Por Marco Ciappina

No hay lazos familiares. Los Ongarelli claramente son de descendencia italiana y viven en Quilmes desde siempre. Un día sin ningún otro estímulo que la curiosidad, y tal vez alguna fuerza sentimental que todavía desconocen, se fanatizaron por el Celtic Football Club y por la cultura escocesa. Las redes sociales fueron su principal aliado, y cuando finalmente conocieron el país del whisky y la gaita, los recibieron como hijos de su propia tierra. Antes de regresar a la Argentina, disfrutaron de una ovación de todo un estadio colmado.

Hoy los hermanos cuentan fascinados todo lo que acaban de vivir, impulsados a proyectar sus próximos pasos. Sebastián tiene 23 años, es egresado de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata y trabaja como periodista deportivo en varios medios de su ciudad. Gerónimo, de 21, estudia ingeniería industrial en la Universidad Tecnológica Nacional de Villa Domínico. Sin embargo, el inicio de esta aventura se remonta a muchos años atrás.

“Debe haber sido por la Play Station”, descubre Gerónimo tras pensar sin mucho éxito en qué momento comenzaron a interesarse por el Celtic. “Realmente no me acuerdo”, asegura Sebastián, “fue por el 2008, yo tenía catorce años, a esa edad uno empieza a relacionarse con sus gustos, con su propia investigación”. Sea como sea, algo los atrapó y a partir de ahí todo fue en aumento.

“Después de investigar mucho, ves que Escocia, el Celtic y Argentina tienen muchísimas similitudes. Quizás el argentino lo desconoce, pero no el escocés. El escocés lo conoce y el hincha del Celtic aún más. Por ejemplo, el Celtic se formó principalmente por la comunidad irlandesa en el siglo XIX, y hubo un irlandés que peleó por Argentina en las Malvinas. Nosotros no lo tenemos en cuenta pero hubo un tipo que tuvo que arriesgar su vida para enfrentar a los ingleses”, cuenta Sebastián en una clara demostración de todo lo que supo explorar.

Los Ongarelli se fascinaron por la cultura y la historia escocesa de una manera poco habitual, más teniendo en cuenta que no tenían lazos sanguíneos o familiares. Pero sobre todo, se apasionaron por el Celtic Football Club, aquel equipo que se hiciera conocido en nuestro país tras disputar la final intercontinental frente a Racing en 1967. Por eso, en ese 2008 empezaron desde Twitter a meterse en el día a día del conjunto escocés.

Así como cualquier hincha lee y pregunta sobre su equipo, Sebastián y Gerónimo lo hacían desde su cuenta. Durante esos primeros años, entre el colegio y sus demás actividades, se mantenían informados sobre el Celtic, buscaban resultados, estadísticas y todo lo que estuviera a su alcance. Por ese entonces no era fácil encontrar los partidos por internet, pero de alguna u otra forma se las arreglaban. Y en todo ese proceso, fueron relacionándose con otras páginas y seguidores del club. Uno en particular fue Sean Ward, un escocés con el que formaron, entre chats y conversaciones, una relación de amistad.

“Fue él quien nos comentó que existían los Celtic Supporters Club y que nosotros podríamos hacerlo, nos dio las herramientas y algunos contactos con los que teníamos que hablar”, confiesan. Esto de lo que Ward hablaba, era el empujón que les faltaba a los Ongarelli para ir más allá. Se trataba de la idea de formar una peña oficial del Celtic y transformarse en una referencia real e importante para el club del que tanto se habían enamorado.

Y por eso fueron. Ya en 2015, promediando el mes de abril, siguieron las instrucciones y se transformaron en Argentina Celtic Supporters Club. “Nosotros pagamos una membrecía al club y obtenemos beneficios, garantizándole al Celtic una movilización y difusión desde nuestro lugar. También recibimos a los escoceses que nos escriben antes de venir a la Argentina”, explica Sebastián, y su hermano agrega: “nos terminamos de decidir porque ya teníamos programado el viaje, y pensamos que no podíamos ir a Escocia sin ser una peña oficial”.

A partir de allí comenzaron un trabajo de community manager que les permitió incrementar en seguidores, persiguiendo el fin de ser una verdadera representación en el país. “Hubo una noche que fue un quiebre, fuimos trending topic en Glasgow y la gente nos empezó a seguir. Durante muchos años el representante en América Latina era Brasil, pero a partir de ese momento el club se dio cuenta del crecimiento y empezamos a ser nosotros”, relata Gerónimo. Hoy, con 12.501 seguidores en Twitter (@argentinaceltic) es una de las cuentas más grandes y sin dudas la de más incremento en el último tiempo.

Una anécdota de ese momento contada por el mayor de los hermanos pinta su obsesión y el deseo de ser ellos los representantes oficiales de la región: “El Celtic armaba en su web el globo terráqueo y ponía el horario de los partidos según los usos horarios de todo el mundo. En la parte de América Latina siempre figuraba Brasil y nosotros estábamos empecinados en cambiarlo. Un día entré y decía Buenos Aires, lo sentí como un objetivo cumplido”. Otro momento clave, por ejemplo, se dio durante la transmisión televisiva de un partido de Champions League frente al Manchester City de Inglaterra, cuando el relator los saludó haciendo referencia al Fan Club de Argentina.

En esa época fue que decidieron finalmente cumplir uno de sus sueños, conocer Escocia, aunque no se imaginaban la locura que iban a vivir. Con mucha anticipación, programaron el viaje para el 19 de abril de este año, con fecha de regreso el 12 de mayo. Otra vez emergía la figura de Sean Ward, quien les prometió cederle un departamento por tiempo indeterminado para su estadía. El objetivo era claro, conocer el país todo lo que pudieran y, por supuesto, acercarse a la gente y a la vida del Celtic Football Club.

Algunos días previos a subirse al avión recibieron un mensaje a través de Twitter. Un escocés allegado a la empresa que patrocina al Club les envió una foto de las entradas que tenían reservadas para la Semifinal de la Copa de Escocia entre el Celtic y el Rangers del 23 de abril, en estadio neutral. El destino empezaba a alinearse con sus deseos.

“El día del partido nos encontramos un rato antes con esta persona y, mientras nos daba las entradas en la mano, nos dijo: ‘tomen, se las merecen’”, cuenta Sebastián. Ya ubicados en las tribunas del Hampden Park, el estadio nacional de Glasgow, desplegaron la bandera argentina con la inscripción que los identifica, lo que motivó que en el entretiempo muchos periodistas curiosos se acercaran. Entre ellos, un fotógrafo del club los hizo posar con la bandera y capturó un momento que sería la puerta de entrada a una experiencia inolvidable.

El partido culminó 2 a 0 a favor del Celtic, que se clasificó a la final, pero la gran alegría, algunas horas después del encuentro, pasó por otro lado. Aquella foto fue publicada en las cuentas oficiales de la institución con la inscripción “Welcome to Glasgow”. “Era la primera vez que el club se relacionaba directamente con nosotros y a partir de ahí fue una locura todo el viaje, no podíamos caminar por la calle”, asegura Gerónimo. Se convirtieron en celebridades. La gente los paraba hasta en los supermercados para sacarse fotos, y obviamente en redes sociales sus seguidores aumentaban exponencialmente mientras recibían una catarata de mensajes.

Sorpresivamente, la popularidad que adquirieron empezó a facilitarles muchas cosas. Por ejemplo, una tarde ingresaron a un local de venta de merchandising del club por simple curiosidad y la vendedora, tras reconocerlos, les regaló dos tickets para asistir a la presentación oficial de la indumentaria del equipo para la nueva temporada. Otra situación también los dejó incrédulos. A través de un mensaje, un padre les contó que su hija nunca había ido a la cancha pero quería conocerlos a ellos y que la llevaría en la próxima fecha con ese objetivo. El día del partido, una nena de unos seis años los buscaba ansiosa con el carnet de Argentina Celtic Supporters Club en su mano.

“Después del partido con Rangers nos íbamos para Edimburgo, por donde continuaba nuestro recorrido. Previamente, hicimos una entrevista para Celtic TV y Celtic View que salió en el entretiempo de los partidos. Fue en ese momento que me contacté con John Paul Taylor, director de Celtic FC SLO, algo así como la oficina de afiliación, y nos dijo que era una pena que no haya tenido tiempo para juntarnos. Yo le expliqué que nuestro objetivo era volver para ir al partido de local y conocer la cancha antes de irnos”, desanda Sebastián, y agrega: “eso significó tener las entradas aseguradas”.

El 6 de mayo los Ongarelli ya estaban de regreso en Glasgow y minutos antes del encuentro frente al St. Johnstone por la 35° fecha de la Liga Escocesa, se encontraron con Taylor a pocas cuadras del Celtic Park. Las entradas que adquirieron eran especiales, ya que iban a poder acceder a la Green Brigade, el privilegiado y pequeño sector que aloja a los ultras y que representa el folklore y el color que todo hincha admira. No cualquiera ingresa a allí, fanáticos de toda una vida no lo han podido conseguir, y a pesar de las contradicciones acerca de la legitimación que tienen a nivel mundial estos grupos violentos en el fútbol, los hermanos no podían perderse la oportunidad.

“Taylor nos acompañó y nos dejó en nuestro lugar, y antes de irse nos avisó que cuando faltasen quince minutos para que termine el primer tiempo nos iba a pasar a buscar”, relatan. Y así fue, mientras esa primera mitad empezaba a culminar sin goles, Taylor apareció y los guió por los pasillos interiores del estadio en un recorrido que no sabían dónde terminaría. “De repente frenamos y nos dice: ‘ahora van a entrar ustedes a la cancha’”.

“Tenemos el honor de presentar a nuestros invitados de Argentina Celtic Supportes Club”, anunció la voz del estadio. Segundos después Sebastián y Gerónimo caminaban sobre el césped alzando la bandera argentina. “Había 45 mil personas y encima todos nos conocían, gritaban y aplaudían. Cuando llegamos a la mitad de la cancha nos hicieron dos preguntas que se escuchaban en todo el estadio y, la verdad, no sé ni que contesté”, confiesa el más chico.

Luego de hablarle a la multitud y de ser homenajeados de tal manera, mientras esperaban al lado del túnel antes de volver a la tribuna, el costarricense Christian Gamboa, que realizaba la entrada en calor con los suplentes, se desvió para abrazarlos al grito de “¡qué pasa con mis amigos de Argentina!”. Entre saludos y fotos, casi no pudieron regresar a apreciar el segundo tiempo. El partido terminó 4 a 1 a favor del Celtic, prácticamente no vieron bien ningún gol pero se llevaron un recuerdo que será sin dudas imborrable.

“Fue todo una locura, porque son cosas que hinchas mismos de allá no lo pueden hacer y nosotros lo logramos con nuestro laburo, con la ayuda incondicional del hincha y obviamente con los gestos del club mismo”, reconoce Gerónimo. “La gente nos pide que volvamos, pero es difícil tan pronto, cuando se pueda lo haremos”, agrega.

“El objetivo es incrementar los hinchas en Latinoamérica, hoy somos las cabeza de la región. La idea es ser tan representativo como para que podamos tener al Celtic acá. Si vos hacés que haya un movimiento real, lo tenés en Buenos Aires jugando alguna copa amistosa, haciendo convenios con clubes o pretemporadas”, explica Sebastián.

Lo que empezó como simple curiosidad, se transformó en un pasatiempo y después en puro compromiso. Los Ongarelli se apasionaron por la cultura y la historia de Escocia y del Celtic. Y a partir de ahora son, definitivamente, parte de ella.

El irlandés en Malvinas

Los abuelos de Ronnie Quinn llegaron a la Argentina en 1860 para trabajar en las obras del ferrocarril. Su crianza y educación estuvo inmersa en la cultura irlandesa, cuya nacionalidad todavía conserva. Asistió a colegios británicos y hasta hoy pertenece al club irlandés, celebra San Patricio y practica el hurling.

En 1982, cuando vivía en Tucumán y realizaba la colimba, debió ser parte del ejército argentino que desembarcó en las islas Malvinas por orden de la perversa Junta Militar. Ya en las islas fue derivado al cuartel de comunicaciones de Puerto Argentino, para intentar descifrar las escuchas del ejército inglés.

Un día antes de volver al continente, un soldado de origen escocés le admitió odiar a los ingleses y sentenció: “eres el enemigo de ambos lados, nosotros (el ejército británico) seguimos luchando allá en Irlanda”. “He tenido mucho contacto con lo británico toda mi vida. Pero no me gusta su gobierno y su idea de mantener las islas”, aseguró Quinn.