“De la noche a la mañana, el domingo nos llamó por teléfono el dueño diciéndonos que no vengamos el lunes porque iba a cerrar la planta”, explicó a Contexto Gustavo Cabrera, uno de los catorce trabajadores de la textil Nueva Gente que de esta forma se enteraron de que la fábrica bajaba las persianas.

Con más de cuarenta años, la planta radicada en Morón venía con irregularidades en los pagos a sus empleados y con bajo nivel de producción y ventas. “La textil venía funcionando como está funcionando todo este rubro: entre que habían bajado las ventas por el consumo interno y las importaciones”, comentó Cabrera, quien señaló que, a pesar de esta situación, los trabajadores nunca imaginaron un cierre.

El rubro textil resulta ser uno de los más castigados por las importaciones. Según un informe preliminar de la Fundación Pro-tejer, que nuclea a empresarios del sector, “creció fuerte la entrada de prendas terminadas y, en menor medida, la de confecciones para el hogar. En el primer caso, la suba interanual trepó al 60,7%, y en el caso de las confecciones la suba fue de 12%”.

En este contexto, desde la Asociación de Obreros Textiles (AOT), retomando datos del INDEC, explican que “durante el primer semestre de 2017 la industria textil no creció, al contrario, tuvo una caída de –13,3%”. Con este panorama desde, diciembre de 2015 a la fecha hay 11.820 trabajadores suspendidos, detallan desde del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

“durante el primer semestre de 2017 la industria textil no creció, al contrario, tuvo una caída de –13,3%.”

Los trabajadores de Nueva Gente, que buscan no engrosar esa lista, tomaron la planta y se encuentran acampando en las puertas, con numerosos movimientos sindicales y trabajadores de diferentes sectores, como así también concejales del Frente para la Victoria de Morón, esperando respuestas por parte de la patronal, quienes se ausentaron a la audiencia de urgencia en el Ministerio de Trabajo. “Todavía no apareció nadie. No hay una voz oficial, es todo nulo”, sostuvo Cabrera.

Cabe destacar que en Morón el Concejo Deliberante había declarado la Emergencia Productiva y Comercial, que estipulaba una serie de apoyos a las pymes de la región. Sin embargo, el intendente macrista Ramiro Tagliaferro vetó la ordenanza.

“Lamentablemente, quizá eso hubiera ayudado a la empresa”, sostuvo el trabajador de Nueva Gente, y agregó que “a veces hay ciertos gobiernos que deciden que no sea así, que cuentan un número y no cuentan familias que se quedan en la calle”.

“Veo con preocupación cómo se agudiza la situación social en nuestro país, particularmente en la provincia de Buenos Aires. Hoy día nos hicimos presentes en la textil Nueva Gente, donde la parte patronal realizó un abandono directo sobre los trabajadores”, dijo a Contexto el diputado provincial Miguel Funes y referente de La Bancaria, una de las organizaciones que se acercó a la planta de Morón.

“El ingreso indiscriminado de productos importados sin duda incide en forma negativa en el mercado textil, pero la parte patronal no puede comportarse de esa manera”, sostuvo Funes, y agregó que “deben de cumplir con las cargas patronales y deben cumplir con todo tipo de obligaciones que hagan a los derechos del trabajador”.

“El Estado, mediante la inacción del Ministerio de Trabajo de la Nación, da anuencia a estos atropellos. Las patronales no respetan los tiempos administrativos en la presentación de un preventivo de crisis y la cartera en cuestión no actúa al respecto”, destacó el diputado.

Los textiles en alerta por posibles nuevos despidos