Las abuelas de Plaza de Mayo cerraron anoche la celebración por su 40° aniversario de una manera inmejorable: anunciaron la restitución de la identidad de una nueva nieta, la 125. Se trata de la hija de Lucía “Anteojito” Victoria Tartaglia, una estudiante de Derecho de La Plata que fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977 en esa ciudad a los 24 años.

Aunque ya se sabía que el festejo iba a terminar de manera especial en el Centro Cultural Kirchner, Estela de Carlotto estuvo a cargo del anuncio oficial: “Abuelas de Plaza de Mayo tiene la inmensa alegría de comunicar la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia. Bienvenida nieta 125 a la verdad”.

La presidenta de Abuelas también tuvo una mención en relación con el presente político del país. “Qué momento para los que nos llamaron ´curros´, pero no importa, porque este es un regalo para todo el país y para el mundo entero”, aclaró.

En un comunicado oficial, la entidad redobló su compromiso con las búsquedas: “Noticias como la presente nos reconfortan el alma y nos fortalecen para continuar en nuestra búsqueda que comenzó hace cuarenta años”.

El comunicado completo

Abuelas de Plaza de Mayo tiene la inmensa alegría de comunicar la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia.

Lucía nació el 6 de junio de 1953 en Santa Rosa, La Pampa. Su familia la llamaba “La Flaca”. Lucía se mudó a la ciudad de e La Plata, donde estudiaba Derecho y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977 en esa ciudad, a los 24 años.

Durante un año fueron en vano los esfuerzos por localizar a Lucía por parte de la familia, no tuvieron ninguna noticia de ella hasta que en noviembre de 1978, un año después de la desaparición, su hermano, Aldo Tartaglia recibió una primera carta de Lucía donde relataba que se encontraba detenida. Posteriormente, Lucía escribió otra carta relatando que estaba embarazada y que esperaba dar a luz para principios del año 1979.

En democracia, su familia pudo reconstruir que Lucía estuvo secuestrada en el Centro Clandestino de Detención conocido como “Atlético-Banco-Olimpo”, gracias a testimonios de sobrevivientes que pudieron verla. La conocían con el apodo de “Anteojito”. Los sobrevivientes relataron además que Lucía estaba embarazada y que fue llevada a dar a luz mientras aún se encontraba en cautiverio.

La desaparición de Lucía fue juzgada en el juicio realizado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2 por los crímenes del circuito represivo ABO, por el cual fueron condenados catorce represores el 22 de marzo del 2011, entre ellos, Samuel Miara.

Gracias a la perseverancia de nuestra búsqueda y de todo el movimiento de los Derechos Humanos, hoy la nieta 125 puede conocer la verdad sobre su origen.

La búsqueda

Desde que la familia de Lucía supo de su embarazo, emprendieron la búsqueda del niño o niña nacida durante su cautiverio, para lo cual brindaron las muestras genéticas ante el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) que permitieron que hoy podamos conocer su verdadera identidad.

La joven fue convocada en el marco de una investigación judicial donde existían dudas sobre su identidad y fue informada sobre la posibilidad de que sea hija de desaparecidos. Tras un tiempo prudencial, accedió a dar voluntariamente una muestra biológica para cotejar su ADN el Banco Nacional de Datos Genéticos. En el día de ayer el resultado del análisis fue comunicado al Juzgado, que a su vez la notificó a ella personalmente hoy a la mañana.

La causa judicial tramita actualmente en el Juzgado Nacional en lo Criminal Federal nro. 1 de Capital Federal, a cargo de la Dra. María Romilda Servini de Cubría. También interviene la Fiscalía Federal N°5, a cargo del Dr. Franco Picardi.

Una vez más celebramos por la libertad de una nueva nieta que se atreve a conocer su verdad y alentamos a todos aquellos que puedan aportar información sobre posibles hombres y mujeres que estén en la misma situación a que así lo hagan.

Noticias como la presente nos reconfortan el alma y nos fortalecen para continuar en nuestra búsqueda que comenzó hace 40 años, para que se pueda concretar el abrazo con su ser querido de las cientos de familias que aún lo anhelan y esperan. Bienvenida nieta 125 a la verdad.