Las imágenes de María Eugenia Vidal discutiendo con un grupo de guardavidas en las calles de Mar del Plata se volvieron virales en las redes y el periodismo, en su mayoría, inmortalizó el momento bajo el título de “la gobernadora enfrentó un piquete” que cortaba el paso de su comitiva. Pero ahora surgen datos que ponen en duda esa versión.

A pesar de que varias voces se alzaron para cuestionar esa versión de los hechos –como la denominación de “piquete” a una protesta–, el relato que se impuso fue, como dijeron los Leuco en su programa de TN, el de la “mujer coraje”. Del reclamo, obviamente, poco y nada.

Pero según pudo reconstruir Contexto, los sucesos no habrían sido tan espontáneo y habría elementos para pensar que el entorno de Vidal sabía de qué se trataba todo. Esta hipótesis vincula al ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, con los acontecimientos.

La punta del ovillo es Fernando González Soto, el hombre que prácticamente se abalanzó sobre la camioneta que llevaba a Vidal. González Soto es empleado provincial del Ministerio de Educación, pero trabaja en la Comisión Provincial de Guardavidas. Esta Comisión es el órgano que regula la actividad y que está compuesta por varios ministerios y secretarías relacionados a este ámbito, pero la silla de la presidencia es para la cartera, justamente, de Ritondo. También están Trabajo, Turismo, Asuntos Municipales y Salud.

El presidente de la comisión es Luis Gianotti, una persona que Ritondo mudó del sector del juego y que ahora es resistidora por los distintos sindicatos. Tal es la oposición, que los gremios más importantes de la rama no se presentan a los encuentros. Fue Daniel Amoroso quien le acercó a Ritondo el nombre su primo Gianotti.

Otro de los que estaban en el grupo que dialogó con Vidal fue Néstor Nardone, secretario general de los guardavidas marplantenses. Nardone y Gianotti, que además es secretario adjunto de ese sindicato, son hombres de Gianotti. La conclusión del análisis de esta telaraña de relaciones es que varios actores se conocían con anterioridad.

En paralelo, otro de los ganadores habría sido Gianotti, quien de esta manera saca provecho de una problemática que era estrictamente municipal –el despido de cinco trabajadores– para posicionarse como solucionador de un problema que él, a través de su gente, mandó a generar.

Es más, son Nardone y compañía quienes siempre dan quórum en las reuniones de la Comisión, ya que el resto de los dirigentes no se llevan bien con Gianotti. Más allá de los lazos estrechos entre supuestos víctimas y victimarios, desde el Canal 10 de esa ciudad también relativizaron la secuencia del enfrentamiento.

Según la señal televisiva, “estaba todo acordado” para que Vidal se entreviste con una comitiva de guardavidas después de un acto en un balneario, pero cuando concluyó su discurso la mandataria provincial incumplió con su palabra y buscó salir eludiendo la charla, cuestión que nunca se menciona después. En el video sólo aparece Vidal retando a Nardone por la “violencia” del reclamo.

En el informe de Canal 10, González Soto aparece dando explicaciones de lo sucedido. “Cuando llegamos nos íbamos a manifestar, pero vino la gente de Protocolo y nos dijo que nos iba a recibir y que no nos manifestáramos. Pero cuando terminaba el acto la gobernadora se iba y por eso nos pusimos delante de la camioneta.”

Se desmorona la idea de una Vidal atravesando un “piquete” salvaje, pues queda claro que hubo conversaciones previa entre los guardavidas y el equipo de Vidal –con su secretario Fabián Perechodnik puntualmente– minutos antes, y que los referentes del bloque de los autos conocen a Ritondo y a otros funcionarios por su participación en la Comisión.