que aprendieron a leer y a sentir la pasión por el deporte a través de esta revista.

El mismo día que Torneos y Competencias decidió cerrar El Gráfico, en el Canal de la Ciudad desvincularon a diecinueve trabajadores vía mail. Todos estaban precarizados, por lo que no recibirán indemnización alguna. En un mismo día, 39 trabajadores de la comunicación perdieron su fuente laboral, una radiografía del modelo de achicamiento de recursos y de contenidos que están sufriendo los medios públicos y privados. El propio titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernan Lombardi, reconoció las medidas de achicamiento en los medios públicos bajo el argumento “de una nueva conformación organizativa basada en la eficiencia y en la racionalidad”. Los medios privados hicieron replica de este modelo de despidos.

El supuesto modelo de medios públicos organizado en base a la “eficiencia y racionalidad” que esgrime Lombardi se traduce en el desguace de la producción de contenidos culturales por parte del Estado que circulan a través de señales como PakaPaka, DeporTV y Encuentro. En un marco de achicamiento del Estado, el gobierno nacional y los empresarios piensan los contenidos culturales como una mercancía y no como un material formativo destinado a la sociedad. El Gráfico resultó ser una variable de ajuste de esta lógica.

Son muchas las generaciones que crecieron esperando el día que El Gráfico llegaba a los puestos de diarios para poder leerla. Cuando el matutino era semanal, los días de su tirada eran los martes. A partir de la repercusión de su cierre, muchos dieron a conocer que fue esta revista que descubrieron su pasión por el periodismo y se lanzaron a recorrer y construir un sueño: el de ser un periodista deportivo y algún día publicar una nota en El Gráfico.

En 2002, la revista sufrió un achicamiento de personal y fueron despedidos entre cincuenta y ochenta trabajadores. El recorte fue drástico y de esta forma pasó a ser una publicación mensual que se imprimía los primeros días del mes. Por ese entonces se había designado al nuevo director gerencial, que tuvo como primera decisión el despido de trabajadores. El responsable fue Pablo Avelluto, actual ministro de Cultura de la Nación. La metodología de recorte como primera acción se volvió a repetir. En enero de 2016, a los pocos días de asumir en la cartera, Avelluto despidió a quinientos trabajadores.

A lo largo de los años, miles de personas se han emocionado con las portadas que retrataban a deportistas destacados, con los posters de sus equipos o las historias de hazañas deportivas que solamente podían ser retratadas con la pasión con la que El Gráfico narraba. El vaciamiento de su redacción significa mucho más que el cierre de una revista deportiva: es el fin de una parte muy importante de la historia del deporte argentino, en su forma de narrarlo y describirlo. Tal vez también El Gráfico sea el archivo periodístico gráfico más importante del país. A la vez, es el punto final de un espacio de trabajo y de formación para los periodistas deportivos de muchas partes del mundo que encontraban una referencia en el mundo de los contenidos informativos que se vinculan al deporte.

El cierre de El Gráfico se enmarca en un contexto donde los despidos de trabajadores de la comunicación se han vuelto una noticia cotidiana que deja a cientos de miles de familias en un escenario de incertidumbre laboral y económica. Los empresarios de Torneos y Competencias, que volvieron a tener el negocio millonario del derecho a la televisación del fútbol argentino tras el fin de Fútbol para Todos, deciden recortar por el factor más vulnerable: el de los trabajadores. El cierre de El Gráfico se da en tiempos donde la información queda a merced de los intereses de los empresarios. Para los lectores, es el fin de una revista con un periodismo deportivo de análisis y reflexión. Para la historia del deporte de nuestro país, es un capítulo triste.