Mientras la gestión de Julio Garro ya prepara un nuevo Código de Convivencia que reforzaría los controles excluyentes en la vía pública apuntando a carreros, cartoneros, manteros y vendedores ambulantes, estos dos últimos se movilizaron ayer por las calles de La Plata para exigir que los dejen trabajar.

Los vendedores informales que trabajan diariamente en el centro platense, cansados de llevar el reclamo al municipio, esta vez marcharon a la Secretaría de Derechos Humanos para denunciar la persecución que sufren por parte de Control Urbano, espacio desde donde la comuna acostumbra a decomisar los productos con actas poco claras.

“No nos dejan laburar. Nos sacan las cosas. A veces nos sacan la mercadería y no nos dan un acta ni nada. Y se quedan con todo”, dijo a Contexto Antonio Milone, vendedor de frutas de calle 7. “No nos hacen ni un papel y perdemos todo lo que invertimos”, agregó.

Los vendedores señalan que si desde el municipio los dejaran trabajar, normalizarían su situación, poniéndose en regla, siendo monotributistas y teniendo todos los papeles necesarios. Por otra parte, proponen organizar el espacio público a través de escaparates de un metro por dos, similar a un puesto de diarios –pero más chico–, para así tener un lugar donde poder comercializar sus productos.

“En el gobierno anterior no nos jodió nadie, este gobierno nos vive jodiendo”, dijo Milone, y remarcó que “no entendemos por qué no nos dejan pagar todo como tiene que ser, poner todo como tiene que ser y listo”.

En la presentación del Código de Convivencia, Fernando Ponce, el presidente del Concejo Deliberante, remarcó que la gestión de Garro tiene como objetivo “poner un poco de orden y que el Estado tenga una intervención más fuerte en todas las áreas”. Para los vendedores ambulantes del centro de la ciudad, ese “orden” tiene que ver con los operativos de la Secretaría de Convivencia y Control Ciudadano de desalojo con el posterior decomiso de mercadería.

Mientras desde la comuna avanzan con esta nueva normativa, en La Plata, a la par del crecimiento sostenido de la pobreza, que escala al 10,2% según los últimos datos del INDEC, hay cada vez más vendedores en las calles. Milone remarcó que “muchos comerciantes que tenían negocios ahora están vendiendo en la calle porque un alquiler está arriba de diez mil pesos y no les da la posición para pagarlo todos los meses”.

Según informó este vendedor, ante la persecución constante, presentaron un recurso de amparo en la Justicia, al tiempo que la semana que viene serán acompañados por Abuelas de Plaza de Mayo. “Estamos peleando por nuestros derechos”, concluyó Milone.