Por Martín Molinero

La hazaña conseguida por la selección panameña de fútbol produjo nuevos héroes nacionales, como el técnico colombiano Hernán “Bolillo” Gómez, Román Torres (autor del gol responsable de la clasificación) y toda la plantilla que participó de la eliminatoria que cedió a Panamá la llave para poder vivir su primer mundial de futbol. También le otorgó vida a una heroína que puso su granito de arena para ayudar a los jugadores a conseguir el objetivo. Su aparición fue en el ocaso del partido definitorio ante Costa Rica…

A los 87 minutos del encuentro, tras un pelotazo, un cabezazo y una definición cargada de furia, se produjo lo que parecía imposible: el gol que situaba a Panamá en Rusia.

Tras la conquista de Román Torres, el estadio Rommel Fernández era pura tensión. Se había vuelto cuestión de Estado demorar el juego todo lo que fuera necesario, para que se consumieran esos eternos minutos que separaban a los panameños de la gloria. El asedio costarricense era insoportable, y Elida de Mitchell, una señora mayor que no quería quedarse sin mundial, saltó al campo de juego y comenzó a correr hasta internarse entre los jugadores.

La policía ingresó, intentó quitarla de la cancha, pero ella se desmayó (o eso creímos todos). Los segundos corrían y Panamá estaba más cerca del mundial. Mientras tanto, en las cabinas de televisión, los relatores aportaban lo suyo y gritaban “que metan al que sea “, con el único propósito de que el público imitara la acción de Elida y transcurriera el tiempo. De verdad era una cuestión de Estado: jugadores, público, medios de comunicación, fuerzas de seguridad y todo un país actuaron para ayudar a que esto ocurriera.

A Elida la apartaron del campo de juego respaldada por la policía. Tras su puesta en escena y aporte a la causa panameña, el partido continuó y tuvo el final que todo un país esperaba: victoria y clasificación.

En declaraciones durante los festejos, Elida expresó el diálogo que tuvo con las fuerzas de seguridad del estadio. “No me dio nada (en relación al desmayo), es que la policía me iba a sacar e hice que me desmayaba de nuevo. Cuando vino, me dijo: ´Tía, ¿qué te pasa?´, y le contesté ´¡Vas para el mundial carajo, no me pares aquí’”. Ya más relajada agregó: “Por emoción me tiré a la cancha, para evitar que Costa Rica metiera otro gol. No lo iba a permitir. No pretendía salir hasta que terminara el partido”.