La gestión del intendente de La Plata Julio Garro volvió a mostrar este martes su cara más cruda con el violento desalojo sorpresa de manteros en pleno centro de la ciudad, que dejó un saldo de cinco detenidos y varias personas agredidas por las fuerzas de seguridad.

El operativo desplegado sobre calle 7 para desalojar puestos de venta callejera, en las primeras horas de la mañana, derivó en disturbios en la esquina de 8 y 50, donde un grupo de policías avanzó con violencia y se arrojó sobre un solo trabajador, que retuvieron en el suelo y luego llevaron detenido.

Como respuesta, los trabajadores callejeros decidieron cortar calle 7 entre 48 y 49, donde se vivieron horas tensas ante un posible enfrentamiento con fuerzas de seguridad apostadas en 7 y 50 que, finalmente, no pasó a mayores.

Los detenidos fueron cinco manteros senegaleses que luego fueron trasladados a la Comisaría 1ª. Un joven vendedor ambulante, en tanto, recibió un fuerte golpe de puño por parte de un efectivo de la local.

El eje neural del centro platense amaneció con el operativo que incluyó efectivos de la Policía bonaerense, Control Ciudadano y la Policía Local, y se desplegó sobre calle 7 a partir de 44, en Plaza Italia, hasta calle 49, casi Plaza San Martín. Allí, la policía decidió correr uno por uno los puestos de venta callejeros tanto de la avenida 7 como de las calles aledañas, sin dar ninguna explicación.

Los uniformados fueron al choque con los trabajadores y luego les advirtieron que el mismo operativo continuaría por, al menos, los dos días siguientes.

“Nosotros estamos en la calle porque no tenemos trabajo en una empresa. Otros somos excomerciantes que intentamos regularizarnos y nos fundimos. Nosotros propusimos una mesa de diálogo donde esté la Municipalidad, Control Ciudadano, la Cámara de Comercio. En dos años jamás nos llamaron para regularizar nuestra situación”, dijo a Contexto Mario Calderón, vendedor ambulante platense que hoy fue víctima de la redada.

“A ellos lo único que les conviene es tener esta tapa mañana en los diarios”, agregó. Calderón, junto a un nutrido grupo de puesteros cortaron avenida 7, donde sostuvieron que si la Municipalidad les “roba la mercadería se quedan sin comer”.

“No sabíamos nada de este operativo. Si nos hubieran avisado, hubiéramos buscado la manera de resolver esto por otro medio. Nosotros queremos llevar comida a nuestros hijos. Hace cuarenta días tuvimos una reunión y nos dijeron que diciembre íbamos a laburar tranquilos, nos dieron la palabra”, dijo a Contexto Daniel, otro de los manteros desalojados.

Justificación de la violencia

En una clara réplica de los operativos que se llevaron adelante por parte del PRO en la Capital Federal, el secretario de Control Ciudadano platense, Roberto Di Grazia, remarcó la intención de la gestión de “recuperar el espacio público” durante una entrevista radial: “Nosotros nos juntamos para darles una alternativa que pronto se cumplirá. Pero hay muchas mafias de por medio”.

En ese sentido, y sin argumentar cuál es la solución que el Municipio ofrecerá a los manteros, lanzó unas controversiales palabras al declarar que “la gente de Senegal es agresiva, muchas veces tenemos encontronazos”. A su vez, remarcó que, de llegar a un acuerdo, sería de estricta restricción para vendedores locales, ya que, según el funcionario, muchos de los trabajadores “vienen del conurbano”.

“La alternativa va a ser para el platense. Los que vienen del conurbano tendrán que verlo con sus respectivos intendentes”, dijo Di Grazia, y respecto de los senegaleses agregó: “La alternativa va a ser para los censados. Si lo hiciéramos con todos, se van a venir todos a la ciudad de La Plata de otros lados. En los últimos meses hubo un aluvión. Vamos a tener una ciudad colapsada”.

Por su parte, miembros de la comunidad de residentes senegaleses que trabajan a diario en La Plata se hicieron presentes en la Comisaría 1ª para reclamar la liberación de los detenidos. “Con este trabajo nos ganamos el pan del día. Trabajamos de sol a sol, no descansamos y a veces estamos hasta doce horas sin hacer ni un peso. Además, es muy difícil ser inmigrantes, más aun como nosotros, que debemos mantener a nuestras familias en África”, dijo a Contexto Jimmy, senegalés de veintidós años que trabaja como vendedor callejero en la zona de calle 12 desde hace casi tres años. “Nosotros venimos a trabajar, hacemos un enorme sacrificio y sólo queremos progresar”, agregó.

El plan de “limpieza” del espacio público va en sintonía con la propuesta de un nuevo Código de Convivencia planteado en la Municipalidad tras las elecciones legislativas. El proyecto apunta contra la venta ambulante reforzando la lógica de gestión que ha seguido el gobierno local: excluir del espacio público a manteros, carreros, cartoneros y vendedores ambulantes mediante la Secretaría de Convivencia y Control Ciudadano y la Policía Local.