Generar vínculos y medidas de control civil sobre la Policía y unificar medidas de seguridad con mejoras en la calidad de vida de todos los habitantes fueron algunos de los puntos que destacó el candidato a diputado provincial por La Plata de Unidad Ciudadana, Guillermo Escudero, quien conversó con Contexto respecto de las prioridades que encara el bloque político de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Además, el candidato que secunda la lista que encabeza la decana de Periodismo de la UNLP, Florencia Saintout, criticó con firmeza el modelo punitivo y persecutorio de Julio Garro. “A nivel comunicacional, el acto más genuino que tuvo esta gestión fue avalar y justificar la represión a empleados municipales en enero de 2016”, afirmó.

– ¿Cuáles son la prioridades de Unidad Ciudadana a la hora de pensar una propuesta de seguridad democrática?

En principio, debemos señalar que no hay una ciencia específica que pueda explicar cómo se planifica la seguridad. Se nutre de muchos elementos. En lo estrictamente duro y técnico, hay cuestiones que tienen que ver obviamente con la distribución del recurso humano, cantidad por habitantes de policías que debería haber o no, distribución de zonas, entre otras cosas. Ahora, también va de la mano con la inclusión social, la educación y las mejoras en la calidad de vida. En la ciudad de La Plata tenemos, por ejemplo, indicadores muy preocupantes que la ubican en el cuarto puesto entre las más afectadas por el desempleo en el país.

– ¿En La Plata faltan los recursos o falta una propuesta sólida de seguridad integral en estos aspectos?

Esto es un problema que ya tiene mucho tiempo. Cuando asumió el intendente Garro, había una cobertura del plan Director de Seguridad –iniciado bajo la gestión de León Arslanián y establecía cuadrículas por zonas. Ese plan establecía que las 24 horas del día, los 365 días del año, en esas zonas debía haber un patrullero de manera preventiva. De las 89 zonas que componían La Plata, cuando asumió el nuevo intendente había una cobertura del 95%. Hoy ese porcentaje descendió a un 55%. Casi la mitad de la ciudad está abandonada.

Cuando asumió Garró, había una cobertura de patrullas del 95% de la zonas. Hoy ese porcentaje descendió a un 55%. Casi la mitad de la ciudad está abandonada

– En ese sentido, ¿qué papel tiene hoy la Policía Local desarrollada durante la anterior gestión para generar un vínculo de proximidad con la comunidad?

El intendente actual recibió alrededor 1.050 policías locales. Nosotros asumimos la responsabilidad de trabajar con esos policías. ¿Hace falta mejor y más capacitación? Sí, hace falta. Mejoremos esa capacitación, pensemos. ¿Qué hizo el nuevo intendente junto al ministro de Seguridad? Hoy dejaron la Policía Local diezmada, han dado de baja en el último año y medio a 350 policías. Esa Policía fue creada con el fin de que cada intendente planifique su política de seguridad con elementos concretos y con conocimiento de su territorio. Ahora la centralidad vuelve a manos de la Bonaerense. Insistimos en que la Policía debe tener un control y una conducción civil.

– ¿Cómo se traduce en la vida cotidiana los riesgos de esa centralidad permanente de la Policía bonaerense?

Suceden cosas como las de la Comisaría 1ª de La Plata. Al margen de toda regulación y control, aparecen 800.000 pesos para pagar sueldos en mano como si estuviéramos hace cincuenta años atrás de manera totalmente irregular. Por un lado, desde el gobierno se dice que están peleando contra “las grandes mafias”, y de repente pasan cosas como estas en la propia institución policial.

Puntualmente, la actual gestión ha hecho foco de sus políticas en un determinado sector, donde la plata de todos los vecinos se concentra en el corazón del casco urbano

– ¿Cómo se juega la cuestión “centro/periferia” en la ciudad de La Plata, cada vez más acentuada en sus contrastes socioeconómicos?

Puntualmente, la actual gestión ha hecho foco de sus políticas en un determinado sector, donde la plata de todos los vecinos se concentra en el corazón del casco urbano. Vemos que hay una gestión que ilumina Plaza Moreno pero que en relación con los barrios, su luminaria y sus calles, hay asimetrías. Esa brecha que ya existía, ahora se profundiza. Un ejemplo puntual: están colocando garitas de seguridad en las plazas. Primero, es algo que los especialistas desaconsejan siempre. Hoy la dinámica del delito en las grandes ciudades no se combate con una actor pasivo como un policía solo vigilando una plaza quieto. Esas casetas se distribuyen en 1 y 66, otra en Parque Castelli, y después el resto en Plaza Moreno, Plaza Belgrano, Parque Alberdi. Están en unas 30 cuadras a la redonda, lo cual no llega a ser ni un 5% de los casi 1.000 kilómetros cuadrados que tiene La Plata. Esa asimetría es un ejemplo de ese contraste desigual entre el casco y el resto de la ciudad.

– ¿Qué lectura hace, desde Unidad Ciudadana, sobre el modelo de seguridad de Cambiemos respecto del control de la noche platense –con clausuras a espacios alternativos y culturales, en contraste con la falta de control en boliches y fiestas privadas con consecuencias graves–?

La lógica del gobierno es una lógica punitiva. No es una lógica donde se generen esquemas de trabajo y gestión de inclusión, de diálogo con los lugares donde hay una vinculación entre los jóvenes y una institución. Es una lógica estrictamente punitiva, donde determinados sectores con cierta capacidad económica, y por estar pensando en la renta del negocio, manejen el circuito de la nocturnidad. ¿A qué me refiero con lógica punitiva? Es lo que ha pasado en los centros culturales, donde lo primordial no es la renta, sino el espacio de expresión y distensión en sí. Con una lógica punitiva no se puede contener a los jóvenes. Eso, sumado en un contexto de desocupación en avanzada, es gravísimo.

– ¿A qué intereses responde ese recrudecimiento punitivo?

Lo más genuino a nivel comunicacional que realizó el gobierno de Julio Garro fue la conferencia de prensa que hicieron a las 4 de la tarde del viernes 8 de enero de 2016 día de la brutal represión frente a la Municipalidad a empleados en protesta. Recordemos que en esa conferencia de prensa el intendente dijo que eran “grupos que venían a desestabilizar” y justificaba la represión. Días después sacó un comunicado convocando al diálogo. Es una metáfora de lo que está pasando. Primero la represión, luego la justificación. Creer que con lógica punitiva, con más policías en las calles, con más represión, se resuelven los problemas lo único que hace es profundizarlos.