Tras la larga pugna de este año por el regreso de la línea Roca a La Plata, el funcionamiento del sistema ferroviario vuelve al centro del debate por la reactivación de los ramales que conectan el interior de la provincia de Buenos Aires y el resto del país con La Plata y Capital Federal. Así lo exige la consulta popular que impulsa el Movimiento Nacional Ferroviario (MONAFE), la Comisión Nacional Salvemos al Tren y decenas de organizaciones de vecinos autoconvocados.

El objetivo de la convocatoria es difundir las bondades que conllevaría la reconstrucción de la red de trenes bonaerenses y nacionales, desde boletos baratos y alivio de las rutas hasta el resurgimiento de las economías regionales y de sectores de la industria hoy abandonados. Habrá actos de difusión en las principales estaciones.

Según adelantaron las organizaciones, que cuentan con el apoyo de la CTA, reclaman la vuelta de los trenes de pasajeros a decenas de pueblos hoy desconectados de Buenos Aires, y apuntan “contra las concesiones, la corrupción, el vaciamiento y el remate de la empresa del Estado”.

“Salvo a Mar del Plata, Junín, Bahía Blanca y unos pocos más, son los únicos servicios a los que se puede acceder del tren y con muy pocos viajes por semana. A Tucumán se tarda 29 horas en tren, lo que es una locura. Sobre veinte capitales de la república, eso es lo único que tenemos. La provincia está desconectada”, dijo a Contexto el referente de Salvemos al Tren, Jorge Gómez.

Cabe destacar que la mayoría de los ramales dependientes de la firma Ferrobaires quedaron paralizados desde junio de 2016, cuando Vidal decidió suspenderlos por decreto a raíz de un accidente sucedido en el recorrido Junín-Retiro. A partir de allí, no hubo un proyecto concreto para reanudar el funcionamiento de los servicios.

En la actualidad, la empresa está en transición de la órbita de Provincia a Nación, aunque los trenes no han vuelto a los pueblos y no hay garantía de absorber todos los puestos de trabajo.

Ferrobaires, creada en 1993 por el gobierno provincial, cumplía ocho recorridos desde Retiro, Constitución y Once a través de las líneas San Martín, Sarmiento y Roca, con destinos finales en las localidades de Junín, Alberdi, Bragado, Pehuajó, 25 de Mayo, Tandil, Bahía Blanca, Mar del Plata y Pinamar, entre otras.

Por su parte, desde el MONAFE, el referente Eduardo Castro aseguró que al gobierno de Mauricio Macri “no le interesa gestionar el funcionamiento de los trenes”. En diálogo con Contexto, dijo: “El gobierno se lava las manos. En lugar de activar los ramales, prefiere sacárselos de encima. Hay pueblos que desde los noventa han quedado como pueblos fantasma por dejarlos abandonados”.

En esta línea, Gómez agrega: “Hacemos hincapié en la provincia de Buenos Aires porque las economías regionales quedan postergadas por completo. Nosotros decimos ‘Ramal que lucha, ramal que vuelve’, porque en zonas como Bolívar, 25 de Mayo, Chascomús, entre tantas otras, están esperando que vuelva el tren”.

Desde las asociaciones de usuarios denuncian que la parálisis de los trenes de pasajeros responde a los intereses del gobierno en mantener la prioridad en el transporte automotor.

“Dietrich viene de ser accionista de compañías de autos. ¿Cómo puede ser que no se utilicen trenes de pasajeros donde ya funcionan trenes de carga que, dicho sea de paso, les viene bien para transportar soja y minerales?”, agregó el referente de Salvemos al Tren.

Según expresaron las organizaciones a través de un comunicado: “Desde el gobierno vienen por más. Por eso estamos en la primera línea de lucha defendiendo los terrenos a donde se encuentran los talleres, depósitos y estaciones estratégicas para la salida de los trenes de larga distancia al interior, que sin los mismos sería imposible pretender una reactivación ferroviaria a gran escala. Ahora por eso, por mucho más, desde el MONAFE no vamos a descansar y vamos a luchar para cumplir los objetivos para lo que fue creada esta organización”.

Por otro lado, el gobierno está en búsqueda de concretar el plan de soterramiento de buena parte de la línea Sarmiento, obra que reduciría los cuatro ramales hoy vigentes a solamente dos, reduciendo la capacidad de servicio.