Por Carlos Barragán

Invitados al morbo. Incitados a la inhumanidad. Convidados a la violencia.

Invitados al cinismo. Incitados a lo truculento. Convidados a la crueldad.

Invitados al sadismo. Incitados a la apatía. Convidados a la masacre.

Invitados a la perversidad. Incitados a la tristeza. Convidados al silencio.

 

Bienvenidos estamos a esta fiesta de cuerpos que flotan en un río.

Bienvenidos estamos a la autopsia de la especie humana.

Bienvenidos estamos al banquete del terror impune.

Bienvenidos estamos al espectáculo de la hipocresía.

Bienvenidos estamos a ser los mejores canallas.

 

Aquí donde las víctimas son culpables del horror.

Aquí donde los desprotegidos son culpables de la miseria.

Aquí donde los niños son culpables de los abusos.

Aquí donde los muertos son culpables de sus asesinatos.

Aquí donde las mujeres son culpables de sus violaciones.

Aquí donde los que piden justicia son culpables de las persecuciones.

 

Hay un juez que nos llevará al cadalso de sus infamias.

Hay un ministro que nos pondrá un letra que es nuestra condena.

Hay un secretario que nos esconderá cuando estemos muertos.

Hay un senador que nos pondrá sal cuando estemos heridos.

Hay un diputado que nos hará burla cuando seamos desaparecidos.

Hay un presidente que nos prometerá más colores en la próxima pesadilla.

 

Los periodistas nos informan que la realidad se devela con insultos.

Los periodistas nos explican que las bestias son los hombres.

Los periodistas nos dan clases de civilidad mortificando a los disidentes.

Los periodistas nos acarician la moral con un cadáver.

Los periodistas nos dan veneno para que conozcamos el sabor de los remedios.

Los periodistas nos hacen correr hacia una red que llaman libertad.

 

Cuidemos las palabras que nos nombran, nosotros que respetamos las palabras.

Cuidemos el espíritu que nos une, nosotros que conocemos los abrazos.

Cuidemos al amigo que tropieza, nosotros que podemos estar en el otro.

Cuidemos la mano de quien se cansa, nosotros que sabemos dar la mano.

Cuidemos la alegría de estar juntos, nosotros que no nos reímos de las víctimas.

Cuidemos la tenacidad de lo que somos, nosotros que nos decimos la verdad.

 

Porque nosotros no tenemos que volver, nosotros estamos y vivimos acá.

Porque nosotros no somos los extraños.

Porque nosotros no somos una secta.

Porque nosotros somos también los que no se enteran.

 

Somos también los que hoy siguen a la secta verdadera.

Somos también los que no leerán estas palabras.

Somos todos aquellos que quieren la vida.

Somos todos aquellos que querrán la vida cuando sepan.

 

Aquí estamos cuidando lo que vive.

Aquí estamos para recibirlos.

 

Persistamos en ser la vida más que nunca.

Persistamos.