La Cámara de Diputados de Brasil votó, por segunda vez en lo que va del año, si permitía que la Justicia investigue al mandatario de facto, Michel Temer, quien está denunciado por “corrupción pasiva” y “asociación ilícita”. Con el apoyo de la bancada oficialista, Temer que se encontraba internado por “una obstrucción urinaria”, logró obstruir la investigación.

El golpista había sido trasladado de urgencia a un hospital y debió seguir el resultado de la votación desde la cama del nosocomio. Mediante un comunicado se informó que el médico que lo atendió “constató una obstrucción urológica y recomendó que se le efectuasen exámenes en el Hospital del Ejército”.

Mientras Temer era asistido en la clínica sus socios lo asistían en el Congreso. En esta ocasión, la votación (251 contra 233) impidió que el pedido del Supremo Tribunal de Justicia avance.

La obstrucción de los congresistas, solo logra frenar la investigación hasta que Temer termine su mandato. Una vez que deje su cargo (ilegítimo), el 1° de enero de 2019, el golpista deberá sentarse en el banquillo y dar cuenta por sus actos de corrupción.

Meses atrás, en agosto de 2017, el mandatario golpista también había logrado eludir a la Justicia. El fiscal general, Rodrigo Janot, había presentado una denuncia por “corrupción pasiva” contra el mandatario golpista.

La acusación había sido aprobada por el Supremo Tribunal Federal, por lo que quedaba en manos del Congreso brasileño decidir si la investigación podía continuar. En aquel momento, al igual que ahora, la Cámara de Diputados decidió que la Justicia postergue la investigación contra  Temer.

En agosto Temer logró tener el apoyo de 264 diputados para impedir que se lo investigue. En esta ocasión el número bajó a 251. Aun así le fue suficiente.

Las denuncias contra Temer por “corrupción pasiva” y “asociación ilícita” tienen como base las escuchas judiciales difundidas por la Rede Globo (el multimedio que fue uno de los principales socios de Temer en el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, pero que ahora decidió soltarle la mano).

En esas grabaciones, se puede oí al mandatario de facto avalar el pago de sobornos al entonces presidente de la Cámara de Diputados (hoy preso por corrupción), Eduardo Cunha.

Otro de los elementos de la denuncia contra Temer es una cámara oculta en la que aparece filmado el exdiputado Rodrigo Rocha Loures (uno de sus principales asesores, hoy encarcelado por corrupción). Allí se lo ve a Rocha Loures cuando recibe, como parte del pago de un soborno, un bolso con 500.000 reales (unos 150.000 dólares). Según denunció el empresario Joesley Batista (dueño de la empresa JBS), el dinero estaba destinado a las manos de Temer y Rocha Loures era sólo el intermediario.

Una vez más, Temer logró obstruir a la Justicia. El tiempo dirá si las estrategias de escape se le acabaron o si todavía tiene otro as en la manga.