Por Belén Jaugueriberry

Rondaba los doce años cuando Jessica Millaman se vio forzada a abandonar el hockey al sentirse obligada a seguir practicando con los chicos. En la actualidad, ya con 32 años, es conocida como la primera mujer transgénero que logró competir en el país. Desde 2013, dieciséis años después de haber abandonado su práctica por sentirse incomoda, juega como defensora en el equipo femenino de la división intermedia del Club Atlético Germinal de Rawson, luego de que se sancionara la Ley de Identidad de Género y adquiriera su DNI. Esto pudo ser posible gracias a una larga lucha por poder jugar y abrir nuevas puertas para que todas las generaciones futuras puedan tener acceso al deporte.

El conflicto comenzó a principios del año 2016, cuando la Asociación Amateur de Hockey sobre césped del Valle del Chubut (AHV) le negó la posibilidad de renovar su ficha y federarse por su condición sexual. Mario Pascual, el presidente de la AHV argumentó su decisión diciendo que “hay una diferencia física”. Ante este hecho, Millaman decidió acudir a la Justicia y el pasado 5 de septiembre, a través del juez Martín Alesi, se ordenó a la asociación la inmediata autorización de Millaman y se dictaminó que sufrió “un acto discriminatorio, constitutivo de violencia institucional”, debido a que “la orientación sexual y la identidad de género son categorías protegidas por los tratados de derechos humanos. El no cumplimiento de esto se considera violatorio de la Ley de Protección Integral a las Mujeres y la Constitución provincial. Además se advirtió de la creación de una multa de 30 mil pesos para cada miembro de la dirigencia de la AHV por cada día de retraso en cumplir con la decisión judicial.

El día 7 de abril de 2017 fue emitida por parte de la Confederación Argentina de Hockey (CAH) una circular donde se especifica que los clubes deben aceptar a las personas trans que se registren como integrantes de equipos para participar en campeonatos. Esta resolución indica que “aquellas personas que cambien de sexo masculino a femenino son elegibles para competir en la categoría femenina”, y “que el nivel de testosterona en suero esté por debajo de los 10 nanomoles por litro de sangre, durante al menos de 12 meses antes de la primera competencia”. Si bien este comunicado por parte de la CAH dio un paso importante permitiéndoles a las chicas trans jugar en la categoría damas, muchas de ellas no están conformes. Como es el caso de Mia Gamietea, una de las jugadoras que integra la Comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT), que consideran que todavía no se las termina de incluir.

Por este motivo, Mia y sus compañeras de selección se encuentran hoy en una nueva lucha, la cual comenzó con una visita a la Defensoría del Pueblo, en Buenos Aires, para hacer una demanda y exigir a la Confederación Argentina de Hockey que la circular sea modificada y se les permita jugar solamente con el DNI, como al resto de las jugadoras, teniendo en cuenta el aval que les otorga la Ley de Identidad de Género.

Estos datos sirven como precedente para lo que se viene, entendiendo el deporte como una herramienta de inclusión social y parte esencial de un Estado que debe preocuparse por la entidad física e integral de cada ciudadano y cada deportista.