Por Emilia Martinuzzi* 

En el marco del Día Internacional de Lucha Contra la Violencia hacia las Mujeres, concluyó en Montevideo el 14º Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe con una marcha multitudinaria para denunciar la violencia de género que atraviesa a toda la región. Parte de la delegación Argentina viajó desde La Plata para exigir la libertad de Milagro Sala, la aparición con vida de Johana Ramallo y justicia por el feminicidio de Sandra Ayala Gamboa.

Durante los días 23, 24 y 25 de noviembre, más de 2.200 mujeres provenientes de Ecuador, México, Perú, Brasil, Guatemala, República Dominicana, El Salvador, Venezuela, Paraguay, Chile, Argentina y Uruguay se encontraron para compartir y reflexionar sobre el necesario apoyo conjunto que el movimiento de mujeres y feministas organiza a lo largo y ancho de la región para frenar las violencias que produce el patriarcado en articulación con el sistema ideológico colonial y capitalista.

Con la consigna “Diversas, pero no dispersas” se llevaron a cabo más de cien asambleas con una significativa participación de jóvenes de la región, quienes compartieron espacios de coordinación de estrategias de resistencia a las violencias producidas contra mujeres defensoras de los derechos de las personas, que habitan territorios amenazados por las políticas extractivistas que llevan adelante empresas mineras y forestales con profunda tendencia a la concentración del capital.

La criminalización de las luchas y el uso ilegítimo y arbitrario del sistema penal en articulación con los medios de comunicación son algunas de las acciones que enfrentan y resisten las organizaciones feministas que acompañan el reclamo de mujeres liderezas por la defensa de los derechos humanos en Chile, Perú, Guatemala, Brasil, México y Colombia.

Asimismo, se ha denunciado el uso sistemático de la violencia sexual por parte de las fuerzas militares que tienen como propósito disciplinar los cuerpos de las mujeres defensoras de sus territorios.

En este sentido, la reconocida activista e investigadora Rita Segato sostuvo, en uno de los conversatorios desarrollados durante el encuentro, que en las nuevas formas que adquiere la guerra, quienes escriben sus manuales saben muy bien que las mujeres ya no son las víctimas colaterales, sino los blancos principales, en tanto sujetas que garantizan el arraigo territorial.

Para ello, la palabra “profanación” resultó fundamental para que las mujeres del pueblo de Techint pudieran denunciar ante sus tribunales las violencias que sufren sus cuerpos a través del acceso sexual por parte de las milicias en México.

Dentro de los marcos de denuncia y visibilidad a los conflictos que enfrenta el movimiento de mujeres y feminista de Latinoamérica y el Caribe, resulta importante mencionar los altos índices de feminicidios, la imperiosa necesidad de asumir políticas de desarticulación de las redes de trata, así como de despenalización del aborto para que miles de mujeres con escasez de recursos dejen de perder sus vidas en abortos clandestinos o en condiciones de esclavitud sexual. El Encuentro también contó con la participación de Minou Tavárez Mirabal, Martha Rosenberg y Estela Díaz.


* En colaboración con la Secretaría de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.