El programa La Cornisa, del periodista Luis Majul, presentó un informe el domingo pasado donde apuntó contra el INCAA por supuestas coimas “para destrabar subsidios” y sostuvo que en el cine argentino se gastan “sumas millonarias en películas que no ve nadie con dinero que se podrían usar para cloacas”. Lo que la operación mediática de Majul no mencionó fue la intención del gobierno de reformar el sistema de fomento a las producciones nacionales, concretada en la Resolución Nº 942, publicada esta semana.

La medida impulsada por el macrismo avivó el descontento de la comunidad de trabajadores del cine, que ayer volvió a las calles y se movilizó desde la sede porteña del INCAA de Lima 319, hasta el cine Gaumont, frente al Congreso, en defensa de la producción nacional que, al igual que a principio de este año, se encuentra en estado de alerta.

“La resolución viola de manera directa el espíritu de la Ley de Cine, de 1994, que establece las obligaciones del INCAA como organismo público de fomento. Esa nueva resolución es sumamente restrictiva, pone trabas y requisitos que solamente van a poder cumplir cuatro o cinco productoras del país que estén asociadas a los medios trasnacionales y que, contradictoriamente, son productoras que no necesitan del apoyo del Estado”, dijo a Contexto Camilo Moreira, delegado general de la Junta Interna de ATE del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales.

“Lo perverso de esto es que, en situaciones donde se achica la oferta laboral y crece la desocupación, crece también la flexibilización laboral. Quienes puedan tener trabajo, van a acceder a todo tipo de condiciones paupérrimas”, dijo Moreira.

“Lo perverso de esto es que, en situaciones donde se achica la oferta laboral y crece la desocupación, crece también la flexibilización laboral.”

El delegado agregó que “hay políticas que impactan en otros ámbitos también, como distintos programas del INCAA, de exhibición o de extensión. Están habiendo subejecuciones de presupuesto en todas las áreas”.

Según Moreira, la nueva resolución excluye a las pequeñas y medianas productoras, a los cineastas y documentalistas independientes, generando un achicamiento contundente de la producción cinematográfica. “En los últimos años se venían estrenando unas doscientas películas por año, y con esta nueva medida van a ser cinco o seis las productoras que puedan hacer cine en nuestro país”, expresó el delegado de ATE.

En esta línea, el gobierno avanza con el vaciamiento del organismo estatal acompañado por un discurso mediático afín, como intentó hacer en abril de este año y debió dar marcha atrás, cuando se intentó intervenir el fondo de fomento, base de autosustento del cine nacional.

“Hay una cuota muy importante de mentira e ignorancia en esas operaciones. Luis Majul en su programa –donde tenía de invitado nada menos que a Hernán Lombardi, titular de Medios– decía que en el cine nacional ‘se gastan miles de millones de pesos que servirían para hacer cloacas’. Majul hizo películas con fondos del INCAA y él debería saber que el cine no se sustenta con fondos comunes que podrían ser de educación u obra pública. Es un sistema que es ejemplo en el mundo, de dinero que sale del cine y vuelve al cine”, expresó Moreira.

La movilización tuvo lugar ayer alrededor de las 18 horas en la ciudad de Buenos Aires y volvió a alertar a la comunidad de trabajadores del cine y las artes audiovisuales sobre el avance del macrismo para vaciar recursos del Estado.

A través de un comunicado, la Junta Interna de INCAA expresó: “La resolución 942 intenta instalar al INCAA bajo la lógica de los bancos, de los órganos financieros. El INCAA no es un órgano crediticio, sino un organismo cultural público que tiene por función el fomento del cine nacional”, y agrega: “Nuestra cinematografía forma parte de la identidad cultural nacional y aporta a la construcción de la memoria colectiva elementos fundamentales de cualquier nación seria”.

Se calcula que la industria cinematográfica en nuestro país posee unos 100.000 trabajadores y trabajadoras.