“Quiero mañana una explicación de las encuestadoras y los medios. Si hubieran dicho la verdad tal vez estaríamos en segunda vuelta”, reclamó la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, al conocer los resultados el 19 de noviembre.

Las encuestadoras volvieron a “fracasar”. Las mediciones indicaban que Sebastián Piñera, de Chile Vamos, y Alejandro Guillier, de Nueva Mayoría, eran los únicos candidatos que tenían posibilidades de entrar en el balotaje.

Las mediciones difundidas por los medios, probablemente con cierta tendenciosidad, indicaban que Piñera obtendría el 45% de los votos, pero obtuvo el 36,64%. También indicaban que Sánchez no superaría el 10% –las más auspiciosas indicaban entre un 8% y 9%–, pero obtuvo el 20,7% y quedó en tercer lugar, a menos de dos puntos del candidato del oficialismo, Alejandro Guillier, que obtuvo el 22,69%.

Sin embargo, la falta de precisión en las encuestas no es el principal problema de la democracia chilena de cara al balotaje de diciembre. La profunda crisis de representatividad se vio reflejada en el desinterés y la baja participación del pueblo chileno en estas votaciones. Solo el 46,6% de los chilenos en condiciones de votar ejercieron su derecho. Dicho de otra manera, el 63,4% de los ciudadanos no participó de una elección que definiría el futuro de su país.

“El modelo chileno”, aquel que la derecha llena de elogios e intenta mostrar como el ejemplo para el resto de América Latina, además de haber demostrado ser profundamente injusto, ahora también muestra y demuestra el profundo desinterés que esa injusticia genera en el sistema representativo.

En medio de esa crisis, y con la mira puesta solamente en la carrera hacia La Moneda (la casa de gobierno de Chile), los dos candidatos buscan construir alianzas para asegurarse la victoria en una elección que, todo indica, será muy pareja.

Según se afirma, la Democracia Cristiana, que obtuvo el 5,8%, y Marco Enríquez Ominami, que consiguió el 5,7%, darían su apoyo a Guillier, mientras que el pinochetista José Antonio Kast, con un 7,9%, apoyaría a Piñera. En ese marco, el apoyo del Frente Amplio sería clave para Guillier, pero no lo conseguirá sin cumplir determinados compromisos programáticos, lo que aún está en discusión.