Con despidos y salarios de hambre, Vidal profundiza la crisis sanitaria bonaerense

La Provincia ya notificó a decenas de trabajadores del Ministerio de Salud que rescindirá sus contratos a fin de mes. “Esto es parte del ajuste que lleva adelante la gobernadora. Su objetivo es achicar el Estado sin importar el costo”, repudió Vanina Rodríguez, prosecretaria de ATE.

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El regreso de María Eugenia Vidal a su función ejecutiva, tras ocuparse exclusivamente de traccionar la campaña de Esteban Bullrich y el resto de los candidatos de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, fue mortal para los empleados de la administración pública. Ni bien puso un pie en La Plata, la mandataria echó a una docena de contratados de la Dirección General de Cultura y Educación. Pero no se detuvo ahí. La tijera de Vidal pasó también por el Ministerio de Salud.

Según pudo confirmar Contexto, hasta este viernes, un total de 26 trabajadores con contratos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) –que financia el Banco Mundial a través del Estado nacional- recibieron la notificación de despido a partir del 30 de septiembre próximo, aunque se estima que podrían ser más de medio centenar los que finalmente queden en la calle.

“Esto es parte del ajuste que lleva adelante la gobernadora. Su objetivo es achicar el Estado sin importar el costo”, dijo a este diario Vanina Rodríguez, prosecretaria de ATE Provincia, quien recordó que el año pasado, cuando Zulma Ortiz aún estaba al frente de la cartera sanitaria, el gremio logró frenar una ola de cesantías de “contratados PNUD”.

Los representantes sindicales se reunirán el próximo miércoles con el actual ministro de Salud, Andrés Scarsi, para comunicarle que no aceptarán ningún despido, exigir el cumplimiento del pase a planta permanente de los becarios de los hospitales y plantear la necesidad de una reapertura de la paritaria.

En cuanto a los pases a planta en el sector sanitario, la gestión de Vidal se había comprometido en noviembre último a regularizar a 300 trabajadores cada dos meses, tanto los comprendidos en la Ley 10.430 como los de la 10.471.

“En lo que va del año sólo tuvimos una tanda de 52 pases a planta, hace dos meses, y otra de 153 hace 10 días, cuando tendrían que haber sido más de 1.500 como mínimo”, precisó Rodríguez.

Otra cuestión que preocupa al gremio son los salarios por debajo de la línea de pobreza, por lo que se hace necesaria una “urgente reapertura de la paritaria” para saldar la pérdida del poder adquisitivo.

“Nuestra paritaria cerró en diciembre del año pasado con aquel 18% mentiroso que el Gobierno de Vidal pudo imponer gracias a la complicidad de los otros gremios. Un trabajador hospitalario de la 10.430 (enfermeros, camilleros, administrativos y técnicos) no llega a cubrir la canasta básica que marca el INDEC, pese a tener la mayor carga horaria de la administración pública provincial (48 horas semanales)”, sostuvo la prosecretaria de ATE.

Esta situación agrava la crisis sanitaria que atraviesa la provincia de Buenos Aires porque muchos trabajadores, cuando tienen la oportunidad, dejan el hospital público en busca de mejores ingresos.

“La diferencia salarial con el sector privado es abismal”, graficó Rodríguez y puso como ejemplo el caso de los enfermeros. En el sector público, el que recién ingresa cobra 10.000 pesos mensuales, mientras que uno con 20 años de antigüedad no llega a los 17.000. En cambio, en el sector privado, el salario del primero es de 17.000 pesos y el del segundo ronda los 30.000.

“Están un par de años el hospital público, se forman y se van cuando consiguen un trabajo en el sector privado, aunque sea precarizado. Es uno de los grandes problemas que tenemos en los hospitales”, sostuvo la gremialista y advirtió que la crisis sanitaria se seguirá profundizando si no se discute “en serio” alguna mejora salarial para los trabajadores de la salud, “como la bonificación que se hizo entre 2008 y 2009”.