Este viernes se supo que la tasa de mortalidad infantil en Cuba durante 2017 fue del 4,1 por cada mil nacidos vivos, el registro más bajo de la historia, uno de los más bajos del mundo y el más bajo de la región.

Mientras otros países de la región se embarcan en proyectos neoliberales y retiran al Estado de sus funciones básicas, como la cobertura en salud y educación, Cuba, con sus políticas sociales, sigue dando ejemplo de los beneficios que trae para una sociedad un Estado presente comprometido con los más vulnerables.

En dialogo con Contexto, Juliana Marino, exembajadora argentina en Cuba, aseguró: “Estos datos son un realidad concreta y a la vez un símbolo. Son un símbolo de la Revolución cubana que no ha dejado nunca de ser profundamente humanista. Eso se simboliza en la atención que le prestan a la salud de los niños y de las mujeres embarazadas”.

“Hay que destacar cómo se cuida el embarazo de la mujer, cómo se cuida especialmente a las mujeres que tienen embarazos de niños de bajo peso o embarazos de riesgo”, remarcó.

Marino sostuvo que “además de este tema puntual, es muy interesante conocer que Cuba se ocupa de todas” las dolencias. “Se atienden enfermedades muy raras que, en ocasiones, no son significativas para las estadísticas, pero para Cuba cada caso, cada persona, tiene un valor especial”, completó.

“La concepción de la salud en Cuba es mucho más completa, involucra a toda la sociedad. Es muy parecida a la concepción que tenía Ramón Carrillo en Argentina”, explicó.

La exdiplomática afirmó: “Que Cuba logre éxitos en estos aspectos es una epopeya moderna. Hay que tener en cuenta que el bloqueo continúa y que no ha aminorado. El bloqueo se expresa claramente en algunos temas vinculados a salud. Por ejemplo, ve restringida la posibilidad de comprar algunos medicamentos y aparatología o piezas de mantenimiento para esos aparatos”.

“Son enormes los esfuerzos de Cuba para la atención de la salud y en especial la de la niñez. Hay un compromiso moral enorme con estos temas. Por eso, este es otro triunfo relevante de la Revolución cubana, y en especial en un estado de situación en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en lugar de seguir el camino de acercamiento que se inició en 2014, lo que ha hecho ha sido agravar las condiciones del bloqueo”, concluyó Marino.