La ciudad de La Plata le dijo NO al beneficio de prisión domiciliaria para el excomisario y represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, condenado por crímenes de lesa humanidad y vinculado con la desaparición del testigo clave Julio López en 2006. La manera de expresar ese repudio fue con una concurrida marcha que se desarrolló ayer convocada por la Mesa por los Derechos Humanos de La Plata, donde confluyeron H.I.J.O.S. La Plata, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo de La Plata, Familiares de Detenidos y Desaparecidos, junto a organizaciones sindicales y estudiantiles.

“Queremos repudiar claramente el otorgamiento de este beneficio, entendiendo que Etchecolatz es un personaje nefasto, que operó en las sombras durante la última dictadura cívico-militar. Es un personaje que, además, es hasta peligroso no estando en el único lugar que debería, que es la cárcel común”, dijo a Contexto Matías Moreno, referente de la Mesa por los Derecho Humanos e hijo de Carlos Moreno, abogado laboralista detenido y desaparecido, que litigaba contra Loma Negra al momento de su desaparición.

Sin duda, uno de los grandes protagonistas de la manifestación fue Rubén López, hijo de Julio, a quien el beneficio a Etchecolatz golpea de manera directa. “De alguna manera soy una víctima colateral. Hoy quien debería estar acá es mi viejo. Lo que quiero decirle a Miguel Osvaldo Etchecolatz es que yo no voy a parar. Me va a llevar tiempo, años. Pero vamos a lograr que este genocida cumpla prisión como corresponde, en una cárcel común”, expresó. Estaba acompañado por Moreno y Paula Salas Triana, hija de detenidos en dictadura en la Comisaría 5ta de La Plata, uno de los principales centros clandestinos de detención que constituyó el llamado Circuito Camps”.

Matías Moreno: “Es un personaje que, además, es hasta peligroso no estando en el único lugar que debería, que es la cárcel común”.

López continuó: “Estemos atentos, no procedamos con violencia sino con energía. No entremos en la chicana de este gobierno. Estos son indultos encubiertos. No necesita firmarlo el presidente, lo esta haciendo la misma Justicia. Etchecolatz es un buen hijo de Hitler”.

“Uno no debe poner tanto la mira en Etchecolatz, sino en la Justicia que lo habilita para que vuelva a su casa. Estamos alarmados y preocupados por estos gestos que está teniendo la Justicia en materia de delitos de lesa humanidad”, agregó Moreno.

“Creo que estamos viviendo en un contexto desde 2015 donde lamentablemente vemos cómo el Ejecutivo se posiciona en contra de los procesos de Memoria, Verdad y Justicia, cómo pone en discusión la cantidad de desaparecidos, el beneficio del 2×1, entre otros gestos. Son medidas que bordean la impunidad”, completó.

La movilización tuvo su punto cúlmine en Plaza Moreno, un punto clave, ya que en sus baldosas está pintado el enorme rostro de Julio López que, en octubre de este año, fue borrado de manera sospechosa. Entre los principales oradores del acto central también se ubicó Leonardo Fossati, nieto restituido en 2008, nacido también en la Comisaría 5ta.

“Tenemos una angustia muy grande porque Etchecolatz no esté cumpliendo su condena como corresponde. Creo que las circunstancias del país han ayudado a que se dé una catarata de prisiones domiciliarias, nuestra lucha es la de seguir desenmascarando a estos personajes”, reclamó Fossati.

“Hay gente que todavía hoy no reconoce a Etchecolatz, uno de los más perversos de la dictadura militar. Él mismo ha confesado saber dónde están los desaparecidos y que nunca lo diría”, señaló.

Etchecolatz, hoy con 88 años, fue condenado seis veces por crímenes de lesa humanidad. Desde la llegada del macrismo al poder, el represor solicitó varias veces su detención domiciliaria, que en su momento pudo se frenada gracias a recursos presentados por abogados, organismos y manifestaciones sociales de rechazo.

Leonardo Fossati: “Creo que las circunstancias del país han ayudado a que se dé una catarata de prisiones domiciliarias”.

Cabe destacar que tanto concejales y organizaciones civiles del distrito de General Pueyrredón rechazaron de manera enérgica la decisión de trasladar a Etchecolatz a su propiedad en Mar del Plata. La referente local de Abuelas, Ledda Barreiro, advirtió que “Etchecolatz va a vivir a tres cuadras de su mano derecha, Juan Miguel Wolk”, en referencia a otro represor del Circuito Camps.

Otras de las voces más fuertes que se pronunciaron contra esta prisión domiciliaria fueron los propios hijos e hijas de represores, hoy nucleados en la asociación Ex Hijos e Hijas de Genocidas. A través de un comunicado, la agrupación manifestó: “Esos hombres, esos genocidas, que son o que fueron nuestros padres, están volviendo a sus casas, a nuestros barrios, beneficiados por jueces sin escrúpulos. Nos sentimos decepcionados por una Justicia que empieza a borrar la idea de Lesa Humanidad”.

La propia hija de Etchecolatz decidió cambiar su identidad y renunciar a su parentesco. Mientras tanto, abogados y abogadas presentaron amparos para frenar el traslado del represor, aunque fueron rechazados. De todos modos, según señaló Moreno, la estrategia judicial no va a ser descartada.