Desde que asumió, María Eugenia Vidal se colocó en el lugar de la primera luchadora contra las “mafias” y el “narcotráfico”. Supuestamente por eso ella y su entorno habrían sido víctimas de amenazas y atentados. Frente a eso, en las últimas horas surgieron datos que relativizan un poco ese escenario: la Subsecretaría de Adicciones hace sesenta días que está acéfala y los trabajadores denuncian un “desguace” y “vaciamiento” del área, así como una situación precaria de los estratégicos Centros Provinciales de Adicciones (CPA).

Alguna vez con rango ministerial, la otrora Subsecretaría está desdibujada y sin conducción bajo el nombre de Subsecretaría de Determinantes Sociales de la Salud y la Enfermedad Física, Mental y de las Adicciones. “En la práctica, igual es apenas una dirección”, comentó a Contexto una fuente de esa dependencia.

La gravedad de la situación es obvia frente a un amplio consenso sobre la profunda problemática de las adicciones entre adolescentes y jóvenes. En estas condiciones, “el partido es desigual”, analiza el especialista en la materia Esteban Wood al ser consultado por este medio.

La crisis de la Subsecretaría –ventilada por el portal INFOCIELO– alcanza a los CPA, una política de descentralización para que el brazo del Estado bonaerense llegue a todos los municipios y los vecinos tengan allí un lugar de referencia. Desde la gobernación de Felipe Solá, cuando fueron creados, fueron creciendo en número hasta llegar a 235, aproximadamente, en 2015.

Este diagnóstico fue confirmado a Contexto por Luis Pedrosa, delegado del gremio ATE en esa repartición. “Sabemos que esto es como con los trenes en los noventa: CPA que se cierra no se abre más. Por eso estamos tan preocupados”, explicó.

“Este Gobierno habla del impacto de la droga en la sociedad, pero no hay acciones que busquen revertir eso”, cuestionó. “Nosotros tenemos un problema grave desde la renuncia de la ministra Zulma Ortiz, cuando se fue el subsecretario que estaba y no tuvimos designación y quedamos a la buena de Dios”, agregó.

La cartera sanitaria ahora está a cargo de Andrés Scarsi, un verdadero nómade en el universo de Cambiemos, ya que pasó por Nación, por Provincia, por el municipio de Lanús para recalar nuevamente en el gabinete vidalista. Tampoco se descarta una nueva pronta salida. Nadie lo toma en serio.

“Se han caído una veintena de contratos de compañeros que trabajan también en los CPA y hoy no tenemos un interlocutor para solucionarlo; aunque antes tampoco nos recibían mucho”, explicó el sindicalista. La primera subsecretaria de Vidal fue Patricia Segovia, de reconocida trayectoria en el rubro y de carrera en Salud. Después vino Raúl Pitarque, que se fue cuando Ortiz presentó la dimisión, el 7 de julio.

“Cuando un trabajador deja de prestar servicios, se resienten los tratamientos” en los CPA, advirtió Pedrosa. Los CPA funcionan en todos los distritos en dependencias provinciales, comunales o de entidades civiles y de bien público. Allí son atendidos quienes necesitan un tratamiento ambulatorio. La demanda creció en el último tiempo porque los profesionales han cambiado su óptica y prefieren que la internación sea el último recurso.

Además, los CPA cumplen la función de promover la prevención al generar redes con intendencias, escuelas, clubes, bibliotecas y cualquier instancia con llegada barrial. Pueden aportar su conocimiento de diferentes maneras, pero la principal es con las capacitaciones de operadores comunitarios, donde vecinas y vecinos ayudan a difundir el mensaje.

Para Wood, “invertir en prevención es más barato que gastar en asistencial”, aunque “también hay que tratar las bases de las adicciones”, porque “son sólo la punta un iceberg donde hay que incluir las condiciones sociales”, por ejemplo. “Según mi experiencia, los chicos más vulnerables no pueden salir de dos opciones de vida: la cárcel o el cementerio, a donde llegan como víctimas de la violencia o de la droga”, consideró.

La necesidad de aumentar las políticas de prevención toma relevancia cuando se analizan los datos del trabajo del Sedronar, el Estudio de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población General. En el estudio queda claro que a todo momento se engrosan las filas de consumidores precoces de tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, éxtasis, entre otras sustancias. Otro dato es que muchos prueban por curiosidad o porque desconocen los efectos.

Si bien las campañas de prevención tienen un alcance limitado para modificar ciertos aspectos de la realidad, pueden luchar contra los mitos instalados o datos erróneos del sentido común. Algo similar a lo que ocurre con el embarazo adolescente. Buenos Aires fue la primera provincia en contar con un sistema como los CPA. Con el tiempo, otras jurisdicciones fueron copiando la metodología. En tanto, municipios como La Matanza han creado sus propios circuitos de concientización para la comunidad.