Las consecuencias funestas en torno a las fuertes lluvias son historia conocida para la ciudad de La Plata desde la trágica inundación ocurrida de abril de 2013, hecho que no sólo marcó un importante precedente local en materia climática, sino que además puso de manifiesto la extrema precariedad en planificación urbana y estrategias de contingencia para los sectores más vulnerables. Tal como sucedió en enero de este año, un nuevo temporal generó estragos en toda la ciudad y volvió a alertar a la comunidad respecto de la falta de obras y medidas preventivas desarrolladas por el intendente Julio Garro, quien hizo de la inundación de 2013 un eslogan de campaña.

El temporal, que se caracterizó por ser corto e intenso –15 milímetros de agua acumulados en apenas cinco minutos–, provocó destrozos en toda la zona céntrica de la ciudad a causa de los fuertes vientos, anegamientos en barrios de la periferia e incluso mantuvo el servicio de trenes del ferrocarril Roca suspendido a causa de un árbol que cayó sobre una formación de vagones. Las principales plazas y concentraciones de transportes públicos se tornaron intransitables.

Las inundaciones afectaron tanto viviendas, como comercios y establecimientos públicos. Así lo mostró un video, que se viralizó en las horas siguientes, de los pasillos de Tribunales colmados de agua. “El edificio central hasta la corte, el subsuelo y algunas delegaciones, toda estaban inundadas. También en el edificio de Procuración de 4 y 38, y en el edificio de Penales también el subsuelo inundado”, dijo a Contexto el titular de la Asociación Judicial Bonaerense, Santiago Fontela, cuyo gremio denunció varias veces que las condiciones edilicias pueden propiciar estas consecuencias.

La misma escena se repitió en la madrugada en las oficinas de la Defensoría del Pueblo local, ubicada en calle 59 entre 7 y 8, también desbordadas por la lluvia a causa de la precarización edilicia.

”Cada vez que llueve pasan estas cosas. Hay expedientes judiciales y documentos afectados por el agua, y obviamente el riesgo que eso significa para los trabajadores del sector por cuestiones de infraestructura”, agregó Fontela quien aclaró que se tuvo que dar de baja la luz de la dependencia por riesgo de cortocircuito.

Las demandas por falta de inversión edilicia en organismos del Estado provincial poseen larga data. Este mes, trabajadores del Ministerio de Seguridad señalaron la presencia de focos infecciosos, ratas, murciélagos y cucarachas en las oficinas, además de las recurrentes inundaciones y riesgos de accidentes por las paupérrimas instalaciones eléctricas. El problema se replicó en el Ministerio de Salud, en 18 y 51, donde los trabajadores tomaron la sede para denunciar la presencia de una plaga de ratas, tres baños clausurados y cañerías dañadas.

Por otro lado, las problemáticas acarreadas por la inclemencia climática pusieron nuevamente en estado de alerta la comunidad platense, todavía en espera de respuestas concretas del Municipio por la falta de avances en medidas de prevención. “Siempre que pasan este tipo de eventos volvemos a ver la clase de ciudad en la que estamos. No estamos preparados para esto, está claro. Lo de hoy fue una lluvia de corta duración e intensa; para ese tipo de dinámica hay que estar preparados, y no lo estamos”, dijo a Contexto Alejandro Albano, miembro de la Asamblea de Inundados de Tolosa, colectivo de vecinos que se organizó a partir de los hechos de 2013.

“En zonas como 6 y 527, Tolosa, que en 2013 se inundaron hasta más de un metro, esta vez tuvieron inundación de vereda a vereda, a pesar de la ampliación de bocas de tormenta. Es claro que no puede resistir una lluvia que duró menos de diez minutos”. Albano, quien aseguró que las condiciones son “peores que en 2013”, advirtió que en más de una ocasión habían remarcado desde la Asamblea hacia el Municipio que las medidas adoptadas no eran suficientes.

“Cuando nos dicen que tenemos ‘el mejor sistema de alerta de la región’ es mentira. Nos tendrían que haber advertido qué tipo de tormentas íbamos a tener y qué barrios se verían más afectados. Los planes de contingencia no existen”.

Según señalaron desde la Asamblea, el arroyo El Gato estuvo a punto de desbordar; en zonas de la periferia platense como Los Hornos, las cantidades de basura acumulada en zanjas y arroyos no permiten circulación del agua.

“Las obras hidráulicas son mitigadoras, lo repetimos. Solo mitigan un riesgo. El hormigón por sí solo no resuelve el tema, hay que hablar de qué tipo de ciudad queremos”, agregó Albano. Según un comunicado vecinal, en áreas como Arana y Romero los productores agrícolas han vuelto a sufrir pérdidas significativas en su producción. “En este marco les pedimos a todos los que tengan la posibilidad de ayudar que acerquen ropa y calzado secos y, si tuvieran, colchones, a la oficina del Consejo Social, en el primer piso del edificio del rectorado durante el miércoles 30, de modo de hacer llegar la ayuda lo antes posible”, continúa el pedido.

En tanto, mientras la Municipalidad despliega operativos para limpiar los árboles caídos y juntar escombros, los habitantes de la ciudad vuelven a preguntarse por qué, a pesar de las promesas de campaña, todavía no se logra instaurar un programa de prevención efectivos para estos sucesos.

Según denunciaron fuentes del área de la Construcción, el riesgo de inundación podría ser incluso mayor a causa de una presunta parálisis en las obras que incluyen el ensanche del arroyo El Gato. Además, agregaron que las obras hidráulicas no estarían conectadas y que esa sería la causa de que varios sectores de City Bell resultaran anegados.