Como un espejo de lo que sucedió en las inmediaciones del Congreso, María Eugenia Vidal mandó a la Policía Bonaerense a reprimir a los manifestantes que se encontraban en las calles aledañas a la Legislatura.  Con gases lacrimógenos y los caballos de la montada, los uniformaron limpiaron el centro platense de voces críticas.

Desde muy temprano, en los alrededores del palacio Legislativo, se habían dado cita miles de trabajadores de gremios estatales y privados para rechazar el “paquetazo” de leyes que la Gobernadora mandó para su sanción. Fueron ellos el principal objetivo del avance de los efectivos.

También como le paso a Mauricio Macri, la Gobernadora tuvo que bajar parte de sus iniciativas parlamentarias que iban a ser aprobadas hoy, como la reforma del sistema jubilatorio de los empleados bancarios. Cambiemos aún mantiene la esperanza de sacar la nueva ley de Ministerios.

Mario Secco, el intendente de Ensenada, llevó el reclamo por la represión al propio recinto de la Cámara Baja, a donde llegó hasta el sillón que usa el presidente del cuerpo para depositar allí algunos de los cartuchos de gases lacrimógenos arrojados afuera.

El diputado provincial Lauro Grande, de Unidad Ciudadana, se sumó a los cuestionamiento de Secco y publicó en su perfil de Twitter una foto de su banca con esas  vainas de gases. “Las herramientas que utiliza @cambiemos para el diálogo y el consenso en la @HCDiputadosBA”, escribió.

Otro de los legisladores que denunció el abuso policial fue Miguel Funes, también de UC- “Será habitual sesionar con represión en la puerta de las casas de leyes?”, se preguntó en sus redes sociales.

“Hoy mientras sesionábamos en @HCDiputadosBA reprimieron a trabajadores estatales. Toda nuestra solidaridad como @UniCiudadanaAR y el compromiso de estar siempre junto al Pueblo”, agregó.