El Gobierno nacional volvió a imponer su postura dura frente a los reclamos de los quinientos investigadores expulsados el año pasado del CONICET: presentó una propuesta de contrato con rebajas salariales y cuya continuidad queda sujeta a los vaivenes del presupuesto universitario. De esta manera, incumple el acta firmada con las organizaciones del sector, en la que se comprometía a incluirlos en Universidades nacionales y no en el CONICET pero bajo las condiciones laborales de planta permanente que rigen a este organismo.

Ante esta postura, la comunidad universitaria y científica realizó una jornada de protesta frente al edificio del Ministerio de Ciencia y Técnica ubicado en C.A.B.A., en la calle Godoy Cruz 2320, para visibilizar el reclamo y a la espera de una respuesta concreta. Una de las metodologías usadas fue la toma pacífica de la cartera.

En la reunión realizada por la mañana estuvieron presentes todas las partes: los científicos nucleados en la Red Federal de Afectados y autoridades del CONICET y del Ministerio de Educación. Los científicos denunciaron que la propuesta de los funcionarios consiste en reubicarlos en cargos como docentes universitarios en condiciones de “inestabilidad y precariedad”, y no como investigadores, a pesar de que habían sido aprobados sus ingresos mediante los concursos correspondientes.

La finalidad de este tipo de reuniones, tal como acordaron en la pauta de diciembre de 2016, era la reincorporación de los investigadores del CONICET postergada por el macrismo desde hace nueve meses. En lo que va del año, las autoridades del MinCyT definieron que serían ubicados en Universidades nacionales, aunque no habían dado precisiones sobre las condiciones laborales. En el encuentro de ayer les especificaron que serán contratados no como investigadores sino como jefes de trabajos prácticos con dedicación exclusiva y con contratos de dos años.

En reuniones anteriores, la contrapropuesta de los científicos había sido aceptar el ingreso a Universidades siempre y cuando fueran reincorporados en condiciones laborales equiparables al ingreso a la planta permanente del CONICET, aspecto crucial del reclamo que se sostiene desde diciembre del año pasado y que fue pisoteado por los funcionarios.

“Las autoridades no respondieron ninguno de los cuestionamientos y lo único que hicieron fue presentar el modelo de contrato que tendrían que firmar los investigadores”, dijo a Contexto Liala Toum, becaria posdoctoral del CONICET e integrante de Becarios Empoderados, organización presente en la reunión.

Los científicos rechazaron ese contrato porque tiene una cláusula de rescisión por la que el Ministerio se reserva el derecho de darlo de baja en función del presupuesto para las Universidades. Esa fue la postura del MinCyT que generó la protesta.

“Este tipo de contrato es lo que más preocupa, porque no tiene la estabilidad que sí tiene el ingreso al CONICET. De esta manera, vencido el plazo de los dos años, el investigador tiene que volver a concursar con colegas que quizá tengan más antigüedad docente y por lo tanto posiblemente quedarse en la calle una vez más”, señaló Toum.

“Están hablando de un cargo adherido a un programa que depende de un financiamiento incierto. Es un nivel de precarización terrible”, sostuvo en diálogo con Contexto Flavio Sives, delegado de ATE-CONICET de La Plata.

“Los están obligando a hacer tareas para las cuales no se habían presentado y en condiciones que no son adecuadas para llevar a cabo una investigación. Con estos recortes, no sabemos qué va a pasar con las líneas de investigación, no solamente con los trabajadores”, agregó el gremialista.

El segundo punto sobre el que avanzó el MinCyT sobre los científicos es el salarial, ya que con las nuevas disposiciones de los cargos los investigadores, como docentes cobrarían un 30% menos, suma que significa seis mil pesos.

Las organizaciones científicas expresaron que en la reunión, las autoridades tuvieron una actitud “dilatoria”. “Se lavaron las manos y dijeron que no podían comprometerse a más porque en la reunión no estaba presente la Secretaría de Políticas Universitarias”, apuntó Sives. Ningún funcionario de los dos Ministerios (Ciencia y Educación) ni del CONICET se mostraron dispuestos a acordar una nueva reunión en el corto plazo.

“Esto sienta un precedente espantoso para el futuro del trabajo de los investigadores y en general para la ciencia argentina. Es un retroceso muy grande que haya una camada de investigadores que están en esta situación”, sostuvo Toum.

La Conadu y Conadu Histórica, principales federaciones de docentes universitarios del país, también manifestaron una fuerte crítica a la propuesta del Ministerio de Ciencia, en referencia a las irregularidades que conlleva para las casas de estudio. En un comunicado, la Conadu afirmó que la nueva disposición implica la “tercerización laboral y nuevas desigualdades al interior de las Universidades nacionales”.

“Aunque estos trabajadores se postularon, fueron evaluados y recomendados para ingresar a la Carrera de Investigador en el CONICET, serán incorporados a tareas de docencia e investigación en las Universidades Nacionales, vulnerando claramente los mecanismos de ingreso para estas tareas establecidos en el Convenio Colectivo de Trabajo de los Docentes Universitarios, así como en virtualmente todas las reglamentaciones previas establecidas por las Universidades Nacionales”, afirmaron desde la Conadu.