El gobierno de Mauricio Macri habría encontrado la manera de ponerle fin a la fuga de divisas, un flagelo que golpea a nuestro país, básicamente, desde que la Argentina forma parte de la economía mundial. ¿El presidente, entonces, ordenó controles férreos para evitar ese tipo de saqueo de las arcas públicas? No, por el contrario, quitó todo tipo de barrera y ahora esa práctica no quedará registrada en ningún lado.

En concreto, lo que sucedió fue la publicación en el Boletín Oficial del Decreto N° 893/2017, con el cual el Poder Ejecutivo eliminó la obligación de liquidar la moneda extranjera conseguida a través de las exportaciones de bienes, servicios y materias primas.

De acuerdo con lo establecido en los considerandos de la norma, esta medida se dictó porque “resulta pertinente adecuar la normativa vigente relacionada con el mercado de cambios a las nuevas circunstancias que se dan en la materia, a fin de mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas, flexibilizar las condiciones de financiamiento y mejorar la previsibilidad financiera”.

El decreto, que lleva la firma de Macri, el jefe de gabinete Marcos Peña y el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, deroga diferentes artículos de sucesivas leyes y regulaciones sobre la materia de 1964, 1986, 1991 y 2001. Es decir, barre de un plumazo con una precupación de larga data.

A través de regulaciones, en el final del gobierno de Cristina Kirchner el plazo para liquidar las divisas en el mercado local se había reducido a quince días, como medida para evitar movimientos extraños y sugestivos. A su llegada, el macrismo había ampliado ese lapso a cinco años y después, a diez.

“Desde el punto de vista prático, no cambia nada porque hay libertad total de movimiento de capitales, por lo que vos liquidás exportaciones como antes, las traes a la Argentina y después te las fugás a través de un banco legalmente y no hay problema”, comentó a Contexto el economista Juan Valerdi.

“Ahora, desde donde sí hay una implicancia importante, es que los dólares, al nunca venir, no van a quedar registrados como fuga de capitales, con lo cual minimizás la realidad de un país que está fugando divisias a lo loco, financiado todo con deuda y con venta de las joyas de la abuela, al estilo menemista, que también lo están haciendo”, agregó.

A este escenario, Valerdi le agrega otro problema: “Desmantelás todo el sistema de liquidación de divisas y si alguien lo tiene que reinstalar en el futuro tiene que empezar de cero porque no quedó nada. Lo mismo pasó en el menemato, que se desguazó el control de cambio y el kichnerismo tuvo que empezar desde el principio. Perdés recursos humanos, antecedentes, etcetera”.

Para el especialista, sin embargo, “lo más peligroso” es que esta flexibilización de las restricciones puede ser un campo propicio para “truchar exportaciones”, si además se tiene en cuenta que “hay una idea de generar incentivos y ayudas para exportadores”.

Según el trabajo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), retomada por el portal www.ambito.com, “la fuga de capitales se aceleró en el primer cuatrimestre de 2017 y creció un 40% hasta los 5.630 millones de dólares”.

El trabajo de CEPA marca que “hasta noviembre de 2015, los flujos mensuales de salidas no superaban los 1.000 millones de dólares y, a partir de ese momento, se acercan a los 2.000 millones de dólares. Entre enero y noviembre de ese año, el promedio de salida mensual fue de 590 millones de dólares, mientras que entre diciembre de 2015 y abril de 2017 el promedio de salida mensual es de 1.037 millones de dólares, lo que indica un aumento del 75%”.

La fuga de capitales va dejando sin respaldo a la moneda local, es decir, se va depreciando. En ese camino, la opciones son dos: o devaluar para corregir ese desequilibrio o tomar créditos para tapar ese agujero.

La primera opción genera indefetiblemtente inflación y la segunda una dependencia a largo plazo. Otra alternativa, también cortoplacista, es generar ingreso de recursos vía privatizaciones. Lo que hoy sucede es que, gracias al Banco Central de Federico Sturzenegger, con un dólar planchado y una tasa de interés alta, hay una invitación a la bicicleta financiera.

Justamente, Hernán Letcher, uno de los referentes de CEPA y concejal del FpV San Martín, consideró –en diálogo con este medio– que “pasar de diez a no tener obligaciones es prácticamente lo mismo”, aunque “sí le da más excusas y libertades a los exportadores de granos para presionar con el acopio y la especulación”.