La ola de despidos en el sector público que encabeza el Ministerio de Modernización para “ahorrar costos” en el Estado tiene su correlato en el sector privado. Salarios atrasados, cesantías, cambios patronales para flexibilizar las condiciones de trabajo, y trabajadores tomando las fábricas o cortando rutas, han sido una constante en este principio de año.

Envalentonadas por los beneficios que les podría traer la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional para flexibilizar el trabajo y maximizar sus ganancias, empresas metalúrgicas y del rubro alimentos dieron vía libre a los despido y a las irregularidades en los pagos de salarios en las últimas semanas.

“La flexibilización laboral que quiere imponer el gobierno, las empresas ya la están haciendo”, dijo a Contexto Rubén Andrada, secretario adjunto de la UOM seccional Morón. En esa localidad, la empresa Envases del Plata, dedicada a la fabricación de envases de aluminio, había echado la semana pasada a veinticinco trabajadores, que finalmente y tras la fuerte lucha gremial fueron reincorporados. El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por quince días.

Andrada afirmó que la empresa despidió tras encontrar la resistencia de los trabajadores a las nuevas condiciones de flexibilización que buscaba imponer. “Quieren cambiar la modalidad de los turnos, lo que implica una reducción salarial. Y también quieren hacer una reforma en el sector de mantenimiento, agregando tareas por el mismo salario. Rechazamos esas medidas, que las vamos a tratar en la próxima audiencia de la conciliación obligatoria”, señaló el gremialista.

En la planta que tiene Molinos Río de la Plata en Esteban Echeverría, el lunes por la noche seis operarios recibieron su despido cuando ingresaban a trabajar. “Bajo rendimiento, baja productividad, ausencia en los sectores” fue la justificación que dio el área de Recursos Humanos, que luego de la medida llamó a la Policía y reforzó la seguridad privada. Desde ese momento, los trabajadores decidieron en asamblea detener la producción y bloquear la entrada y salida de camiones para exigir las reincorporaciones.

En esa planta se hacen los productos Exquisita, Preferido y Luchetti. Según un reciente informe laboral del Centro de Economía Argentina (CEPA), la industria fue el sector privado más perjudicado por los despidos en diciembre de 2017, con el 70% de las 1.441 cesantías totales. Incluso dentro del sector industrial, el rubro alimentos y bebidas fue el más castigado, con 681 despidos de 1.000 totales.

“Esta planta de Echeverría tiene la particularidad de haber absorbido a los trabajadores que Molinos quería echar cuando cerró su planta en Barracas años atrás. Creemos que la empresa está alentada por el momento político con la reforma laboral que se viene y nos hace pagar los traslados que conseguimos años atrás desde nuestra fábrica de origen”, explicó a Contexto Marcelo Acuña, uno de los trabajadores despedidos.

En un comunicado, los trabajadores expresaron su punto de vista ante la problemática: “Molinos es una de las principales empresas de la alimentación que sigue liderando el mercado y está lejos de necesitar bajar costos echando trabajadores efectivos”, señalaron.

“Como se planteó en las asambleas, la excusa de bajo rendimiento es usada hoy para dejar en la calle a trabajadores efectivos que se opusieron a los despidos en Barracas, y mañana lo usarán de excusa para ajustar en Echeverría y otras plantas, reemplazando trabajadores efectivos con categorías por trabajadores precarizados, sin amparos legales por la reforma ‘ajustadora’ que quiere aplicar el gobierno de Macri”.

El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) hizo la denuncia en el Ministerio de Trabajo para que la cartera llame a una conciliación obligatoria.

En tanto, en la fábrica metalúrgica de autopartes Stöckl, que funciona desde hace cincuenta años en el Parque Industrial de Burzaco, partido de Almirante Brown, la patronal adeuda los salarios de noviembre, diciembre y los aguinaldos. Son 130 trabajadores afectados, que se turnan para mantener una vigilia en las puertas de la empresa a la espera de que den la cara los dueños, que no han ido al lugar ni han dado noticias sobre cómo se resolverá la situación.

Stöckl hacía autopartes para Toyota, Honda y Wolkswagen, pero últimamente sólo lo hacía para la multinacional alemana. El funcionamiento de la planta se detuvo y los trabajadores resisten el abandono y denuncian un intento de vaciamiento.

El delegado José Valdez, en diálogo con Contexto sintetizó el cuadro de situación que atraviesan: “Desde antes de noviembre la empresa empezó a incumplir con el pago, cobrando las quincenas en dos veces. En diciembre la situación se agravó con las deudas del mes de noviembre, y después la de diciembre y el aguinaldo. En este lapso, hace cuatro meses que el dueño desapareció y no tenemos novedades. Nos encontramos en la planta haciendo una vigilia para cuidar nuestras herramientas de trabajo, porque nuestra idea es reactivar la planta. Somos 130 familias que quedamos sin trabajo”.

El temor por el posible vaciamiento creció cuando una de las apoderadas de la firma se acercó el sábado pasado a la planta con un abogado para acelerar la venta de maquinarias. “Dijo que las quieren vender para pagarnos, pero el problema es que nos han mentido tanto que no les creemos. Tenemos miedo que haga un vaciamiento y por eso nos turnamos con los compañeros para cuidar nuestro trabajo”, dijo el delegado.

Los trabajadores y sus familias pasaron las fiestas y persisten en la puerta de la empresa gracias a donaciones de agrupaciones políticas y gremiales. Ayer recibieron una visita de apoyo del diputado bonaerense de Unidad Ciudadana Miguel Funes, de los concejales del mismo espacio político Javier Toloza y Cecilia Cechini, y de dirigentes de la Unión Metalúrgica Argentina (OUM).