El 25 de noviembre de 2017 se cumple el primer aniversario de la partida física del líder de la Revolución cubana. Un referente que, por ser parte de su pueblo, fue conocido por su primer nombre. El mundo entero lo llama simplemente Fidel.

Como sucede con los hijos que se parecen en mayor o menor medida a sus padres, heredarían su sello inconfundible Hugo, Néstor, Lula, Cristina, Dilma, Evo, Raúl, Nicolás y tantos otros latinoamericanos que quedaron marcados por la gesta heroica de aquel revolucionario.

Fidel, un hombre que fue pueblo y un pueblo que fue hombre. Ambos, pueblo y hombre, hombre y pueblo, transformados en Revolución.

La Revolución (Fidel y su pueblo) resistió, en 1961, el intento de invasión a Playa Girón (Bahía de Cochinos) llevado adelante por la potencia bélica más grande que haya conocido la historia mundial.

La Revolución resistió y resiste el bloqueo criminal y arbitrario más largo de la historia contemporánea.

La Revolución resistió la caída y desaparición de su principal socio, la Unión Soviética, proceso que la sumergió en el famoso “Período especial”.

La Revolución resistió el aislamiento internacional impulsado por el poder imperial y que tuvo como actor clave a una institución que hoy ha vuelto a convertirse en un Ministerio de colonias de Estados Unidos: la OEA.

La Revolución resistió los intentos de asesinatos de su líder (más de 600 según han registrado algunos investigadores). El atentado al avión de Cubana de Aviación que en 1976 cobró la vida de sus 73 tripulantes. Los atentados terroristas de los grupos criminales entrenados y financiados por la CIA. Más de cinco décadas de constantes ataques han provocado la muerte de 3.478 personas y dejaron incapacitadas a otras 2.099.

La Revolución resistió y resistirá la parida física de su líder. Mientras esté la Revolución, estará Fidel.

El 25 de noviembre de 1956, Fidel partió de México hacia Cuba en el yate Granma para retomar la lucha que culminaría en el proceso revolucionario que cambiaría la historia de toda América.

Otro 25 de noviembre, esta vez de 2016, volvió a partir, pero el pueblo continuó su legado.

Hay quienes aseguran que Silvio Rodríguez escribió la canción “El necio” pensando en él. Sea o no así, la letra se ajusta mucho a su figura: “Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio: la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio. Yo no sé lo que es el destino. Caminando fui lo que fui. Allá Dios, que será divino. Yo me muero como viví”.

Fidel nació de su pueblo y encarnó los valores más profundos de esos hombres y mujeres. Cuando partió, se sembró en ese pueblo y renace cada día. Fidel es la Revolución, las ideas de justicia social y de igualdad, y las ideas no mueren.