Los becarios e investigadores excluidos del CONICET por el gobierno nacional, que mantienen desde hace siete días la toma de la sede porteña del Ministerio de Ciencia y Tecnología (Godoy Cruz 2320), prosiguieron ayer con su reclamo para acordar una reunión con las autoridades del área a fin de regularizar su situación laboral. Mediante una conferencia de prensa y una acción fotográfica, le redoblaron la apuesta a Lino Barañao, titular de la cartera, quien durante el fin de semana, lejos de prestar oído a la protesta, se dedicó a deslegitimar las medidas que llevan a cabo los trabajadores de la ciencia.

Los perjudicados por el recorte del macrismo son científicos que superaron en 2016 las instancias de evaluación para ingresar a la Carrera del Investigador, pero que la gestión nacional, en el marco de sus recortes en el sector –que incluyó ajustes en el presupuesto para la ciencia– dejó en la calle en diciembre de 2016.

Tras la fuerte protesta de aquel entonces, Barañao firmó con los científicos un acuerdo por el cual los incorporaría en Universidades nacionales pero bajo las condiciones laborales –salariales y de estabilidad– del CONICET. Sin embargo, el martes pasado, en el último encuentro entre las partes, desde el MinCyT incumplieron el convenio y les informaron a los científicos que cobrarán 10 pesos menos vía contratos de dos años de duración sujetos a los cambios que sufra el presupuesto universitario. De ahí que los científicos denuncien las condiciones de “inestabilidad y precariedad” que busca imponer Barañao.

“Fue una declaración para decir que quienes estamos tomando el ministerio representamos a todos en su preocupación.”

Ayer, las organizaciones de científicos, integradas en la Red Federal de Afectados-CONICET, hicieron pública la recolección de las 331 firmas de los 450 afectados, que luego fueron entregadas en la mesa de entradas del MinCyT. “Fue una declaración para decir que quienes estamos tomando el Ministerio representamos a todos los compañeros en su preocupación frente a un convenio con el que no estamos de acuerdo”, dijo a Contexto Guadalupe Maradei, integrante de la Red de Afectados.

“Más del 80% de los científicos no firmamos el acuerdo que el ministro ofreció porque esos cargos no garantizan las condiciones que el propio Barañao nos prometió en diciembre”, dijo Mercedes Krause, becaria posdoctoral del CONICET. “Estamos pidiendo que se reabran las instancias de diálogo, queremos el mismo salario, la misma estabilidad y la misma línea de trabajo”, agregó.

La nueva iniciativa para sostener la toma pacífica del Ministerio fue en respuesta a la postura de Barañao, quien en los últimos días, en lugar de atender las demandas, habló en los medios, donde dijo que los trabajadores “no pertenecen al CONICET” y que el reclamo corresponde “al período electoral”, desconociendo los recortes de su gestión que tercerizan la actividad científica.

“Hacen declaraciones engañosas para confundir a la sociedad y desacreditar el reclamo”, afirmó Maradei. “Pedimos una reunión donde estén todas las partes, funcionarios de la Secretaría de Políticas Universitarias, del Ministerio de Ciencia y los científicos, para llegar a un convenio razonable”, añadió.

“Hacen declaraciones engañosas para confundir a la sociedad y desacreditar el reclamo.”

El contrato que propuso el MinCyT implica que los científicos, en lugar de realizar investigación, den clases en Universidades públicas con cargos de jefes de trabajos prácticos con dedicación exclusiva, con salarios un 30% inferiores a los de investigador (10.000 pesos menos) y con contratos de dos años concursables con los docentes de cada casa de estudio y supeditados al presupuesto universitario, por lo que en cualquier momento podrían quedar en la calle.

En la jornada de ayer, los científicos también hicieron una serie fotográfica en la que se mostraron frente a las cámaras con guantes que les tapaban la boca, para denunciar el posicionamiento “cerrado” y “autoritario” de la cartera de Barañao.

El reclamo tomó mayor fuerza durante el fin de semana, cuando las organizaciones de científicos realizaron distintas actividades para mantener la toma. Hubo recitales de poesía, conferencias, recitales de bandas, paneles de derechos humanos e incluso un festival llamado “Lino da la cara fest”. Se acercaron más de mil personas para respaldar el reclamo y la toma sigue hasta tanto no haya respuesta oficial.

Al igual que en diciembre de 2016, en otras sedes del CONICET también hubo participación de científicos de esas ciudades. En la semana ha habido asambleas en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Bariloche.