Desde aquel momento en el que la policía del gobernador jujeño Gerardo Morales irrumpió en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu, cada avasallamiento a la autonomía universitaria no puede tomarse como algo aislado. Fueron varias las casas de altos estudios atacadas desde entonces, en un marco de fuertes recortes presupuestarios y estigmatización.

La fuerte embestida en tiempos de Mauricio Macri también incluye una causa contra 52 rectores de universidades nacionales –casi todos–, iniciada por el fiscal federal Guillermo Marijuán a partir de un artículo del diario Clarín en donde se los denuncia endeblemente de “malversación de caudales públicos”.

Y ahora fue el turno de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), denunciada anónimamente nada menos que por tratar en sus aulas la desaparición forzada de Santiago Maldonado y reclamar su aparición con vida.

La denuncia, que llegó a un mail del Gobierno de la Ciudad Buenos Aires, fue remitida al Ministerio Público Fiscal porteño, que a su vez la derivó a la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, cartera a cargo de Alejandro Finocchiaro –el mismo que ponía el grito en el cielo cuando el caso Maldonado era debatido en las escuelas–, y de ahí al Rectorado de la UBA.

Cuando finalmente fueron notificadas las autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras, su decana Graciela Morgade presentó el hecho ante el Consejo Superior y también ante la sociedad como un nuevo caso de “amedrentamiento e intimidación como correlato de discursos negacionistas y encubridores” del gobierno nacional.

“La denuncia puede hasta no ser real, puede ser uno de los tantos trolls que actúan en las redes. Pero lo que sí es grave es que se le haya dado entidad institucionalmente, sin tener en cuenta que se estaba avasallando la autonomía universitaria”, dijo Morgade a Contexto al apuntar contra el Ministerio Público Fiscal, el Ministerio de Educación y el propio Rectorado de la UBA.

“La denuncia puede hasta no ser real, puede ser uno de los tantos trolls que actúan en las redes. Pero lo que sí es grave es que se le haya dado entidad institucionalmente, sin tener en cuenta que se estaba avasallando la autonomía universitaria.”

La decana consideró que esto está vinculado “a un trabajo político subterráneo” en contra de “cualquier espacio de oposición”, que incluye “descalificaciones”, “amenazas” y “prácticas abiertamente violentas y represivas”.

“Son distintos planos de trabajo político que está haciendo el gobierno nacional”, advirtió Morgade, y luego aclaró: “Si lo que quieren es asustarnos, que sepan que no lo van a lograr”.

Federico Montero, secretario general del Sindicato Docente de la UBA (Feduba-Conadu), celebró la actitud de la decana al salir “a hacer pública esta situación y a denunciarla claramente como un amedrentamiento”.

“Esto ocurre a pocos días de que se cumplan dos meses de la desaparición de Santiago Maldonado, a las puertas de una nueva movilización a Plaza de Mayo, de la que vamos a participar el día domingo para exigirle al gobierno nacional que dé respuestas y diga dónde está Santiago”, señaló el gremialista en diálogo con este diario.

Montero llamó a “revertir” cualquier intento de frenar la discusión de los temas clave de la opinión pública en las instituciones educativas: “Tenemos que revertir eso porque la Universidad pública en Argentina es hija de la democracia y está totalmente consustanciada con la plena vigencia del Estado de derecho y la discusión más amplia de todos aquellos temas que tienen que ver con la convivencia de los argentinos y la plena vigencia de los derechos humanos”.

“Acá hay una persona desaparecida desde hace casi dos meses y el gobierno no ha hecho más que intentar embarrar la situación, plantar falsas hipótesis sobre su paradero y criminalizar al movimiento mapuche, en vez de ponerse a disposición de la Justicia y poner a disponibilidad a los gendarmes sospechados hasta que se explique cuál ha sido su participación en el caso”, concluyó.