Ubicada en el barrio El Mondongo de La Plata, CITA es una empresa recuperada convertida en cooperativa en el año 1952 que llegó a producir en su auge casi un millón de metros de tela, tuvo dieciséis anexos de venta en el territorio bonaerense, al tiempo que empleaba a unos setecientos trabajadores. Hoy solo quedan treinta obreros que, sin producción, están en jaque.

“Somos treinta trabajadores. El que puede está laburando de otra cosa, trabajando haciendo changas, o el que tiene alguna posibilidad de rebuscársela con otra cosa, pero hay gente que depende exclusivamente de esto y ahí está el problema: atrás de cada uno de nosotros hay una familia”, dijo a Contexto Sergio Yosco, presidente de la Cooperativa y operario con doce años de experiencia en esa planta.

Pero hay trabajadores que alcanzan los 32 años en la fábrica de El Mondongo. “Es una pena ver las condiciones en las que estamos. No pudiendo poner a andar las máquinas”, consideró Yosco.

El año pasado los tarifazos comenzaron a acorralar a esta Cooperativa. Los aumentos en los servicios hicieron que CITA pasara de 5 mil pesos a 50 mil pesos de gas, mientras que la escalada tarifaria en luz se fue de 18 mil a 60 mil pesos. Esos números complicaron profundamente su funcionamiento.

Yosco señaló que la paralización de la planta fue un desenlace de una serie de cuestiones. “Desde hace dos años venimos reduciendo las línea de producción en principio por las tarifas. Eso fue determinante para empezar a reducir los niveles de producción porque no podemos trasladar el precio de las tarifas a lo que estábamos produciendo”, explicó.

CITA es una fábrica que para tener rentabilidad debe vender aproximadamente 80 mil metros de telas mensuales. En 2016, con los tarifazos, la poca rentabilidad que conservaban se trasladó al pago de la luz y el gas, de esta forma se quedaron sin dinero para volcarlo a la compra de materia prima y seguir fabricando. En pocos meses notaron una caída en las ventas y pasaron a producir solo 30 mil metros. Finalmente hace un mes y medio decidieron parar las máquinas. Hoy se encuentran exigiendo políticas públicas para el sector.

“Esto no es solamente por CITA, sino por toda la economía social. Creo que tiene que haber un apoyo diferenciado”, consideró Yosco. Y agregó que lo que está en juego es “la protección de la industria nacional, que es la que genera empleo y desarrollo, crea gente con oficio y hace que los chicos se incorporen al mercado laboral”.

“Si no se apoya al mercado interno nacional no vamos a poder generar empleo, y las pymes son las grandes generadoras de empleos”, completó.

En un video realizado por la cooperativa y difundido por la organización Patria Mondongo, los trabajadores señalan que, además de los tarifazos, la falta de protección a la industria nacional y la apertura de importaciones hoy los perjudican.

La apertura indiscriminada de importaciones por parte del gobierno nacional puso en crisis a todo el sector textil. Según un informe preliminar de la Fundación Pro-tejer, que nuclea a empresarios del sector, “creció fuerte la entrada de prendas terminadas y, en menor medida, la de confecciones para el hogar. En el primer caso, la suba interanual trepó al 60,7%, y en el caso de las confecciones la suba fue de 12%”.

En este contexto, desde la Asociación de Obreros Textiles (AOT), retomando datos del INDEC, explican que “durante el primer semestre de 2017 la industria textil no creció, al contrario, tuvo una caída de –13,3%”. Con este panorama, desde diciembre de 2015 a la fecha hay 11.820 trabajadores suspendidos, detallan desde del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

“Tenemos el conocimiento, los oficios, el lugar y la maquinaria para trabajar. Con trabajo duplicaríamos la cantidad de trabajadores, con trabajo dignificariamos nuestras vidas y las de nuestras familias; pero con trabajo”, concluyen los trabajadores en el video.