“En la asamblea de hoy, una compañera se preguntaba: ‘¿por qué la gobernadora Vidal no viene a ver las Casas del Niño?’. Parece que estuvo en alguna escuela probando el maravilloso menú de los comedores escolares y todo eso obviamente está armado”, afirmó a Contexto Lorena Timko, delegada en el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia. Estaba acompañada por una veintena de trabajadores de varias Casas del Niño que, día tras día, ven cómo se reducen sus tareas por problemas de infraestructura y por falta de personal.

“Por eso hemos optado por presentar un amparo, porque desde el gobierno están vulnerando los derechos de niñas y niños que están garantizados por la Ley 13. 492 de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”, precisó Timko.

En muchas de esas Casas del Niño, los trabajadores que quedan –cada vez son menos porque los que se jubilaron no fueron reemplazados ni siquiera con contratos temporarios– sólo pueden entregar viandas a los chicos del barrio y sus familias, pero ya no están en condiciones de cumplir su función íntegra. Es decir, brindar acompañamiento escolar, apoyo psicopedagógico, y organizar actividades artísticas con los pequeños de hasta doce años.

“Es un vaciamiento que venimos denunciando desde hace tiempo. El ministro (de Desarrollo Social, Santiago) López Medrano y la gobernadora (María Eugenia) Vidal están al tanto desde el 15 de diciembre de 2015 de la situación grave de las Casas del Niño oficiales, y en particular de las dos de La Plata y la “5 de Mayo” de Ensenada”, aseguró la delegada.

En febrero, Vidal y López Medrano decidieron cerrar lisa y llanamente la casa “5 de Mayo” de Ensenada “con la excusa de hacer obras que nunca iniciaron”. La de Gonnet y la Casa Alfredo Palacios “solamente entregan viandas por problemas de infraestructura y falta de personal”, agregó.

Las fotos de la vergüenza

Fotografías facilitadas por los trabajadores ponen en evidencia la grave situación edilicia de las Casas del Niño. Desagües sin protección, paredes que se derrumban, techos rotos, patios llenos de escombros, cables y tapas eléctricas a la intemperie son algunas muestras.

“Es el lugar que le damos a la infancia y al futuro de los niños. Es vulneración de derechos. Las cosas siempre nos costaron muchísimo, pero lo mínimo de lo mínimo es responsabilidad del gobierno. Son decisiones políticas”, afirmó a Contexto Mariela, psicóloga de la casa “Alfredo Palacios”, ubicada en 37 y 121 en Villa Catella.

“Después es muy fácil decir que los chicos son esto o lo otro […] Pero de una infancia vulnerada y una adolescencia sin proyectos ¿qué podemos esperar? Es muy frustrante y doloroso, pero es la realidad que vivimos. Y de hecho seguimos ahí, presentes en las Casas, porque si nos vamos de ahí van a tener todavía menos”, sostuvo Mariela. Y con amargura por la indiferencia de las autoridades relató el deterioro en las condiciones edilicias y laborales y la impotencia que genera no poder recibir a los niños.

“El 8 de marzo de este año sufrimos un cortocircuito con principio de incendio. Fueron técnicos a verlo y coinciden en la necesidad de cambiar el cableado para la carga eléctrica que tenemos, pero hasta ahora no se arregló nada”, aseguró.

A la casa “Alfredo Palacios” acudían treinta niños de tres a doce años. Desde hace tiempo los trabajadores sólo pueden entregar mercadería a las familias en medio de la creciente necesidad alimenticia en los barrios más vulnerables de la zona. “Aunque no entran en el Programa, estamos colaborando con criaturas de año y medio”, explicó la profesional, e indicó que por la crisis “hay gente que viene a pedirnos el ingreso”.

La Casa del Niño “Amad”, ubicada en la calle 5 entre 506 y 507 de Gonnet, es otra de las que ya no pueden recibir niños. Los problemas en el techo fueron arreglados en parte, pero con cada temporal es volver a cero.

“La matrícula es de noventa chicos, pero solamente damos el servicio de vianda y de transporte. Es lo único que podemos hacer”, explicó a este medio Mayra, una de las trabajadoras del centro infantil que hasta hace unos años ofrecía servicio completo a contraturno de las escuelas, incluyendo desayuno, almuerzo y merienda.

La falta de personal por jubilaciones masivas y la decisión de no reemplazarlos forma parte de la política del gobierno de Cambiemos. “En este momento hay ocho trabajadores y debería haber veinticinco, como antes”, afirmó por su parte Andrea, que también trabaja en esa Casa del Niño.

Unas doce Casas del Niño funcionan en zonas vulnerables de La Plata, Claypole, Florencio Varela, Malvinas Argentinas, Lomas de Zamora y Lanús, entre otras localidades del Conurbano bonaerense que dependen del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense. Según la página web de esa cartera, otras 1.600 casas, que funcionan mediante convenios con municipios, iglesias u ONG, están en 130 municipios de la provincia.