“Tres veces me quiso matar. La primera me atropelló con una camioneta y la otra me intentó estrangular”, relató María S. a Contexto en la puerta de los tribunales del fuero penal donde concurrió el lunes junto con su abogado para reclamar la recaratulación de la causa y que esta pase a la Fiscalía de Violencia de Género.

El último ataque de su expareja fue el 20 de agosto pasado. “Fue un domingo. Esperó a que no hubiera movimiento en el barrio. La chica del fondo se había ido porque su auto no estaba”, explicó María antes de precisar que las agresiones comenzaron “cuando llegó a la reja” de la casa.

Los golpes no cesaron. Ya en el interior “en mi mente se cruzó hacerme la muerta para que no me mate y pensaba que la policía tenía que venir. Me dejó casi inconsciente”, aseguró esta mujer de cuarenta años, acompañada por el abogado Darío Witt, fundador de la Casa Abierta María Pueblo, que la representa legalmente de forma gratuita.

Tanto María como su pequeño, de tres años, reciben no sólo albergue en un lugar que prefieren mantener en reserva, sino también apoyo psicológico.

“Yo no me animaba a buscar ayuda porque te sentís sola. La Justicia no te asesora sobre lo que podés hacer para defenderte. Uno hace la denuncia y queda ahí. Cada tanto te llaman de la fiscalía y por ahí para que te atienda el psicólogo, pero después no se avanza”, se quejó María, cuyo relato es estremecedor y pone en evidencia una vez más el grado de violencia que se está cultivando en la sociedad argentina, donde la cifra de femicidios va en aumento y el recorte presupuestario del macrismo –y de Vidal en la provincia– afecta la aplicación de leyes en materia de prevención de la violencia de género.

En los primeros cinco meses de 2017 se registraron 133 femicidios según la ONG Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá). El Instituto de Políticas de Género “Wanda Taddei” afirma que una mujer muere a manos de un hombre cada dieciocho horas.

Witt aseguró que este tercer ataque se produjo “más allá de que el hombre tenía restricciones y denuncias. Ella tocó el botón antipánico y llamó al 911, pero la policía tardó más de media hora en llegar. Entre tanto, el señor entró y la atacó”, precisó, y aseguró que esta vez fue detenido “porque lo agarraron in fraganti”. Este medio pudo ver fotografías de la cara hinchada y cortajeada de María S. en los días siguientes al ataque.

El abogado sostuvo que el caso de María S. “tiene que pasar de la Fiscalía de Flagrancia a la Fiscalía de Violencia de Genero, y además ser encuadrado como “tentativa de homicidio agravado en contexto de violencia de género”. “Vamos a exigir que se caratule como corresponde”, afirmó Witt, antes de precisar que la carátula actual es “desobediencia, amenaza, daños y lesiones leves y resistencia a la autoridad”.

“Ahora no estoy sola. Estoy en el refugio porque él me hizo perder todo y aparte tengo miedo de estar sola en casa bajo sus amenazas. Esta detenido, pero puede contratar gente. Conoce gente. A veces están detenidos pero después pasan cosas igual…”, dijo María S.

“La señora está viva y lo que no quiere es estar muerta”, sostuvo el letrado, para quien “la Justicia y la Policía tienen que hacer lo que corresponde, porque se habla mucho, pero acá hay que atajar los problemas reales. En la Argentina tenemos que tomar este tema como una cuestión de Estado”, enfatizó el abogado.

La Casa Abierta María Pueblo para Mujeres, Niñas y Niños Víctimas de Violencia fue impulsada por un grupo de gente que trabajaba en una Casa del Niño del Padre Cajade de La Plata.