Termina el año y al gobierno nacional no le cierran los números. Esta semana el dólar superó los 19 pesos y amenaza con repercutir en el alza de los precios, el déficit comercial de noviembre fue el más alto del año y ayer el propio gobierno en conferencia de prensa tuvo que reconocer el fracaso de su plan antiinflacionario.

En este marco, distintas entidades que nuclean a pequeñas y medianas empresas hicieron una fuerte crítica por el rumbo que toma la economía y aseguraron que, de no haber cambios sustanciales, la situación para el sector se volverá todavía más compleja el año que viene, más aún teniendo en cuenta los efectos que podría tener la reforma laboral que el oficialismo espera que trate el Congreso una vez que se retome la actividad legislativa.

Entre los principales factores que llevan a que la actividad no repunte, los pequeños y medianos empresarios señalan la caída del mercado interno como resultado de la pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores y jubilados, la suba de combustibles y tarifas que afecta tanto los costos como el bolsillo de la sociedad, la suba incesante de las importaciones de bienes terminados y las altas tasas que pagan los bonos del Banco Central (Lebac), que vuelven más rentable la timba financiera que la inversión productiva.

“El balance de este año es la continuación del declive económico que se arrastra desde el año pasado”, dijo a Contexto Daniel Moreira, presidente de la Asociación Pyme. “Este gobierno está llevando a cabo un plan siniestro de industricidio nacional que destruye el mercado interno, con el agravante reciente de que el dólar se disparó y eso impacta directamente en la suba de todo lo que tenga que ver con la economía nacional. Siempre fue así y esta vez no va a ser la excepción”, remarcó.

“Este gobierno está llevando a cabo un plan siniestro de industricidio nacional, destruye el mercado interno con el agravante de que el dólar se disparó”

En el país las pymes representan más del 90% de las empresas, de las cuales el 50% cuenta con menos de diez personas, dinamizan las economías de los barrios y tienen una fuerte dependencia del mercado interno.

La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) también expresó su preocupación por el balance negativo que arroja el año que termina para las pymes y la industria nacional.

En un comunicado publicado ayer, sostuvieron que las pymes son “perjudicadas por un modelo económico de estancamiento del mercado interno, aumento de tarifas energéticas, de combustibles, de transporte y de insumos, inequidad fiscal, ejecuciones y embargos y carencia de crédito productivo”.

Por su parte, el Movimiento de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino realizó una encuesta entre pequeños y medianos empresarios que arrojó que tres de cada cuatro consultados “no está de acuerdo con el rumbo del país”, mientras que “un tercio de las empresas declaró haber tenido que endeudarse en lo que va del año para asumir compromisos de gastos corrientes y una de cada diez ha sido embargada por la AFIP”, informaron en la publicación de la encuesta.

Entre las causas que explican este posicionamiento, el presidente de esta organización, Leo Bilanski, afirmó que “lo que falta es demanda, hay un mercado deprimido y si no se reactiva el consumo interno no va a haber un circuito de inversión”. Y añadió: “El gobierno nacional debe revertir las políticas que hasta ahora implementó, porque van en otro sentido. Es por ello que tres de cada cuatro empresarios pyme no están de acuerdo con el rumbo del país”.

Déficit comercial histórico

Una de las medidas más regresivas para las pymes son las masivas importaciones. En noviembre el déficit comercial fue el más alto del año, con un récord de 1.541 millones de dólares, frente al superávit de 124 millones del mismo mes del año pasado. Esta pérdida se explica por la caída de las exportaciones del 4,9% frente a un avance de las importaciones del 30,2%.

La consultora Abeceb publicó que “las dinámicas exportadora e importadora redundaron en un déficit comercial récord para el año y la historia, acercando el déficit esperado al cierre del año a unos u$s 9 mil millones”.

Para APYME, esta situación de rojo comercial “es la síntesis de un modelo que deja afuera a las pymes, la producción local y las economías regionales”.

En tanto, Daniel Moreira afirmó que “el balance de las importaciones contra las exportaciones es absolutamente deficitario y marca un panorama preocupante para el sector que más puestos laborales genera en la economía nacional y que a su vez tiene la particularidad de ser el más afectado por este proceso”. El referente empresarial detalló que los rubros pyme más afectados son el calzado, la metalmecánica, plásticos y marroquinería.

Rechazo al “reformismo permanente”

Luego de haber obtenido las leyes de reformas tributaria y previsional, el gobierno se apresta a conseguir la reforma laboral, postergada para el año próximo.

Los referentes de las pymes señalan que la ley de reforma laboral, con la precarización del trabajo que conlleva, no hará crecer al sector porque, al precarizar aún más el trabajo, dañará el poder adquisitivo de la población y favorecerá a las grandes empresas, que obtendrán más ganancias.

Desde APYME indicaron que el trío de leyes que impulsa el macrismo “tiene un notorio sesgo regresivo al transferir recursos desde los sectores del trabajo y las pymes a las empresas concentradas, las multinacionales y la especulación financiera”.

“No contribuye en modo alguno a la competitividad de las empresas nacionales y a la generación de empleo genuino. Por el contrario, agrava las asimetrías existentes en el sistema productivo”, agregaron.

“Todo lo que haga que el mercado interno tenga menos plata en circulación en manos de los trabajadores y el consumo es negativo para las pymes, y en la medida que cada uno tenga menos disponibilidad para poder gastar en comida y cosas elementales, para nosotros el año que viene la perspectiva es mucho peor que la de este año”, cerró Moreira.