Los gobiernos de derecha y los medios hegemónicos de comunicación intentan, una vez más, imponer un discurso único en toda la región con la intención de justificar la instalación de procesos neoliberales. Achicamiento del Estado, reducción de la inversión pública, eliminación de las políticas sociales, apertura de importaciones, desregulación cambiaria y privatizaciones son algunos ingrediente de una receta que se muestra como única alternativa para este momento histórico, pero todas son parte de un modelo que ya fracasó a fines del siglo XX y que, con distintos rostros, vuelve a la carga en el siglo XXI sin mejores expectativas.

En el extremo opuesto a esas políticas neoliberales, gobierno de Evo Morales, en el Estado Plurinacional de Bolivia, una y otra vez exhibe los números del éxito de un modelo de integración, de inclusión social, defensa de los recursos naturales y redistribución de la riqueza. Un modelo que los grandes medios se niegan a ver.

En los últimos datos que se conocieron del proceso boliviano se supo que el gobierno de Morales logró reducir la mortalidad infantil en un 52%. Los datos indican que en 2008 la mortalidad infantil era de 50 cada mil niños nacidos vivos, mientras que en 2016 el número es de 24 cada mil niños nacidos vivos.

Como en otras áreas en la que el proceso boliviano ha tenido enorme éxito, la explicación de la mejora en estos datos tiene que ver con la fuerte presencia y participación del Estado en la vida social. El gobierno implementó un programa para mujeres embarazadas denominado Bono Juana Azurduy. Para que las beneficiarias de ese programa puedan cobrar el bono, deben mostrar, mes a mes, que se han realizado los controles correspondientes a esa etapa del embarazo. Eso llevó a que el porcentaje de mujeres embarazadas que se realizan los controles correspondientes aumentara de un 71% a casi un 90%.

Mayor control durante el embarazo, mayores recursos para las embarazadas, mejoras en la calidad de atención, en los fondos destinados a los hospitales públicos, y una campaña estatal de educación sexual para prevenir el embarazo adolescente, son los componentes clave para el éxito que el gobierno de Evo Morales ha conseguido en este aspecto.

La reducción de la mortalidad infantil, junto con la recuperación para el Estado de la explotación de los hidrocarburos, la construcción y entrega de viviendas, la reducción del desempleo, la reducción de la pobreza, la mejora del poder adquisitivo los trabajadores, la inclusión en educación, el aumento de la participación política de los sectores que habían sido históricamente postergados, son algunos de los tantos aspectos en los que el gobierno de Evo Morales puede mostrar con orgullo el éxito de un modelo que los medios hegemónicos se niegan a ver.