En el marco del 60º aniversario de su natalicio, el Concejo Deliberante declaró por unanimidad a Carlos Jáuregui como Ciudadano Ilustre de La Plata, ciudad donde nació en 1957 y vivió hasta finales de los setenta, cuando decidió continuar sus estudios en Europa. Allí participó, en 1981, de su primera Marcha del Orgullo, la cual le dio el puntapié para volcarse al activismo de regreso en Argentina. En 1984 fundó la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), y de ahí en más militó por los derechos de la comunidad LGBTI hasta su muerte, bregando por una sociedad con igualdad e inclusión.

“Jáuregui ha sido un militante que ha demostrado que las luchas jamás deben ser fragmentadas, sino, por el contrario, articuladas. Por eso, en la década del setenta, con la dictadura militar que ha perseguido a la comunidad homosexual, logró unir los nudos de su militancia política con la defensa de los derechos de esa comunidad tan castigada, para conseguir más libertades para todos”, dijo en el recinto la concejala Florencia Saintout, impulsora del proyecto junto con el Frente de Organizaciones TLGBI.

La familia de Jauregui, en tanto, celebró está distinción. Su prima Elizabeth agradeció el homenaje y sostuvo que “es un reconocimiento para todos aquellos que lucharon en defensa de las minorías como Carlos lo ha hecho”.

“En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”, fue la frase del activista que se colocó en 4 y 66 por la tarde, en un pequeño acto al que asistieron militantes, compañeros y familiares de Jáuregui en su barrio.

“Esta baldosa nos tiene que convocar al deseo irrefrenable de pensar en vivir juntos de maneras que todavía ni siquiera hemos podido imaginar”, sostuvo Saintout durante el acto.

En diálogo con Contexto, Gustavo Pecoraro, periodista y compañero de Jáuregui, destacó que la colocación de esta baldosa permite poner “en el espacio público de la ciudad de La Plata el reclamo de los derechos LGBTI en contraste con toda la discriminación que habita en esta ciudad”.

Pecoraro remarcó que La Plata es la ciudad donde el arzobispo Aguer prohibió hablar sobre diversidad sexual y donde la comunidad trans sufre una gran persecución. En ese marco, “con solo nombrar a Carlos es casi una respuesta política a esto”, y agregó que él “fue el primero que visibilizó que el colectivo LGBTI era discriminado y que necesitaba tener una agenda política para pelear por sus derechos”.

“Esta es una baldosa humilde y así era nuestro activismo”, dijo en tanto Alejandra Sardá, quien recordó los años de militancia en los noventa. La fundadora de “Lesbianas a la vista” y compañera de Jáuregui lo recordó como alguien “que salió de sus propios prejuicios y nos ayudó a salir de los nuestros. Así se empezó a amalgamar ese movimiento”.

Sardá destacó el activismo joven en este momento, y dijo: “Si hay algo que es una victoria de un movimiento social y de activistas que ya empezamos a ser mayores es que esos jóvenes no nos necesiten porque ya está. Y esa impronta de diversidad y libertad la puso él. Esta humilde baldosa es lo mejor que podrían haber hecho”.