La decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel y trasladar la embajada norteamericana a ese territorio ha vuelto a encender la violencia en la región. La medida fue rechaza por la Unión Europea y gran parte de los países de Asia, América Latina y el Caribe. Las protestas de los ciudadanos en las calles de Cisjordania tuvieron como respuesta una salvaje represión de las fuerzas israelíes.

En diálogo con Contexto, Rafael Araya Masry, presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe (COPLAC) y miembro del Consejo Nacional Palestino, aseguró que “la decisión del presidente norteamericano Trump es bochornosa y viola todos los principios del derecho internacional referidos al estatus de la Ciudad Santa”.

“Rompe con la lógica impulsada por la comunidad internacional en la que se plantea crear dos Estados para dos pueblos y cada uno con una parte de Jerusalén como su capital: Jerusalén Occidental como capital de Israel y Jerusalén Oriental como capital del futuro Estado Palestino”, agregó.

Masry remarcó que “lo que agrava aún más la situación es que la parte de Jerusalén Oriental es un territorio que fue ocupado durante la ‘Guerra de los Seis Días’, en el mes de junio de 1967. Con esta decisión, el gobierno norteamericano pasa a reconocer de facto el total de la ocupación del territorio palestino, aunque de manera explícita solo reconozca una parte”.

“Trump está convalidando una ocupación, una colonización, un proceso de expropiación de tierras, y su decisión va contra la IV Convención de Ginebra que prohíbe la instalación de población extranjera para remplazar a la población autóctona”, señaló.

El dirigente afirmó: “Trump es ‘un elefante en un bazar’. Ha roto con todas la normas, con todos los preceptos, y ha autoinvalidado a Estados Unidos como un mediador creíble en cualquier proceso de diálogo entre palestinos e israelíes, porque ha tomado partido por una de las partes. Ha perdido cualquier pretensión de imparcialidad”.

“Deberán ser otros actores, probablemente Rusia, China o la Unión Europea, los que ocupen el rol de mediadores para tratar de relanzar el proceso de paz”, completó.

“La decisión de Trump dejó a los Estados Unidos aislados en esta postura. La medida ha sido repudiada por la Unión Europea, por los países de Asia y por la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe”, remarcó.

Por último, Masry aseguró: “Trump abrió la caja de Pandora y las consecuencias son imprevisibles. Lo que pasa en Palestina no puede ser aislado del resto de los conflictos de la región. Mientras en Palestina no haya un acuerdo de paz definitivo, toda la región va a seguir siendo un polvorín que puede estallar en cualquier momento”.