El poder de Gerardo Morales en Jujuy volvió a mostrar su cara más cruda anoche, cuando un nutrido operativo policial reprimió con balas de gomas y gases lacrimógenos la protesta que llevan adelante los trabajadores de ingenio Ledesma, azucarera en manos del histórico apellido terrateniente Blaquier.

Los trabajadores mantienen un conflicto salarial sostenido, desde hace quince días, mediante una huelga que incluyó marchas multitudinarias por la ciudad. A través de un comunicado expresaron: “Tenemos el peor sueldo y el peor básico de todos los ingenios del NOA, y quieren que empecemos el año 2018 con $4000 menos que los demás, cuando ellos ganan millones a costa de nuestro trabajo”.

Sin embargo, ante las reiteradas negativas decidieron cortar la ruta 34, a lo que Policía, Gendarmería y Caballería iniciaron la represión con el objetivo de desalojar la vía. El juez federal N° 1 Mariano Wenceslao Cardozo fue quien ordenó que se libere la ruta e indicó que el procedimiento debía hacerse “sin uso de armas de fuego”. La Policía avanzó finalmente en la tarde noche con gases lacrimógenos y persiguió hasta los patios de las casas linderas a la ruta a los trabajadores.

“Hace varios meses que la empresa viene dilatando la discusión salarial. Queremos equiparar nuestros salarios con los diferentes sectores de producción de la región. Para el año 2018, calculamos que, si las cosas siguen como lo plantea la empresa, los trabajadores de ingenio Ledesma estaríamos en 4.000 pesos por debajo del básico que han establecido los demás gremios”, dijo a Contexto Rafael Vargas, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL), quienes hasta el momento y pesar de la represión continúan con el corte de ruta que convocó a unos quinientos trabajadores.

Según explicó Vargas, la discusión salarial se combina con paupérrimas condiciones de trabajo, persecuciones por organización gremial u horas extras arbitrarias. “Llevamos dieciséis días en medida de fuerza, la empresa se niega a negociar. El Estado encima apaña la explotación de Ledesma. Por eso decidimos cortar la ruta. Por desgracia, para el gobierno es más fácil ordenar la represión que crear una instancia de diálogo. Es evidente el vínculo de Gerardo Morales con la patronal”, denunció.

Cabe destacar que el sindicato sufrió dos suspensiones en su proceso electoral interno por parte del gobierno, hecho que pudo normalizarse gracias a un medida cautelar.

En el plano político y social jujeño, la centralización del poder en la figura de Gerardo Morales ya es moneda corriente y la irregularidad con que se desarrolló el encarcelamiento de Milagro Sala fue un claro ejemplo de ello. “Todos somos denunciados simultáneamente en tanto iniciemos una manifestación. Para Morales, la protesta no debe existir. La judicialización de la protesta caracteriza este gobierno. Nos han hecho multas de 2 millones de pesos por protestar”, detalló.

En esta línea, Oscar Mutini, abogado y representante legal de SOEAIL, ya se había pronunciado a principio de años respecto de la persecución y hostigamiento que los trabajadores jujeños padecen por parte del Estado: “Los representantes sindicales terminan siendo procesados a través de figuras penales como la instigación a cometer delitos, usurpación y turbación de la posesión, sometiendo a los representantes sindicales y en muchos casos a los propios trabajadores a procesos penales nada más que por defender sus derechos a una remuneración digna y a condiciones seguras de trabajo”.

Tras la represión sufrida ayer, los empleados de Ledesma continúan resistiendo en el corte de la ruta 34.