El viraje que la derecha gobernante viene marcando desde su llegada al poder en materia de derechos humanos con la complicidad de buena parte del poder judicial al otorgar prisiones domiciliarias a represores, obstaculizar juicios y hablar de ‘reconciliación’, llevó a un grupo de hijas de genocidas de la pasada dictadura cívico-militar (1976-1983) a nuclearse en el Colectivo Historias Desobedientes. La primera aparición pública de este grupo impulsado por mujeres, y al que luego se sumaron hijos y otros familiares, fue nada menos que la Marcha del #NiUnaMenos de junio pasado.

“El cambio de rumbo en materia de derechos humanos nos pone en estado de alerta y de angustia en relación a lo que puede pasar. A nadie le gusta estar caminando por la calle y que un asesino o un torturador esté caminando al lado tuyo. Como sociedad ya lo revisamos, ya lo vimos y por eso fueron los juicios. Hubo una condena social primero y luego vinieron los juicios, y en ese sentido pudimos avanzar y lograr un poco más de justicia y de memoria, y ser un poquito una sociedad mejor. La verdad es que nadie quiere volver atrás en eso”, afirmó Analía Kalinec durante una entrevista con Contexto.

Su padre es Eduardo Emilio Kalinec, alias “Doctor K”, ex oficial de la Policía Federal, represor en los centros clandestinos de detención Atlético, Banco y El Olimpo, donde participaba en interrogatorios y sesiones de tortura. Fue acusado de unas 180 detenciones y condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad. Está en la cárcel desde hace 12 años.

Analía, tiene ahora 38 años. Es docente y psicóloga. En 2005 su padre fue detenido por orden del juez federal Daniel Rafecas. Tres años más tarde la causa fue a juicio oral.

“Cuando tenía 25 ó 26 años me llega la noticia de que mi papá estaba preso y por primera vez empecé a sospechar que mi papá tenia algún tipo de vinculación con la dictadura porque hasta ese momento nunca lo había podido conectar”, explicó con un tono seco, como tomando distancia de aquel impacto.

“Concretamente me empecé a hacer preguntas muy tímidas cuando me llama mi mamá y me dice que papá estaba preso. Igualmente creo que pasé por un estado de negación muy fuerte durante varios años, donde yo no podía admitir ni reconocer que mi papá tuviese algo que ver con estos crímenes”, agregó.

Recién cuando la causa va a juicio “ahí me permito dudar de él y de su palabra (…) entonces lo guglié, leí la causa y ahí empecé un camino sin retorno”, aseguró Analía. “Este colectivo somos consecuencia o un eslabón más de esta lucha que vienen dando los organismos de derechos humanos a favor de la memoria, la verdad y la justicia”.

“Muchos no nos hubiésemos enterado de la vinculación de nuestros padres con el terrorismo de Estado si no fuese por esa lucha”, consideró. Y subrayó que dado que el Colectivo Historias Desobedientes “es una voz inédita”, el primer paso fue organizarse y conocerse entre ellos. Desde ese espacio buscan “trascender las historias individuales y expresarnos colectivamente” y aunque han mantenido encuentros informales con referentes de derechos humanos, reconoce que “la sociedad lo tiene que procesar y nos tienen que conocer”.

Justamente su primera actividad pública como Colectivo fue presentar el 8 de noviembre pasado en la mesa de entradas del Congreso de la Nación un proyecto de ley de reforma de dos artículos del Código Procesal Penal, el 178 y el 242, para poder así denunciar y declarar contra el accionar de sus padres en juicios por delitos de lesa humanidad.

“Pensamos que es importante a nivel social porque abre la puerta a que pueda conseguirse más memoria, más verdad y más justicia”, aseguró Analía Kalinec a este medio, confiando en que “todos” los legisladores apoyen la iniciativa con su voto.

Desde su llegada al poder, en diciembre de 2015, la Alianza Cambiemos, ha insistido por diversos medios en despreciar la tarea de los organismos de derechos humanos y la construcción colectiva de memoria en la Argentina, alentada por el gobierno de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.

“vemos un cambio de sentido muy claro y muy alevoso en materia de derechos humanos con el enlentecimiento de los juicios, las prisiones domiciliarias y el 2×1 como intentos fallidos y a veces no tanto, de querer volver a la impunidad”.

“Nosotros vemos un cambio de sentido muy claro y muy alevoso en materia de derechos humanos con el enlentecimiento de los juicios, las prisiones domiciliarias y el 2×1 como intentos fallidos y a veces no tanto, de querer volver a la impunidad. Ahí nos plantamos y nos sentimos interpelados como gran parte de la sociedad. Producto de esa indignación y de ese malestar, empezamos a hacer más manifiesta nuestra voz y eso permitió que nos pudiéramos ir encontrando y hoy estemos en este Colectivo Historias Desobedientes”, explicó Kalinec.

-¿Ustedes se consideran víctimas del terrorismo de Estado?

-No, no, no. Nosotros no nos consideramos víctimas del terrorismo de Estado entendiendo el uso social que tiene la palabra víctima. Esto fue tema de debate en el interior del colectivo y coincidimos. Sí hay una salvedad que hacemos la ponemos en el fundamento del proyecto de ley que presentamos al Congreso. La sociedad entera fue víctima porque son delitos de lesa humanidad, porque lesionan a la humanidad entera la gravedad de estos crímenes. Desde ese lugar no considerarnos víctimas sería considerarnos por fuera de la humanidad, pero desde ese lugar técnico y teórico. Todos tenemos bien en claro quiénes fueron las víctimas.

Detrás del surgimiento del Colectivo Historias Desobedientes hay un puñado de mujeres, hijas de represores, de genocidas. “La verdad es que no es un dato menor el hecho de que la mayoría seamos mujeres. Nosotros entendemos también que estamos dentro de una sociedad que se maneja con una lógica patriarcal, de mandatos… y no es un dato menor que siempre sean las mujeres las que encabezan estos movimientos. Tampoco es un dato menor que el día que decidimos aparecer por primera vez con nuestra bandera en una movilización, fue en la marcha del NiUnaMenos porque entendíamos que esto tiene que ver intrínsecamente con nuestras historias y con estas tragedias”.