Hacia 1991, la revista 13/20 lanzó un colorido disco compilatorio de las bandas de rock más novedosas de la época, que incluía –entre jóvenes promesas y artistas consagrados–  nombres como Charly García, Ratones Paranoicos, Fabulosos Cadillacs, Attaque 77 o Los Twists. Entre ellos asomaba un ignoto conjunto, cuyo peculiar estilo resultaba inclasificable entre el resto de los grupos: Los Adolfos Rap. “Los Adolfos se presentaban como Los Adolfos Rap, de forma aclaratoria. En la escena nadie tenía idea qué maldita cosa era el rap”, explicó a Contexto Damián Marsicano, quien junto a Pablo Apezteguía y Lucky Sachetti se encargaron de reconstruir la historia de la primera banda del género en Argentina y plasmarla en Hijos de nadie: una película sobre Los Adolfos, documental que verá la luz en diciembre de este año.

Según relató Marsicano, El Gallego –uno de los miembros fundadores de Los Adolfos Rap–, le había a llevado a Apezteguía dos VHS que quería digitalizar para preservar material en vivo de su vieja banda. En ese momento, el músico comentó con mucha humildad que habían tenido “cierto impacto en el under de Buenos Aires”. “Vimos en esas dos o tres cintas algo especial y comenzamos a indagar. Así empezaron a salir a la luz fanzines, fotos, recortes de diarios, revista de la época, flyers y una cantidad enorme de archivo en vivo en lugares icónicos del under porteño, presentaciones en televisión y material de backstage. Tenemos material para hacer dos películas más sobre la banda”, explicó Marsicano respecto del punto de partida de esta búsqueda cuyos orígenes empezaron entre la Capital Federal y el oeste del Conurbano a finales de los ochentas, y sus protagonistas hoy están repartidos entre Barcelona, Estados Unidos y Argentina.

El film se atreve a poner a Los Adolfos en un lugar clave del mapa del rock argentino –tan estudiado como aun desconocido–, apoyados en palabras de artistas claves del género como Jazzy Mel o los Illya Kuryaki, quienes los reconocen como “los primeros que rapeaban sus letras”. “Estamos hablando del año 87-88, cuando recién comenzaban a llegar unos pocos discos del género a la Argentina. Algunos miembros de la banda formaron parte de los primeros b-boys (bailarines de hip hop) argentinos, y todo eso vino muchos años después”, aclaró Marsicano.

Compuesta de siete integrantes, Los Adolfos trajo a Argentina la combinación de rap sobre bases musicales de funk y rock pesado que, a nivel internacional, apenas empezaban a experimentar bandas como Red Hot Chilli Peppers, Run-DMC o Faith No More, anticipándose a lo que años después sería etiquetado por la prensa como “nuevo rock argentino”, boom que incluyó bandas como Babasónicos, Los Brujos, Divididos, Actitud María Marta, entre otras. Demasiado pronto para la renovación del rock de principio de los noventa y demasiado viejos para la oleada de bandas de rap en Argentina entre el 97 y el 99, el legado de Los Adolfos quedó guardado bajo llave todos estos años en la memoria de algunos pocos que, al evocarlos, lo hacen con el estatus de haber visto en vivo alguna vez en Cemento a “los primeros en hacer música de negros en Argentina”. Tuvieron tal repercusión que, en sus primeras visitas a nuestro país, artistas como Cypress Hill o los propios Chili Peppers quisieron asistir como público a shows de Los Adolfos.

“El principal desafío fue recomponer la historia, más allá del material de archivo y la enorme cantidad de horas de entrevistas que realizamos. Porque ni siquiera los miembros de la banda tenían muy en claro qué fue lo que pasó con la banda, con ellos mismos, ¡ni quiénes eran sus propios miembros!”, sostuvo Marsicano respecto del trabajo que desarrollaron con Sachetti y Apeztegía. “De golpe, somos los tres tipos que más saben de Los Adolfos en todo el mundo”.

Hijos de nadie cuenta con la participación de figuras como Mario Pergolini, el exdirector de la revista Los Inrockuptibles, Gustavo Alvarez Núñez, y el rapero Jazzy Mel, entre otros. El primer trailer de la banda será presentado en octubre y el estreno oficial está planeado para diciembre de este año. La producción, encarada a pulmón por la productora emergente Panza, es una travesía alrededor del mundo en busca de uno de los secretos mejor guardados de la música local.