Durante la clausura del X Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente de Cuba, Raúl Castro, anunció que en abril de 2018 dejará de conducir al país. El candidato más firme para remplazarlo es el primer vicepresidente, Miguel Díaz Canel. La confirmación hecha por el mandatario cubano, que ya había anunciado esa decisión durante el Congreso del Partido Comunista de Cuba, tuvo gran repercusión.

Durante su discurso, Castro comunicó su deseo de “ratificar lo ya expresado en los Congresos del Partido Comunista de Cuba sobre limitar a dos términos de cinco años sucesivos el ejercicio de los principales cargos de la nación. En consecuencia, cuando la Asamblea Nacional se constituya, habrá concluido mi segundo y último mandato al frente del Estado y el gobierno, y Cuba tendrá un nuevo presidente”.

No es la primera vez que el presidente cubano señala que en 2018 terminará su período, pero la cercanía con la fecha dio mayor relevancia a la confirmación.

La histórica conducción del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, concluyó en 2008. En ese momento, su hermano Raúl Castro, otro de los legendarios líderes de la Revolución, fue elegido para continuar al frente del país.

En abril de 2018, Raúl (de 86 años) dejará su lugar y todo indica que Miguel Díaz-Canel (de 57 años) es el candidato más firme para continuar con el proceso revolucionario y darle un nuevo impulso.

Durante su discurso, el presidente Castro también se refirió a la arbitraria decisión de Estados Unidos de declarar a Jerusalén como capital de Israel, a los ataques que recibe la Revolución Bolivariana y al retroceso en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump al gobierno norteamericano.

Castro señaló que la decisión de Estados Unidos de reconocer la ciudad de Jerusalén como capital de Israel “constituye una grave violación de la carta de la ONU y el Derecho Internacional. Esta medida repudiada por la comunidad internacional agudiza más las tensiones en el área y aleja cualquier esfuerzo por reanudar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos”.

En otra parte de su discurso aseguró que Cuba y los países del ALBA reiteran la “invariable solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela, las mantendremos aún en las circunstancias más adversas, y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para contribuir a la victoria bolivariana y chavista. Nunca faltaremos hacia la lealtad y gratitud que sentimos hacia el eterno comandante Hugo Chávez, por su lealtad en los momentos más difíciles”.

Respecto a las relaciones con Estados Unidos, afirmó: “En 2017 hemos sido testigos de un serio e irracional retroceso de las relaciones Cuba-Estados Unidos, del cual nuestro país no es responsable”.

“En este retroceso, los Estados Unidos acuden a la fabricación artificial de pretextos irracionales [en relación con la denuncia de un supuesto “ataque sónico”]. Reitero que Cuba no tuvo ni tiene responsabilidad con los supuestos incidentes ocurridos con diplomáticos acreditados en el país; las investigaciones realizadas por expertos cubanos y estadounidenses así lo confirman”, concluyó el mandatario cubano.