Los vecinos del Gigante del Oeste denuncian que vienen sufriendo delitos de forma sistemática. Esta semana, a una familia le desvalijaron la casa cuando se fue de paseo, modalidad que parece haberse instalado en esta zona en los últimos meses. Mientras que una de las principales entradas al barrio (44 y 173) resulta una “boca de lobo” en la que diariamente los vecinos son robados.

“Hay pastizales y poca iluminación. Hay una falta de mantenimiento por parte del Estado, por lo que es un escenario propicio para quienes vienen a cometer delitos”, explicó a Contexto Daniel Santú, vecino de este barrio.

Ante esta situación, los vecinos se movilizaron a la Comisaría N°14 de Melchor Romero, seccional que corresponde a este barrio, donde fueron recibidos por el subcomisario, a quien le hicieron llegar sus inquietudes en materia de seguridad. Les hizo saber que elevaría la denuncia a la Fiscalía. Sin embargo, hasta ayer por la tarde no había sido radicada.

“Fuimos hasta la comisaría a buscar explicaciones porque ya no se puede vivir así, con miedo y sin poder salir de tu propia casa porque volvés y no tenes nada”, explicó Diego, otro de los vecinos.

Más allá de las denuncias, los frentistas llevaron sus inquietudes a la delegación municipal de Lisandro Olmos, localidad a la cual pertenece el Gigante del Oeste. Según explicaron, además de la presencia policial, lo que necesitan es un rol más activo de la Municipalidad con respecto a la infraestructura del barrio.

El  barrio, nacido gracias al PRO.CRE.AR., tiene muy pocos años de existencia. En las tierras ubicadas entre 47 y 52 y entre 173 y 177 viven 423 familias, que suelen encontrarse con diferentes dificultades, entre ellas la falta de luminaria y mantenimiento.

Los vecinos advierten que, si bien han tenido reuniones con Luis Barbier, secretario de Obras y Servicios Públicos de Julio Garro, donde generaron un plan de trabajo respecto del barrio, en lo concreto mucho no se ha avanzado. “Se hizo un mejorado. Pero no se hizo la iluminación como correspondía, ni zanjeo. No se terminó con los pastizales, no se hace una recolección de residuos como corresponde. Tampoco se solucionó el transporte, porque el micro no quiere entrar; eso es una decisión política”, explicó Santú.

Los vecinos sostienen que “prácticamente no se hizo nada de lo que habían planteado” y que Barbier, uno de los hombres más cercanos al intendente, no les atiende el teléfono.

“La ausencia del Estado es bastante evidente y la desidia también. Algunos vecinos ya empezamos a pensar que esto es una zona liberada porque de otra manera no se entiende”, agregó el frentista del Gigante.

Los pedidos también llegaron al Municipio en el Encuentro de Barrios realizado a principios de agosto, donde los vecinos del Gigante se movilizaron poniendo el foco en la infraestructura y la presencia policial. Ante la problemática de la inseguridad creciente, exigen que los atienda el secretario de Seguridad local, Darío Ganduglia.