La salud comunitaria como respuesta a la retracción del Estado

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Foto: Martín Kraut. Revista Anfibia

Por Pablo Vetere 

La salud es un área muy sensible al desarrollo o la retracción de las políticas publicas. Las políticas que impactan sobre ella salud no se reducen solamente a las que se refieren a los servicios de salud, ni a los programas referentes al área. Toda política pública que impacta sobre las condiciones de vida de los habitantes, ya sea favorable o negativamente por su abandono, se encuentran relacionadas con la salud pública. Temáticas como la ingesta de alimentos, la posibilidad de acceder a un trabajo digno, el mejoramiento del ambiente, etcétera, son condicionantes sobre la salud de la población.

La OMS define la Salud Pública como las acciones colectivas e individuales, tanto del Estado como de la sociedad civil, dirigidas a mejorar la salud de la población. De tal manera, es central el rol que confiere al Estado como garante de la asistencia sanitaria esencial accesible a todos los individuos y familias de la comunidad.

El primer nivel del atención de la salud ha sentido fuertemente el alejamiento del Estado, cuyos efectores, las salitas, se han visto golpeados en los últimos meses por la ausencia de insumos, la retracción salarial de los trabajadores, las desmejoras en las cuestiones edilicias.

Este nivel de atención, que es el más cercano a la población, se convierte a menudo en el primer contacto con todo el sistema de salud. Lo definimos como la organización de los recursos que permite resolver las necesidades de atención básica y, más frecuentes, que pueden ser resueltas por actividades de promoción de salud y prevención de la enfermedad.

Este sector sumamente desfinanciado determina que miles de platenses se levanten cada día para conseguir uno de los diez o quince turnos que entrega cada uno de los efectores de este nivel.

El acceso a la salud en contextos actuales se ha vuelto cada vez más inequitativo. Se han comprimido programas, desfinanciado áreas, determinando un debilitamiento de Salud Pública.

El Estado no puede pensar la inversión en salud como un gasto. No es una empresa de medicina prepaga al cuidado de los cuerpos en los planos individuales. La comunidad debe ser considerada como el foco primario de la planificación y la intervención. Los servicios de atención primaria son fundamentales para asegurar el acceso equitativo de toda la población a los servicios básico de salud.

Sin embargo, son numerosos los programas que se han visto retraídos y áreas que han sido cercenadas. Desmantelaron la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores, responsable de llevar adelante los planes de prevención y control del dengue, zika, chikungunya, mal de Chagas. La tarea del Estado quedó reducida exclusivamente al conteo de los casos y a la realización de mínimas campañas publicitarias en los medios de comunicación y redes sociales.

El Programa Argentina Sonríe fue derogado en octubre de 2016 ( que en un poco más de un año había dado 31.900 prestaciones bucales). El mismo utilizaba tecnología de última generación para producir y proveer prótesis odontológicas a las personas de bajos recursos, recorriendo distintos barrios a través de Unidades Sanitarias Móviles, programa que apuntaba también a desestigmatizar y favorecer el acceso al mundo laboral.

La derogación del programa Qunita, que además de entregar un kit para los recién nacidos contribuía con el aumento de los controles prenatales y la disminución de la muerte súbita del lactante (impactando en las cifras de mortalidad infantil).

El programa Remediar, que realiza la compra y distribución de medicamentos, tuvo una merma de un tercio de sus tratamientos en el año 2016 (alrededor de 10 millones de tratamientos menos), comparado con 2015. Durante el segundo semestre se transfirieron a las provincias un 40% menos de tratamientos, comparado con el primer semestre del mismo año. La tendencia a la baja en la entrega y distribución de medicamentos en todo el territorio nacional se explica a partir de decisiones tomadas por la actual gestión.

En el mismo plano, la actual gestión de PAMI decidió sacar de su vademécum varios medicamentos provistos por este organismo y cortar la cobertura del 100% a otros tantos. Así como la regulación de precios de los medicamentos realizada anteriormente por la Secretaría de Comercio. Los efectos de esta decisión no tardaron en aparecer.

Pero es preciso detallar que la salud es entendida en un sentido integral, por lo tanto cientos de medidas impactan y repercuten sobre ella: la caída del empleo, la perdida del poder adquisitivo del salario, el aumento de precio de los productos lácteos, la disminución en los cupos los comedores escolares, etcétera.

Si consideramos la promoción de la salud como el desarrollo óptimo de las potencialidades de la población para lograr salud y ejercer control sobre los factores que la determinan, es preciso proporcionar a las comunidades los medios necesarios para mejorar la salud, para la ejecución de políticas públicas saludables, la creación de ambientes sanos, la orientación de modelos de atención en salud y la adquisición de comportamientos favorables a la salud. Las limitaciones acontecidas en los últimos meses condicionan fehacientemente este desarrollo y limitan la capacidad de los pueblos de mantenerse en salud.

La promoción de la salud coloca su acento en los determinantes sociales, por lo tanto, el alejamiento del Estado recrudece el condicionamiento de todos esos determinantes.

Es por ello que ponemos el acento en la salud comunitaria, entendida como el mejoramiento paulatino de las condiciones de vida comunal y del nivel de salud de la comunidad mediante actividades integradas y planificadas de protección y promoción de la salud, prevención y curación de la enfermedad. Y para ello es necesaria la participación activa de la comunidad, lo cual demanda niveles de organización para paliar la retracción del Estado.

Consideramos que es necesario fortalecer la atención primaria de salud, pensada como la asistencia sanitaria esencial accesible a todos los individuos y familias de la comunidad, a través de medios que ellos consideran legitimados, con su plena participación y a un costo posible para la comunidad. Esa es la puerta de entrada al cuidado de la salud.

La participación social propiciará un cambio de actitud en la población con respecto a la salud, para construir algo que atañe a todos. El mantenimiento de la salud de una población es mucho más que el tratamiento de sus enfermedades. La participación social es clave respecto de la construcción de la mirada sobre la idea de salud y sus determinantes. La comunidad debe ser el foco primario de planificación e intervención. Los servicios de atención primaria son fundamentales para asegurar el acceso equitativo de toda la población.


* Docente de la Cátedra Salud y Medicina Comunitaria, Facultad de Ciencias Medicas, UNLP.