El 5 de noviembre de 2005 se convirtió en uno de los grandes hitos de la historia de América Latina. Ese día, durante la cumbre en la ciudad de Mar del Plata (Argentina), un grupo de países representados principalmente por los presidentes Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Luiz Inacio “Lula” Da Silva, rechazaron el intento de imposición, por parte de Estados Unidos, de Tratado de Libre Comercio (TLC) que llevaba el nombre de Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).

El entonces presidente norteamericano George W. Bush debió volver derrotado a su país. La principal potencia mundial había recibido un duro golpe por parte de un grupo de presidentes que se había unido a sus pueblos para decir de manera contundente “No al ALCA”. Uno de los actos de soberanía más importantes del siglo XXI.

Hoy la región vive un marcado retroceso por la restauración de gobiernos neoliberales sumisos a los intereses norteamericanos. Los Tratados de Libre Comercio comienzan a popularizarse y los espacios de integración se encuentran cada día más debilitados.

A doce años de aquel No al ALCA, Contexto dialogó con uno de los protagonistas de las movilizaciones que acompañaron toda aquella jornada histórica, el secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina y diputado nacional electo por Unidad Ciudadana, Hugo Yasky.

“El 5 de noviembre de 2005, en Mar del Plata, fue un momento en el que el reclamo de los pueblos de América Latina coincidió con la actitud que asumieron sus presidentes. Esto convergió en un rechazo al Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos impulsaba. Así fue que se le dijo No al ALCA”, recordó Yasky.

El dirigente remarcó que “Estados Unidos quería cerrarle el camino al avance de gobiernos que iban a encarar una agenda social con políticas populares. El rechazo al ALCA abrió un período que duró una década, en el que América Latina tuvo la oportunidad de reducir el grado de injerencia del Fondo Monetario Internacional y de las corporaciones internacionales”.

“Quedó como tarea pendiente profundizar, en términos materiales, la unidad regional. Eso es algo que finalmente quedó más como un anhelo que como un avance concreto. De todas formas, hubo momentos, como el conflicto entre Venezuela y Colombia, la etapa de desestabilización en Ecuador, las tensiones con Bolivia cuando Evo decide nacionalizar el petróleo, todos hechos que, de no haber existido un entramado de unidad, se hubiese convertido en situaciones muy difíciles para nuestros pueblos”, señaló.

Por último, Yasky aseguró que “hoy hay un retroceso de los gobiernos populares, lo que se puede ver claramente en Brasil, en Argentina. Eso ha puesto en jaque el esfuerzo por la integración. Estados Unidos recuperó la iniciativa. A través del endeudamiento, Argentina se convirtió en un alfil de Washington. Hoy, Argentina impulsa a la región hacia los acuerdos de libre comercio que no difieren mucho del ALCA. En ese sentido, estamos en una etapa de retroceso”.