Los números del INDEC repercutieron en todos los medios del país, con un preocupante anclaje en La Plata: en la capital provincial la pobreza llegó al 30,8% en el primer semestre; 6,6 puntos más que lo cuantificado en la medición de diciembre de 2016. La cifra puso en aprietos al intendente Julio Garro, quien en declaraciones públicas debió excusarse con un ambiguo argumento: “Veo necesidades, pero no veo hambre, pobreza extrema”.

En la ciudad, los factores que ilustran el aumento de la pobreza son diversos. Elementos como el aumento del desempleo –que tiene a la ciudad en el cuarto puesto entre las más golpeadas en todo el país por la falta de trabajo–, el debilitamiento del poder adquisitivo por la inflación y paritarias a la baja, y el golpe al bolsillo producto de los tarifazos, son algunos ejemplos de las condiciones que mantienen a la comunidad platense en un fuerte estancamiento económico y social.

Varios síntomas de la misma enfermedad: cada vez más hogares no tiene los suficiente para vivir decentemente o sobrevivir.

En la proyecciones del consumo interno, La Plata experimentó una fuerte caída desde enero: según describieron en el sector minorista, se consume un 30% menos. El déficit encuentra un punto de tensión en los barrios de la ciudad, donde las compras diarias se redujeron a las necesidades básicas.

“El estado Provincial y Municipal, lejos de tomar cartas en la situación, encajonan ordenanzas municipales que podrían proteger nuestros intereses.”

“El comercio minorista es el último de la cadena. Tenemos un conocimiento casi exacto de lo que pasa en los barrios. La semana pasada una mujer en mi negocio gastó 1.200 pesos sólo en arroz y fideos, por ejemplo. Se llevó como veinte bolsas sólo de alimento para vivir a eso todo el mes”, dijo a Contexto Iván Figueroa, titular de la Unión de Comerciantes Minoristas y Almaceneros. “La pérdida del poder adquisitivo y el desempleo hace que la gente compre fundamentalmente para comer y lo que se pueda”, agregó.

En la escala de consumo, según señaló Figueroa, el primer sector que la gente descarta de sus prioridades son los productos de limpieza, donde las primeras marcas muestran el mayor déficit.

Uno de los consumos que más estable se mantuvo es el de las bebidas alcohólicas económicas: “Es un patrón común, cuanto más inestable se encuentra la gente, cuanto más depresión y malestar a nivel social hay, más alcohol consume. No se compran un vino de trecientos pesos, compran las cervezas más baratas”.

Cabe remarcar que, según informó el INDEC en septiembre, La Plata posee un 10,2% de desempleo, equivalente a 41.000 personas. La cifra convierte a la ciudad en el distrito de más de 500.000 habitantes con mayor cantidad de desocupados en todo el país.

“Hace dos años que no ingresa personal nuevo a nuestro sector. Las empresas, tanto para trabajo de instalación como reparación, cada vez más están trayendo personal tercerizado, con firmas contratistas que no tienen domicilio en la ciudad y que vienen a hacer el trabajo con empleados de zonas del Conurbano y Capital federal”, dijo a Contexto el referente del Sindicato de Trabajadores Telefónicos, Cristian Vander, quien se refirió a la falta de empleo dentro de su sector, profundizada por la inacción del Ejecutivo local para reactivar el trabajo.

“El Estado provincial y municipal, lejos de tomar cartas en la situación, encajonan ordenanzas municipales que podrían proteger nuestros intereses. A eso se suman comercios cerrados por el tarifazo o por la pérdida del nivel de consumo”, detalló.

“En nuestro caso, por ejemplo, de cada diez personas que llaman para dar de baja el servicio, siete lo hacen porque no lo pueden pagar. Esas bajas de servicio son puestos de trabajo que se pierden. Si las empresas pierden clientes, es normal que no generen puestos de trabajo”, aseveró Vander.

“La semana pasada, una mujer en mi negocio gastó 1.200 pesos sólo en arroz y fideos, por ejemplo. Se llevó como veinte bolsas sólo de alimento para vivir a eso todo el mes.”

Sin tener en cuenta el casco urbano platense, es decir, sólo en los barrios de la periferia, INDEC contabilizó “57 mil nuevos pobres en el primer semestre de 2017”.

En este aspecto, otro factor a tener en cuenta es la precarización de las condiciones de vida acorde al fuerte crecimiento de villas y asentamientos en el último año. La Plata posee un registro de 129 villas y asentamientos desplegados por todo su territorio, número que la ubica entre las más afectadas en toda la provincia en este área.

Según el balance elaborado a principio de año por la Subsecretaría Social de Tierras, Urbanismo y Vivienda, la situación de La Plata muestra además que “en el 89,8% de los asentamientos informales, la mayoría de las familias no cuentan con acceso formal a la red de energía eléctrica, el 98,7% no cuenta con acceso regular a la red cloacal y en el 92,3% la mayoría de las familias no tiene acceso al agua corriente”.

En tanto, las organizaciones sociales y sindicales de la ciudad, nucleadas en la CTA y en la CGT, adelantaron que hoy anunciarían el inicio de acciones para poder declarar la “emergencia económica” a nivel regional. De tal modo instarán al Ejecutivo a intervenir con acciones concretas sobre la preocupante situación que aqueja a la ciudad.