El plenario de las comisiones de Presupuesto y de Previsión Social en Diputados, donde este martes se discutió la reforma previsional acordada entre el gobierno de Mauricio Macri, el senador Miguel Ángel Pichetto y casi todos los gobernadores, transcurrió entre forcejeos, cruces verbales y cánticos de un grupo de jubilados autoconvocados que logró ingresar a la sala de reuniones para pronunciar su rechazo al proyecto.

“Aprobar la reforma previsional es empujar a la miseria a jubilados y pensionados… ¡La historia los condenará!”, decía uno de los carteles que levantaban los manifestantes, mientras eran bloqueados por el personal de seguridad en el preciso momento en que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, justificaba la iniciativa que cuenta con media sanción del Senado.

Los hechos no pasaron a mayores gracias a la intervención del jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, quien se subió a una mesa para llegar hasta el centro del conflicto y logró calmar los ánimos.

“El presidente de la Comisión de Previsión (Eduardo Amadeo, del PRO) no había habilitado a que representantes de distintas organizaciones de la sociedad civil pudiesen estar participando, y por eso se dio la tensión”, contó más tarde Rossi.

Sin embargo, Amadeo mantuvo su intransigencia y le negó a los jubilados y pensionados el derecho a expresarse durante el plenario. Sólo permitió que hablaran Sergio Palazzo, líder de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), Leonardo Fabre, secretario general del gremio de los empleados de la ANSES (APOPS), Sonia Alesso, titular de CTERA, y los abogados previsionalistas Miguel Fernández Pastor y Christian D’Alessandro.

“Les pedimos que no voten el saqueo a los jubilados. Con esta reforma van a perder un salario al año, estamos hablando de un ajuste brutal sobre millones de argentinos”, sostuvo Palazzo, mientras que Alesso recordó que “esto ya lo vivimos en los noventa. Estas reformas nunca beneficiaron al pueblo, lo perjudicaron y lo hambrearon”.

Por su parte, los legisladores de la oposición enfatizaron la ilegalidad e inconstitucionalidad de la reforma, que significará un fuerte recorte no sólo para los 6,7 millones de jubilados, sino también para 3,9 millones de niños que perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), beneficiarios de otras asignaciones, pensiones por discapacidad y veteranos de Malvinas.

Uno de los puntos más ásperos del proyecto es el cambio de la fórmula de movilidad para que jubilaciones, pensiones y asignaciones se actualicen en un 70% por inflación y un 30% por el índice Ripte, que es el promedio de los aumentos salariales de los trabajadores registrados. Se prevé que esta modificación le permitirá al gobierno reducir unos 100 mil millones de pesos sólo en haberes previsionales.

Una y otra vez, diputados del FpV-PJ, el Frente Renovador y otros bloques opositores que iban tomando la palabra le exigían al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que precisara cuánto perderán los jubilados y los niños más pobres con el nuevo cálculo, pero siempre respondía que era “imposible una estimación” y que “la suba en el mes de marzo sería del 5,7%”.

De esta forma, el funcionario macrista evitó referirse a un recorte que rondará el 8,8%, ya que si se mantuviera la fórmula vigente los jubilados deberían cobrar en marzo del año que viene un aumento del 14,5%. Para un abuelo que percibe la mínima, la diferencia sería de $8.300 contra $7.665.

No se trata del único impacto negativo de la reforma. También afectará a los trabajadores a la hora de determinar su futura jubilación. “Los diez años que se utilizan para fijar el haber inicial serán ajustados por el Ripte. Ahí no hablan de la inflación”, señaló Leopoldo Moreau (FpV-PJ), y recordó que “en estos dos años de Macri hubo más del 70% de inflación y el Ripte creció sólo el 59%”.

“Es decir, los nuevos jubilados arrancan perdiendo un 20%. Ese es un artículo que va a producir una catarata de juicios porque se altera el régimen de proporcionalidad con el que viene insistiendo la Corte Suprema”, explicó el legislador, para luego advertir: “La intención última de todo esto es desembocar en un régimen total o parcial de capitalización privada. Hay que decirlo con todas las letras, están saqueando la Argentina y comprometiendo el futuro”.

“Hoy alguien que trabajó 45 años se va con el 60 o 65% del último sueldo. Con la nueva fórmula se va a ir con el 40%. Esto es lo que pidió el Fondo Monetario Internacional (FMI), el 40% para que los argentinos trabajen hasta los setenta años. Y a los setenta años van a tener que hacer ahorros voluntarios, van a tener que poner la platita en una AFJP”, agregó en la misma línea Mirta Tundis (FR).

Provocadores

Otro de los momentos más tensos del plenario ocurrió cuando Dujovne y Triaca ya se había retirado de la reunión, dejando a cargo de las respuestas a los legisladores al viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani.

Al no poder sortear las críticas con argumentos sólidos, el funcionario empezó a gritar desencajado que la culpa de todo la tenía el gobierno anterior: “¡Nos tenemos que hacer cargo del desastre que dejaron! ¡Un país aislado del mundo, con déficit fiscal, con inflación, sin infraestructura, con 30% de pobreza! ¡Eso es lo que dejaron! ¡Ese es el saqueo, el único!”.

Pero, sin duda, el mayor provocador de la tarde fue el jefe del bloque del PRO, Nicolás Massot, quien aseguró que la fórmula de movilidad vigente era posible porque al kirchnerismo “no le tembló el pulso para apelar a la maquinita de fabricar billetes, o tomar deuda que pagaron en efectivo, como al Fondo Monetario”.

“¿Dónde estaba ahí la plata de los jubilados? ¿Dónde estaban los carteles de Baradel, de Palazzo?, ¿dónde?”, vociferó, para subir de inmediato el nivel de violencia: “Ustedes dejaron morir a 300.000 jubilados sin cobrar los juicios que ordenó la Corte y no pagaron. Háganse cargo de algo, una vez en la vida”.

“¿Quieren pedir por la guita? Vamos juntos a Ezeiza y a Marcos Paz y pidamos por la guita. Yo soy el primero en ir con ustedes”, agregó en alusión al exvicepresidente Amado Boudou, al exministro de Planificación, Julio De Vido, y al exsecretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, todos detenidos arbitrariamente por jueces ligados al macrismo.

Cuando Moreau tomó la palabra, le recomendó a Massot que “no haga referencias al pasado” y le enrostró la responsabilidad de su tío, Vicente Massot, en los crímenes de lesa humanidad cometidos en Bahía Blanca durante la última dictadura cívico-militar. “Quieren tomarse revancha política porque estuvieron incómodos en 34 años de democracia, cuando se juzgaba a los genocidas y a los cómplices de los genocidas”, remarcó el diputado.

Rodolfo Tailhade, del FpV-PJ, tampoco dejó de responderle: “Hacés honor a tu apellido, Massot. Te invito, si querés, y vamos a Marcos Paz juntos. Yo voy a visitar a los prisioneros políticos que tiene tu gobierno cipayo, y vos vas a las celdas de los amigos de tu familia que están ahí por haber matado, desparecido y secuestrado a 30.000 compañeros”.

Tailhade cruzó además a Amadeo, quien un rato antes había denunciado una “brutal agresión” contra el diputado del PRO Pablo Toneli, el mismo que dijo que con la reforma previsional los jubilados “perderán plata, pero no poder adquisitivo”.

“Para mayor tranquilidad de los diputados aquí presentes, les quiero decir que el diputado Tonelli no fue brutalmente agredido, como exageradamente expresó el presidente de la comisión. Tampoco le destrozaron el auto. Sí –y no deja de ser repudiable– un montón de jubilados que estaban en la calle lo escupieron, pero está lejos de la brutal agresión a la que hizo alusión Amadeo”, informó.

Marcha al Congreso

Tras los cruces en el plenario de comisiones, Cambiemos consiguió dictamen de mayoría para tratar la reforma previsional en el recinto este jueves o la semana próxima. Lo apoyaron la santiagueña Norma Abdala de Matarazzo (Frente Cívico) y los cinco miembros del interbloque Argentina Federal, impulsado por Pichetto: el tucumano José Orellana, el misionero Jorge Franco, los cordobeses Martín Llayora y Paulo Cassinerio, y el chaqueño Juan Mosqueda.

La oposición, en tanto, unificó un dictamen de minoría entre el FpV-PJ, el Frente Renovador y los puntanos de Compromiso Federal, a los que se sumarían el Movimiento Evita, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y Libres del Sur.

“Esta lucha va a continuar. Vamos a ser cientos de miles acá para decirle no a la propuesta de liquidar la movilidad jubilatoria, pero no también al paquete de ajuste, no a la reforma laboral en contra de las conquistas de los trabajadores y no a la reforma tributaria que está hecha para que paguen más los que menos tienen”, adelantó el diputado y titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky.

Quien también llamó a movilizar el día que se vote la reforma fue otro legislador de extracción sindical, el cordobés Pablo Carro (PJ), quien calificó el dictamen del oficialismo como “un manotazo al bolsillo de los jubilados”.

“Los trabajadores vamos a estar en la calle reclamando por nuestros derechos, porque no son sólo los jubilados de hoy, sino los trabajadores que van a jubilarse mañana y los pibes de la AUH. Los sectores más débiles de esta sociedad son los que están siendo perjudicados sólo para resolver el problema del reclamo de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires (María Eugenia Vidal) y el acuerdo fiscal que firmaron los gobernadores”, subrayó.

Carro denunció que el oficialismo y sus aliados quieren votar cuanto antes la reforma previsional para sortear el creciente malestar social: “Saben a la perfección que los jubilados y los trabajadores no van a dejar que les metan la mano en el bolsillo. Y cuanto más tiempo pase, más claro y más público se hace ese descontento”.

“Acá no se está pensando en los jubilados, se está pensando en los fondos que requiere Vidal. Muchos gobernadores, con tal de que no les quiten la coparticipación, aprietan a diputados para que aprueben esta ley que claramente va en contra de los jubilados”, completó.

¿Quiénes son esos diputados?

Según pudo saber Contexto, los del Bloque Justicialista, integrado por Diego Bossio, Juan José Bahillo, Eduardo Bucca, Maydra Cresto, Néstor David, Melina Delú, Danilo Flores, Luis Bader Herrera, Pablo Kosiner, Oscar Macías, José Luis Martiarena, Pedro Miranda, Carolina Moisés, Juan Mosqueda, Elda Pértile, Ariel Rauschenberger, Alberto Roberti, Sergio Ziliotto y Andrés Zottos; los del bloque Unión por Córdoba, Juan Fernando Brügge, Paulo Cassinerio, Martín Llaryora y Alejandra María Vigo; los misioneros del Frente Renovador de la Concordia, Verónica Derna, Daniel Di Stéfano, Jorge Daniel Franco, Flavia Morales y Ricardo Wellbach; los del Bloque Tucumano, Gladys Medina, José Fernando Orellana, Mirta Soraire y Pablo Yedlin; y los del bloque Todos Juntos por San Juan, Walberto Allende, Graciela María Caselles y Florencia Peñaloza Marianetti.