Organizaciones gremiales y políticas realizaron ayer una concentración en las puertas de la Municipalidad de La Plata en repudio de la represión de la Policía bonaerense contra los trabajadores despedidos hace dos años por Julio Garro. Advirtieron sobre las nuevas cesantías que lleva a cabo Cambiemos para achicar el Estado.

Ese 8 de enero, las fotos de los empleados municipales con las espaldas lastimadas por balazos de goma recorrieron los medios de todo el país. Fue la primera vez que un gobierno de Cambiemos, que todavía no había cumplido un mes de gestión, utilizó la violencia del Estado para dispersar una protesta contra medidas de ajuste, mecanismo que se repitió a lo largo de los dos años que transcurrieron desde entonces.

Con balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta, la Policía reprimió a los municipales y cooperativistas que reclamaban contra las 4.600 cesantías dispuestas por el intendente en un marco político de estigmatización de los empleados públicos por parte de Cambiemos en nación y en provincia, al igual que hace actualmente para justificar el achique en el Estado para “ahorrar gastos”.

En repudio de aquella represión y de los nuevos despidos que lleva a cabo el gobierno de Garro, al mediodía organizaciones políticas, gremiales y de derechos humanos realizaron una muestra fotográfica, una batucada y un breve acto en la puerta de la comuna, que estaba vallada, como de costumbre. También denunciaron la persecución judicial y política hacia opositores y militantes populares, como el caso de Milagro Sala, quien fue detenida en Jujuy una semana después de la represión de Garro.

La convocatoria “Contra los Despidos y la Represión” fue organizada por la Comisión de Trabajadores Despedidos y Reprimidos de La Plata y también participaron integrantes del PJ local, La Cámpora, Peronismo Militante, Juventud Peronista La Plata, Juventud Sindical Peronista Regional, Junta Interna Municipales ATE La Plata y la Mesa por los Derechos Humanos La Plata.

“En un contexto de más desempleo e inflación, que continúen los despidos, la revisación de contratos y la represión es una mala señal. Estamos acá para apoyar a los trabajadores, para que paren los despidos, porque no tienen ninguna razón de ser”, dijo a Contexto Gabriel Bruera, dirigente del PJ platense presente en el playón de ingreso a la municipalidad.

Bruera afirmó que desde su sector político estiman que el Ejecutivo comunal está evaluando próximamente dar de baja cientos de contratos de trabajadores municipales y de cooperativistas. Otras comunas de Cambiemos, como Morón, Quilmes y Tres de Febrero, han reducido drásticamente sus plantas de municipales, en su mayoría contratados.

“Este recordatorio es lamentable. Los que estuvimos ese día en la Plaza (Moreno) nos fuimos más que tristes, llevando compañeras heridas al hospital”, afirmó Cristian Vander, concejal platense por Unidad Ciudadana y gremialista de los telefónicos.

“Si recordamos lo que pasó hace dos años es porque hoy se continúa con lo mismo, en cada movilización nos quieren oponer violencia. Estamos viviendo otra vez amenazas de despidos, que son continuas, de compañeros que están trabajando y que no son ñoquis, como dice este gobierno”.

Desde el espacio de derechos humanos, Rubén López, hijo de Julio López, a su turno y de cara a los trabajadores despedidos sostuvo: “Defendemos las luchas logradas en los últimos años y más ahora que están dejando libres a los genocidas y en la calle a los trabajadores”, en referencia a la prisión domiciliaria obtenida por el represor Miguel Etchecolatz, que generó una masiva movilización de rechazo el sábado en Mar del Plata.

“Garro me echó después de haber trabajado diecisiete años en la Municipalidad”, dijo a Contexto Walter Docters, sobreviviente del centro de detención clandestina de Arana durante la última dictadura y trabajador despedido de la Dirección de Asistencia a la Víctima.

“Sacaron a los empleados que no eran afines a ellos y después ubicaron el doble de los que había, y amigos suyos. Ahora esa área está a cargo de un comisario retirado, es casi una broma”, cerró Docters.