Miles de personas se congregaron en la Plaza de Mayo a ochenta días de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Lo hicieron junto a las Madres de Plaza de Mayo, que como cada jueves de los últimos cuarenta años marchan alrededor de la Pirámide levantando las banderas de los 30.000 hijos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.

Fue también un jueves de lucha por Santiago. Otro jueves sin bajar los brazos contra el terrorismo de Estado, los secuestros y las desapariciones, la mentira y la muerte, el hambre criminal, el desempleo y la destrucción de derechos como consecuencia de la restauración neoliberal que encabeza Mauricio Macri.

“Pasó la dictadura, pero no pasó la represión. Vino Alfonsín y la pasamos mal. Vino Menem y la pasamos peor, hasta que llegó De la Rúa y ni les cuento”, dijo Hebe de Bonafini tras la marcha 2.062. Y lamentó que durante el gobierno de Cambiemos la situación haya “empeorado”.

“Ellos son la muerte y traen la muerte en la mano. Pensemos bien qué vamos a votar este domingo: la libertad o la muerte”, completó la presidenta de la asociación de cara a las elecciones legislativas del próximo domingo.

Por otra parte, las Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora también hablaron tras la ronda en la Plaza, donde pidieron que se terminen las “mentiras del gobierno y del Estado que ofenden al pueblo y a la familia” Maldonado.

“Que la familia de Santiago logre verdades, sin trampas, tras estar casi ochenta días siendo maltratados por el Estado”, reclamó Nora Cortiñas al tomar la palabra, y remarcó que “la desaparición forzada es el crimen de crímenes”.

A la Plaza de Mayo también llegaron organizaciones políticas, gremiales, sociales y de derechos humanos que esperan la identificación del cuerpo hallado el martes en el río Chubut, a trescientos metros aguas arriba de donde fue visto por última vez el joven desaparecido durante la represión de Gendarmería a la comunidad mapuche de Cushamen.

“Seguimos exigiendo aparición con vida de Santiago, porque a Santiago lo secuestró la Gendarmería, y el gobierno y el Estado son responsables”, señalaron desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, a través de un documento consensuado con las distintas organizaciones presentes.

Además, rechazaron “la demonización oficial hacia la comunidad mapuche” y las versiones de que ellos pudieron haber “plantado” el cadáver: “Si el cuerpo fue plantado, incluso en una zona que ya antes había sido rastrillada tres veces, lo fue por la Gendarmería, que es quien lo desapareció”.

Las organizaciones enfatizaron la responsabilidad del funcionario del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, quien “participó en persona” del operativo represivo que terminó con la desaparición forzada de Santiago, y volvieron a exigir la renuncia inmediata de la titular de esa cartera, Patricia Bullrich.

Estudios forenses

La identificación y la autopsia del cuerpo encontrado en el río Chubut comenzarán este viernes por parte del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema, con asistencia del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Para establecer la identidad, se llevarán a cabo todos los métodos posibles, incluido el análisis de ADN. El estudio del perfil genético, que podría demorar entre tres y siete días, se realizará en un laboratorio de la ciudad de Córdoba que desde 2003 trabaja junto al EAAF.

En cuanto a la autopsia, el juez a cargo de la causa, Gustavo Lleral, ordenó la aplicación del Protocolo de Minnesota, un método recomendado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para trabajar con casos donde existe presunción de ejecuciones extralegales, arbitrarias y sumarias, en las que pudieran estar involucrados funcionarios del Estado.

Intervendrán las cinco querellas que forman parte de la causa, así como el único imputado hasta el momento, el subalférez Emmanuel Echazú.

Se trata del gendarme que declaró haber recibido un piedrazo durante el operativo de desalojo del corte que realizaban los mapuches sobre la Ruta 40. Ese presunto incidente fue el que utilizó como justificativo la fuerza comandada por Noceti para reprimir sin orden judicial dentro de la Pu Lof de Cushamen. Sin embargo, por ahora no hay ningún elemento de prueba en la causa que permita comprobar que Echazú resultó herido fuera de la comunidad.