Por Santiago Cabassi

En las últimas horas, trabajadores de los canales estatales fueron informados de la no renovación de sus contratos para 2018. Se trata de veintiún personas que desarrollan tareas en áreas claves de las señales televisivas, lo cual afectaría sensiblemente su funcionamiento con un carácter profesional. Estas nuevas no renovaciones –eufemismo de despidos– se suman a las ya ocurridas en abril de este año. La parálisis en la producción de contenidos propios desde el inicio de la gestión y la reciente apertura de retiros voluntarios, configuran un panorama de incertidumbre para cientos de trabajadores y sus familias de cara al año entrante.

Para comprender la gravedad de la situación, no puede obviarse el hecho de que una de las primeras medidas de gobierno, luego de las elecciones de 2015, fue la suspensión por decreto de siete artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Una ley que surgió de un debate popular y federal, que convocó a todos los sectores y que tuvo amplio consenso en las Cámaras legislativas, fue horadada por una decisión política arbitraria que afectó sustancialmente su espíritu. Dicha medida avizoraba una voluntad de gobierno de retirarse y desmembrar la posibilidad de un nuevo escenario de medios de comunicación que democratizara la televisión argentina.

El derrotero de las señales televisivas estatales no estuvo exento de este repliegue del Estado promovido por el gobierno nacional. La nueva política de medios públicos es la del desgaste del espectador. El costo político que le significaría al Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMyCP), cartera conducida por Hernán Lombardi, el apagón definitivo de las señales Encuentro, Paka Paka y DeporTV, es subsanado por un programa de vaciamiento de los canales, los cuales no producen contenidos desde 2016 y solo lo hicieron entonces en concepto de ejecutar concursos heredados.

A la repetición engorrosa de contenidos se sumará en 2018 un nuevo capítulo, vinculado a los nuevos despidos que fueron notificados por la Gerencia de Recursos Humanos de Educ.ar, sociedad que aglutina a los canales, que afecta el aporte de veintiún trabajadores en áreas esenciales como Accesibilidad –encargada del trabajo en subtitulados, audiodescripciones y lenguaje de señas, fundamental para el carácter inclusivo del acceso a los contenidos–, Control de Calidad –encargada del control de calidad técnico de los contenidos– y Emisión –relacionada con la transmisión de la programación y el control de calidad en la recepción de las señales–.

Este cuadro de situación denota el ajuste. Contenidos que se repiten incesantemente, ausencia de convocatorias a nuevas producciones, relajamiento en los aspectos inclusivos y de control de calidad de los canales, muestran con claridad cómo el objetivo del gobierno y su área de medios no es abandonar las señales, lo cual conllevaría un alto costo político, sino que buscan en cambio que sea el espectador quien las abandone.

Desde allí, resulta interesante pensar cuál es la propuesta de contenidos de los canales mencionados y cómo se configuran en la actualidad. Canal Encuentro fue la primera experiencia en romper la monotonía de la televisión desde un canal estatal. Creado por el Ministerio de Educación de la Nación, desde su lanzamiento en 2007 apostó a pensar una televisión pedagógica, que sirviese esencialmente de herramienta para la comunidad educativa como así también para toda la sociedad, aportando materiales audiovisuales de calidad, con contenidos diversos vinculados a las áreas de la educación: Historia, Geografía, Biología, etcétera, cuya potencia se vio luego ampliada por el programa Conectar Igualdad.

Paka Paka, destinado al público infantil, nació junto a Encuentro como parte de su programación, para luego tener entidad de canal y ampliar su programación, apostando a contenidos que rompiesen la hegemonía de los canales infantiles extranjeros y promoviendo en los niños una reflexión sobre lo propio, sobre nuestra identidad, sin subestimarlos como público, sino comprendiéndolos como actores en la construcción de una cultura nacional. Su personaje estrella, Zamba, a través de sus asombrosas excursiones por la historia, se volvió un ícono para chicos y grandes.

La señal DeporTV, destinada al deporte nacional, se lanzó en 2013 con la meta de cubrir la actualidad en diversos deportes que la televisión hasta el momento dejaba relegados a horarios marginales o directamente no eran abordados. Generó producciones propias para pensar el deporte de manera innovadora, conociendo el recorrido humano de sus protagonistas, analizando el deporte desde la ciencia, abordando experiencias de todo el país o revisando la rica historia nacional en competencias deportivas diversas.

Actualmente, Encuentro repite hasta tres veces su programación por día, donde abundan las producciones extranjeras, sobre todo las dedicadas a la naturaleza. Zamba fue denostado por la secretaria de Contenidos de la Nación, Gabriela Ricardes, por tener “demasiada mirada y demasiada sobreinterpretación”. Y DeporTV corrió una suerte parecida a lo que puede apreciarse en la TV Pública, reemplazando parte de su programación por producciones de bajo costo, sobre todo con entrevistas en piso.

El cambio de paradigma manifiesto se resume con el traspaso de área de estos medios. A través de un decreto, en 2016 estos tres canales pasaron de la órbita del Ministerio de Educación hacia el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos. Medida de gobierno elocuente, que habla de la pérdida del valor educativo de dichas señales, para pasar a integrar un sistema de medios atravesados por la deshistorización, la despolitización, la identidad lavada.

Se podría concluir entonces que la variable de ajuste en política de medios no es sólo económica. El objetivo no es sólo despedir veintiún trabajadores. El objetivo es educar el ajuste a una mirada crítica.