Pese al mega-operativo de Gendarmería para blindar el Congreso y de las promesas de que los jubilados “no van perder plata”, Cambiemos debió ceder ante la pretensión popular y levantar la sesión especial de Diputados donde se buscaba aprobar la reforma previsional. Igualmente, los uniformados protagonizaron una salvaje represión contra manifestantes, dirigentes y periodistas; que siguió aún después del freno de las deliberaciones.

La encargada de pedir la interrupción del debate fue Elisa Carrió. Si bien la diputada nacional dijo que pedía suspender el encuentro por “la violencia, que no generó Cambiemos”, también se especulaba con una situación de crisis y de falta de apoyos dentro de la bancada amarrilla. También hubo denuncias sobre la presencia de diputruchos.

Tanta fue la violencia de las fuerzas seguridad que el diputado nacional de Unidad Ciudadana Matías Rodríguez resultó lastimad. El mismo destino corrió el reportero gráfico de Página 12, Pablo Piovano, y el periodista Federico Huscarriaga, quienes recibieron disparos de balas de goma.

“Fui reprimido por un efectivo de Gendarmería que me pegó con su escudo y me provocó que pierda el conocimiento. Quiero llevar tranquilidad a mi familia. Me estoy recuperando. Es lamentable vivir en democracia la represión hacia los trabajadores y representantes del pueblo”, explicó el propio Piovano en Twitter.

“Se impuso la cordura”, sostuvo Agustín Rossi, presidente la bancada de UC en la cámara baja, en una improvisada conferencia de prensa que dio en Pasos Perdidos cuando ya había terminado todo, según el portal Parlamentario.

“Nunca vi en 12 años de Legisladora Nacional que las fuerzas de seguridad NO dejen ingresar a la Oposición al Congreso Nacional para debatir una ley. Alguno de los tres Poderes del Estado tiene que poner fin a esta locura predemocrática y retirar ese absurdo operativo”, reclamó la diputada nacional mandato cumplido Juliana Di Tullio.