El domingo 19 de noviembre se realizarán elecciones presidenciales en Chile. Todas las encuestas indican que el expresidente Sebastián Piñera obtendría el triunfo por una amplia mayoría, aunque también aseguran que no le alcanzaría para evitar el balotaje.

Piñera, que ya gobernó Chile entre 2010 y 2014,  obtendría alrededor del 45% de los votos, y el candidato oficialista, Alejandro Guillier, saldría en segundo lugar con el 23%. Si se confirman esos resultados, ambos candidatos participarán del balotaje el 17 de diciembre.

Si bien la ventaja de Piñera sería amplia, no podría obtener la presidencia en la primera vuelta, ya que para ello debería conseguir más del 50% de los votos.

Otro dato a tener en cuenta es el bajo nivel de participación de la sociedad chilena en las elecciones. Desde 2012, cuando se aprobó el voto voluntario, el nivel de participación ha ido en marcado descenso. Las encuestadoras indican que en esta ocasión la participación rondaría el 48% (la más baja registrada hasta el momento).

En medio de una crisis de representación, el sistema chileno volvería a elegir a un candidato con un discurso machista, que ha prometido enviar a su casa a los represores que cumplen condena en prisión, y que aseguró que dará marcha atrás con las contadas medidas progresistas que ha tomado la actual presidenta, Michelle Bachelet.

Además de presidente, el domingo 19 los chilenos elegirán a los miembros del Congreso. Un triunfo contundente le permitiría a Piñera tener el apoyo necesario para realizar las modificaciones que ha anunciado.

En una reciente entrevista radial, aseguró que, en caso de ser elegido, dictará, “por una razón humanitaria”, prisión domiciliaria para los represores de la dictadura de Pinochet que cumplen condenas por delitos de lesa humanidad, “para que pueda morir con dignidad junto a sus seres queridos”.

En septiembre pasado, el gobierno de Bachelet aprobó la “Ley de aborto no punible”, que permite interrumpir un embarazo por violación, inviabilidad del feto o peligro de vida para la madre. Durante la campaña, Piñera aseguró que de ganar las elecciones impulsará modificaciones a la ley.

Todo indica que el presidente volverá a La Moneda (la casa de gobierno de Chile) y el país profundizará el giro a la derecha de toda la región. Un futuro poco alentador.