Los exámenes del operativo Aprender que ayer implementó el Ministerio de Educación de la Nación en todo el país tuvieron un amplio y fuerte rechazo de gremios docentes y estudiantes, que de diversos modos expresaron sus posturas frente a una política educativa a la que consideran ajena a las realidades y diferencias socioeconómicas entre las escuelas y que excluye a los docentes como partícipes de su formulación.

El operativo Aprender es una serie de evaluaciones estandarizadas para más de un millón de estudiantes primarios y secundarios del país, sin considerar de qué regiones geográficas son los alumnos ni qué posición socioeconómica tienen sus familias.

Tampoco prevé qué contenidos y modos didácticos y pedagógicos utilizaron los docentes previamente, desde marzo, cuando comenzó el ciclo lectivo. Los estudiantes de 6º año del nivel primario son evaluados en las áreas de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales mientras que los de 5º o 6º año de los secundarios lo hacen en Lengua y Matemática.

Es la segunda vez que el gobierno lleva a cabo estos exámenes. Entre las múltiples críticas que los gremios les hacen a estas pruebas, desde el aspecto político, afirman que es un modo de estigmatizar a los trabajadores de la educación, que fueron dejados al margen en cuanto a la participación, para culparlos por malos resultados –como hizo Macri el año pasado– y que eso sirva como fundamento para las políticas de flexibilización laboral y el Plan Maestro, que ya ha recibido duras críticas.

“El Suteba rechaza esta evaluación descontextualizada, sesgada, con neto corte mercantilista en la que no fueron parte los docentes ni la comunidad educativa”, dijo a Contexto Patricio Villegas, secretario general del Suteba La Plata, gremio que organizó ayer desde el mediodía una radio abierta en la Plaza San Martín, frente a Gobernación, para informar a la comunidad sobre los aspectos centrales del Aprender que afectan a la educación pública.

En provincia, por su parte, el Frente de Unidad Docente (FUD) bonaerense no hizo paro pero expresó su rechazo a las evaluaciones, y cada sindicato por su cuenta comunicó su descontento.

En un comunicado, el gremio Suteba que conduce Roberto Baradel a nivel provincial cuestionó el Aprender porque “cambia la evaluación por control y medición”, y también criticaron que los docentes queden a un lado cuando son ellos quienes están todo el año con los chicos.

El titular del gremio cegetista Udocba que también integra el FUD, Miguel Díaz, se sumó a los cuestionamientos a los exámenes que incentiva el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro, con respecto a la exclusión de los docentes. Objetó que el gobierno haga evaluaciones de “modo individual” esperando “obediencia”.

Por su parte, los privados de Sadop apuntaron a la actitud del macrismo de responsabilizar a los docentes por los problemas de la educación y de utilizar los resultados para atacar a la educación pública, como hizo Macri el año pasado cuando presentó los resultados del Aprender 2016 y lanzó su frase de “caer en la educación pública”.

“Al estandarizar la evaluación se instaura una escenificación de los resultados, presentados mediáticamente en términos generales, sin profundizar ni resolver los problemas centrales de la educación ni su calidad”, afirmaron en un comunicado. “De esta manera, se traslada la culpa a los docentes y el Estado se desliga de la responsabilidad de acompañar y mejorar los programas socioeducativos y dispositivos institucionales”.

A nivel nacional, la Ctera rechazó el perfil metodológico de las evaluaciones donde los docentes tienen un papel pasivo y los estudiantes se ven obligados a dar respuestas ya fijadas. “Son preguntas de múltiple choice donde los estudiantes ponen una cruz en un cuadrado y el único resultado que arrojan estas pruebas es si aprendió o no tal tema, y no deja lugar a preguntas abiertas como en evaluaciones anteriores, que dan la posibilidad de sugerir, proponer mejoras, cambios sobre aspectos de carácter más cualitativo”, observó Miguel Duhalde, secretario de Educación del Ctera.

“No nos negamos a las evaluaciones, pero necesitamos dispositivos de participación, discusión y debate en las escuelas para saber qué preguntarnos; porque, más que respuestas, nos interesa qué preguntarnos para mejorar la educación en Argentina”, añadió Duhalde.

La postura de los estudiantes

El movimiento estudiantil fue un actor protagonista de la jornada de ayer a la hora de sentar posición frente a las evaluaciones. En La Plata, la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) realizó una convocatoria a los Centros de Estudiantes de las escuelas de la ciudad para “no hacer la prueba”.

“Nos oponemos porque el gobierno busca despejar a los docentes de las discusiones sobre la educación y además ponen en los alumnos la responsabilidad de llevar a cabo una prueba hecha para ser desaprobada y así dar vía libre para decir que la educación argentina es un fracaso”, señaló a Contexto Ulises García Ávila, estudiante del Colegio preuniversitario Liceo Víctor Mercante y secretario general de la UES.

En la Escuela Técnica Nº 2 de Ensenada, el Centro de Estudiantes realizó una sentada.

En tanto, el Centro de Estudiantes de la Escuela Normal Antonio Mentruyt (ENAM) de Banfield hizo una permanencia pacífica dentro del establecimiento en “repudio” al operativo Aprender. “Genera un ranking de escuelas sin tener en cuenta un montón de aspectos socioculturales, para luego con estos resultados justificar frases como ‘Caer en la escuela pública'”, sostuvieron en un comunicado.

“Rechazamos este operativo, ya que utiliza pruebas estandarizadas bajadas de una multinacional y las escuelas con mayor puntaje son favorecidas, dejando de lado a las que más ayuda necesitan”, precisaron.

La Federación de Estudiantes Secundarios (FES), que nuclea centros de estudiantes de escuelas de la C.A.B.A., la provincia y otras regiones del país, realizó una marcha al Consejo Escolar de Lanús para protestar.

En un comunicado se refirieron a la relación entre la educación y el mercado de trabajo. Señalaron que el gobierno nacional, en línea con las reformas educativas que busca imponer Cambiemos en C.A.B.A. y que han tenido una fuerte resistencia de los estudiantes, busca imponer “pasantías precarizadas, degradando los contenidos didácticos y posicionando la educación pública, del pueblo, a disposición de las necesidades empresariales y de un mercado de trabajo cada vez más flexibilizado”.